QUEEN – PALACIO DE LOS DEPORTES, MADRID – 25/10/2008

Esto no es un concierto cualquiera. Es un evento especial, un espectáculo que consigue meter a veinte mil personas de distintas edades y estilos en el mismo recinto y hacerlas vibrar durante dos horas y media.
QUEEN estuvieron ayer en el Palacio de los Deportes de Madrid y me atrevo a decir que muy pocas cosas pueden llegar a igualar lo que vivimos ahí dentro. El estadio estaba a rebosar, tanto la pista como las gradas aparecían totalmente llenas y en el público podía verse gente que superaba los cincuenta y otros que aún no habían cumplido los veinte. Esa es la magia de las grandes bandas (de las grandes de verdad), su música y lo que representan se mantiene con vida, su legado no se pierde nunca y generación tras generación somos muchos los afortunados que disfrutamos de ello.
Tras una larga espera en la entrada par coger un buen sitio y la interminable espera (que ya conocíamos de antemano) dentro del recinto, fue una molestia nimia, irrelevante, insignificante, algo que quedó completamente olvidado cuando a las 22:00, con una puntualidad exacta, comenzó el espectáculo. Las intros de “Cosmos Rockin’” y “Surf’s Up…School’s Out” fueron la antesala de una rápida versión de “Hammer To Fall”, que dejó paso a “Tie Your Mother Down”.
La magia se había desatado ya en el Palacio y todos los que estábamos allí reunidos nos dejamos llevar por una corriente de música e historia, de nostalgia y expectación ante lo que teníamos en frente. Paul Rodgers, el invitado de lujo a esta fiesta, supo ganarse al publico rápidamente con “Fat Bottomed Girls” y la irrepetible “Another One Bites The Dust”. Resulta imposible poner en palabras lo que se siente cuando eres una persona entre las veinte mil que se dejan la voz con “I Want It All” y en especial con una de las mayores triunfadoras de la noche “I Want To Break Free”.
Queen tienen a sus espaldas una historia que hace que cada canción suya sea especial. La importancia que este grupo ha tenido en la escena musical posterior es algo innegable. Tras la genial “I Want To Break Free” el grupo decidió presentarnos dos temas de su nuevo trabajo, el single “C-lebrity” y la macarra “Surf’s Up…School’s Out” que fueron recibidas de forma algo más fría; era evidente que muchos de los presentes no habían escuchado el nuevo disco de Queen junto a Paul Rodgers.
Había llegado el momento para la parte más experimental e intima del concierto. Brian May, que fue admirado como si de un dios se tratase durante todo el show, presentó a Paul Rodgers al público, para que este nos ofreciera el tema acústico “Seagull”, original de Bad Company. Acompañado de una guitarra tradicional, Paul cuajó una buena interpretación que no obstante no recibió todo el clamor del público.
Tras “Seagull” Paul abandonó el escenario y Brian caminó hasta el final de la pasarela, dónde se sentó frente aun micrófono con su guitarra y nos pidió que le ayudásemos a cantar el siguiente tema, que la cantásemos “para Freddie”. El tema fue “Love Of My Life” y no creo que ha falta explicar la entrega del público en esta ocasión.
“’39” fue la antesala para un interesante solo de bajo en el que participaron Roger y Danny, también al final de la pasarela, en un espectáculo curioso, que tuvo su continuación en uno de los mejores solos de batería que un servidor ha tenido el placer de presenciar. Roger Taylor inició su solo con tan solo el bombo delante y fue prosiguiendo con el, haciéndolo cada vez más espectacular, a medida que montaban la batería a su alrededor, al final de la pasarela.
Con la batería completa y Roger a las voces el grupo nos ofreció “I’m In Love With My Car” y la siempre bien recibida “A Kind Of Magic”. Tras los multitudinarios aplausos, Brian May (que a lo largo del concierto se cambió de camisa más que Madonna) volvió a ocupar su asiento al frente de la pasarela para ofrecernos un momento único en la historia del grupo. Y fue único porque fue la primera vez en su historia, y en sus propias palabras probablemente la última, en la que Queen interpretaron “Las Palabras De Amor” en directo. No se la sabía todo el mundo, pero a pesar de ello fue recibida con vítores y aplausos por el Palacio al completo.
La noche siguió con “Say It’s Not True”, cuya interpretación vocal fue dividida entre Roger Taylor, Brian May y Paul Rodgers, que regresó al escenario en ese tema. Con “Bad Company” y “We Believe” parecía que ese momento íntimo del concierto se había terminado, pero tras ésta última Brian se quedó solo en el escenario y nos presentó un asombroso solo de guitarra que desembocó en “Bijou”. Fue un momento mágico. En la pantalla del grupo pudimos ver imágenes de Freddie Mercury y escuchar su voz por los altavoces, con la interpretación de estudio de “Bijou”. “Last Horizons” puso punto y final a la interpretación solista de Brian y dejó paso o un gran clásico: “Radio Ga Ga” fue coreada por todo el respetable.
Paul hizo evidente que es un gran cantante de rock en “Crazy Little Thing Called Love”. El público estaba caliente, todos presentíamos que se acercaba el final del concierto y algunos de los temas más grandes del grupo tenían que empezar a sonar pronto. La espera no fue muy larga, porque inmediatamente después de “Crazy Little Thing Called Love” comenzó a sonar “The Show Must Go On”, que fue una de las grandes triunfadoras de la noche, uno de los temas más coreados por todos y que más hondo caló en la gente.
El momento había sido mágico y parecía casi insuperable hasta que la pantalla nos enseñó un piano y unas manos que lo tocaban y con las primeras notas pudimos ver la imagen completa de Freddie sentado a su piano de media cola. Con los primeros versos tuvimos un primer plano suyo y de nuevo su voz salió por los altavoces con las memorables primeras estrofas de “Bohemian Rhapsody”. El que estuviera allí encontró la razón de porqué este tema es tan grande. La parte instrumental (salvo el piano) corría en vivo a cargo del grupo y la voz de Freddie(que en esta ocasión fue extraía del directo “Queen Of Fire – Live At The Bowl”) continuó con la parte en “operetta” del tema. El rockero final que todos conocemos fue interpretado por Paul Rodgers.
Tras los vítores asistimos a uno de los momentos más rockeros del concierto, con las interpretaciones de “Cosmos Rockin’”, tema título de su nuevo disco y el famoso tema de Free “All Right Now”. Como colofón, y no podía se de otra manera, el Palacio de los Deportes al completó acompañó al grupo con “We Will Rock You”. Para finalizar la fantástica noche todos volvimos a alzar nuestras voces en “We Are The Champions” y “God Save The Queen” anunció la despedida del grupo. Sobran las palabras.

Autor: David Rodrigo (Coon)

























