BLUES & DECKER – CAFÉ ALAMBIQUE, GIJÓN – 22/08/2013
Pacto con el diablo en el cruce de caminos
A estas alturas, prácticamente nadie duda de que si el Blues no hubiera existido, difícilmente habrían existido el Rock y el Heavy Metal, de modo que es necesario que de vez en cuando nos acerquemos a los sonidos propios del Blues, especialmente si están interpretados con la elegancia y el buen gusto de bandas como la gijonesa BLUES & DECKER, que el pasado día 22 de agosto ofreció a sus fans un concierto acústico en el que se desgranó un repertorio centrado en muchos de los temas clásicos que han definido el estilo. Así, en un café Alambique abarrotado y con el público muy cerca de la banda, BLUES & DECKER dieron un concierto en el que demostraron su pasión por el Blues.
Después de la presentación de rigor, los cuatro músicos empezaron su actuación con muchas ganas, dejando muy claro que no solo les sobran ganas de hacer disfrutar a su público, sino que además también les sobra talento para hacerlo.
Temas como “Use me” o “When love cames to town” sirvieron para que el público fuera entrando en calor, mientras Gus, su cantante, se mostraba muy comunicativo y Guzmán, su guitarra solista, demostraba que es una verdadera máquina. Además, su química con Kike, el bajista, y Ludwig Molina, su batería, es verdaderamente impresionante.

Optaron por introducir muchos cambios en su canción “Tomorrow” para adaptarla a este formato acústico, y así, esos nuevos arreglos que tanto la diferenciaron de la versión que podemos escuchar en el disco, enriquecieron el tema y lo llevaron a una nueva dimensión.
Continuaron con otro clásico del Blues, “If I had possession over the judgement day”, adaptándolo a su manera de tocar, de forma que quedó muy conseguida, y tras la que tocaron “The strange face of love”.

Uno de los mejores momentos de la noche fue una versión de nada menos que “The thrill is gone” que nos puso a todos los pelos como escarpias de lo bien que sonó, especialmente el solo de Guzmán. Después tocaron una “Workin’ man Blues” que les quedó de fábula.
Después de esta canción interpretaron “I don’t need no doctor” y se despidieron, pero en realidad no abandonaron su lugar, y así no tuvimos que esperar demasiado para escuchar unos bises en los que interpretaron “Second sight”, y se despidieron con el mismo tema que cierra su álbum “Stealin’ the Blues”, la canción de SON HOUSE “John the Revelator”, que fue, sin duda, de lo mejor que escuchamos esa noche.

Como corresponde a un concierto de estas características, fue un tanto corto, pero sobre todo, se nos hizo muy corto gracias a las ganas, el carisma y el talento de estos músicos, que lo dieron todo y nos hicieron disfrutar de unos sonidos que son imprescindibles para entender la evolución de la música contemporánea.
Solo me queda una duda: ¿en qué cruce de caminos habrán hecho su pacto con el diablo?


























