Sobre un mar de mágica e intensa tranquilidad
El pasado jueves 18 de Octubre teníamos en Madrid una de esas citas ineludibles para los fans del progresivo, la visita de los británicos ANATHEMA en la presentación oficial de su último trabajo “Weather Systems”, un disco con el que confirman que hace tiempo que ya han trascendido definitivamente a cualquier etiqueta o estilo, cosa que comprobaríamos en la variopinta afluencia de público a una Sala Joy Eslava que vería repleta su capacidad.
La compañía para esta gira sería la de los californianos ASTRA, un grupo del que tan solo pudimos presenciar la mitad de su concierto, y no porque llegáramos tarde a la apertura de puertas, sino porque esta se produjo, para aquellos que tenían que sacar la entrada en taquilla, unos quince minutos después de la hora en que se abrieron las puertas generales. Como consecuencia, para cuando cogimos posiciones ASTRA ya se encontraban sobre el escenario, a la penumbra de una tenue luz verde y azul, prácticamente desaparecidos en ese aspecto, interpretando unos temas que versaban sobre un rock progresivo de carácter setentero y psicodélico, en ese punto en el que uno no era capaz de discernir ninguna emoción en los asistentes, simplemente atención hacia un complejo desarrollo musical más disfrutado por los músicos que por la expresión externa del público.
ASTRA cautivaron solo a los amantes de la música más onanista y psicodélica y tan solo a través de una evidente calidad interpretativa que, por otro lado, estuvo falta de conexión con el público.
Lo de ANATHEMA ya fue harina de otro costal. Los británicos salieron con toda la solemnidad del mundo pero sin tampoco darse la importancia que merecen con toda una declaración de intenciones que, tras la interpretación de las dos partes de “Untouchable”, ya había cautivado a una abarrotada Joy Eslava, primer anfiteatro incluido, entre la que podíamos encontrar, ojos cerrados y algunas lágrimas aparte, desde el fan mas metalero del mundo hasta parejas disfrutando a solas tanto del intimismo como de la intensidad de las composiciones de esta especial banda.
Todo el concierto fue caracterizado por una iluminación totalmente tenue y pobre de nuevo, como con una clara intención de dar importancia a composiciones tan magistrales como “Thin Air” o la bien recibida “Dreaming Light”, tras la que Vincent Cavanagh, tras habernos sorprendido a todos tomando prestada la cámara de un compañero para retratar a la audiencia, anunció que esa sería una noche muy larga y especia,l incluso para los amantes del material más antiguo y doom, cosa que comprobaríamos totalmente a lo largo de más de dos horas y cuarto de show.
“Lightning song”, “The Storm Before the Calm”, un mágico “Universal” y un intenso y celebradísimo “Flying” dio por finalizada la primera parte de un concierto que resultaría en todo momento perfecto e impoluto, con una gran entrega tanto por parte de la banda como de un público que tendría, en los bises, un auténtico regalo de sus ídolos británicos, en todo momento maravillados por el aspecto y grandeza que ofrece la Sala Joy Eslava en estas circunstancias.
Siempre rodeados de un juego de luces a medio camino entre la nada y unas luces azules constantes, la banda volvió a salir al escenario para deleitar a sus fans, quienes no estaban dispuestos a moverse de allí hasta tener un postre digno de estos superclase de la música con mayúsculas, alejada de cualquier tipo de consideración estilística, algo que se demostró tras la interpretación de “Internal Landscapes” y un final espectacular con “Orion” de METALLICA, “One Last Goodbye” y “Fragile Dreams”.
En definitiva, un concierto que bien podríamos definir como mágico, como un mar de intensa tranquilidad y donde esta banda es capaz no solo de sonar incluso mejor que en sus propios discos, sino de generar una atmósfera de sentimiento y conexión con su público que muy pocos consigue plasmar y materializar sobre un escenario con esa calidad y nitidez.




