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CRIPTA + WIDOWET – SALA CARACOL, MADRID – 21/05/2010

Inmersos en la presentación de su cuarto disco «Ante mí», que tan buenas críticas está recibiendo, CRIPTA hicieron obligada parada en Madrid, para encontrarse con un público al que desde hace tiempo le debían un concierto. La sala Caracol fue la localización elegida para, acompañados de WIDOWET, saldar esa deuda.

Siendo esta mi primera toma de contacto con WIDOWET en directo, he de decir que aprecié un grupo bien ensamblado como formación, practicando un post-grunge que consiguió captar la atención del público, que en cuantioso número ya, se encontraba en la sala.

Introducidos por una grabación en off, «A medio borrar» fue el tema que eligieron como apertura. Dotados de una sencilla pero efectiva base rítmica en la que predomina el bajo, temas de cosecha propia como «Juez y verdugo», «Equilibrio» o «Mientes» se intercalaron en el set list con dos versiones, «Breed» de Nirvana y «Blitzkrieg Bop» de Ramones, que a gusto personal sonó demasiado melódica, dejando a un lado la visceralidad original de los neoyorquinos.

Cumplidores en su tarea de abrir fuego y calentar a la gente, WIDOWET obtuvo desde los primeros acordes el favor del público. Con algunos aspectos por pulir todavía, la banda presentó candidatura a entrar en el pujante circuíto madrileño de salas e ir ganando adeptos con cada concierto que ofrezcan.

Gran aforo y grandes esperanzas puestas en CRIPTA, que acudían a defender su recién publicado álbum, que ha supuesto una nueva dimensión para su sonido. Ganas, por tanto, de comprobar cómo sonarían esos nuevos temas en directo y también de cómo encajarían con su repertorio más clásico.

Una introducción grabada de tintes terroríficos dejó paso a los músicos, que escogieron «Tiempos de inquietud» para romper el hielo. Fuertes en actitud y sonido, rápidos (rapídisimos diría yo en ejecución, a lo largo de todo el concierto los temas tuvieron una velocidad superior a sus correspondientes en estudio), la respuesta lograda fue óptima, más aún con la continuidad al ritmo frenético inicial que dieron las canciones «Basta ya» y «Hambre de nada», tema que abría sus conciertos en la anterior gira.

Motivados al máximo y altamente inquietos sobre las tablas, CRIPTA continuaron con «No me podréis callar» y «No quiero más problemas». Muy bien Ángel en los coros, secundando a Raúl en todo momento y formando también una contudente y precisa base rítmica junto a Kike, atronador en su kit. La guitarra de David sonaba un tanto baja, lo que no desmerece su labor en cuanto a técnica y precisión se refiere. «En movimiento» logró provocar idéntica reacción entre sus seguidores, que si bien eran muchos estuvieron en algunos momentos demasiado estáticos. «Cuidado» devolvió la música al recinto, para seguir con «Volveré» y «Que no esperen nada de mí», mezclando de esta forma nuevas y añejas composiciones de la banda.

Llegaba la hora de los momentos memorables. El primero se produjo con «Héroes sin identidad», que fue aclamada y coreada de principio a fin por todos los criptamaniácos congregados. Sorprendente comprobar como en tan sólo dos meses y medio esa canción ha logrado calar tan profundo entre el público que sigue a CRIPTA. «Ante mí» está también cerca de convertirse en canción estandarte del combo. Cuatro bailarinas accedieron a escena e interpretaron el baile que se puede ver en el clip del tema mediada la canción. Un detalle que añadió color al espectáculo y que consigue el objetivo de romper la linealidad de ver sólo cuatro músicos sobre la tarima.

Pero sin duda el gran momento a recordar en este concierto será el que se vivió con «En la distancia». Con la incógnita en el aire de si CRIPTA contaría en directo con la presencia invitada en la versión de estudio del tema, la salida de Tony Solo, ex-Sangre Azul, tras la primera estofa interpretada por Raúl, dejó a la gente boquiabierta. Fantástica interpretación del tema que extremeció a más de uno por la visión de ambos vocalistas juntos y el sentimiento que pusieron al cantar la pieza. Ovación de gala a Tony en su despedida del escenario para dejar paso a la última canción del tramo regular del concierto, «Necesito estar en pie», tema que daba nombre a su anterior disco de estudio y que volvió a reactivar el entusiasmo del público en cuanto a actividad física se refiere.

Tres fueron las canciones que escogieron para los bises. «Asesinos», de su segundo largo «Cuando los ciegos guían», midió la resistencia de las gargantas de todos (y eran muchos) los que conocían su letra. «Tan sólo una oportunidad» dejó otra imagen para archivar en la memoria. Patricia Tapia (Nexx, KHY) salió desde un lateral y protagonizó la segunda colaboración de la noche: un magnífico regalo sin duda para la audiencia madrileña. El cierre, como no podía ser de otra manera, se echó con «Si no es por tí», tema que dedicasen hace tiempo a sus seguidores y que sirvió de homenaje a aquellos que siguen fieles a su música. Con Tony Solo y Patricia Tapia de nuevo sobre el escenario, unidos a los músicos de Widowet y parte de su equipo, CRIPTA pusieron broche de oro a un concierto que les salió redondo en todos los aspectos.

Compactos y mucho más potentes en directo que en estudio, CRIPTA salva con honores la siempre difícil prueba de tocar en la capital. Esperemos que no tarden tanto tiempo en prodigarse por los escenarios madrileños como en esta ocasión. Los rostros de satisfacción a la salida de la sala Caracol este viernes debe servirles de acicate para ello.

 

Autor: David Jiménez Rodríguez

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