
Hay discos que llegan para mantener viva una historia y otros que, con el paso del tiempo, terminan formando parte de ella. Golgotha, el decimoquinto álbum de estudio de W.A.S.P., pertenece a esa segunda categoría. Publicado el 2 de octubre de 2015 por Napalm Records, apareció después de una espera de seis años desde Babylon y confirmó que Blackie Lawless y los suyos todavía tenían mucho que decir.
Hoy, once años después de su lanzamiento, Golgotha merece ser recuperado con calma. No estamos ante un álbum que pretenda reinventar a W.A.S.P., ni ante un intento de repetir artificialmente los éxitos de los años ochenta. Es, más bien, el retrato de una banda veterana que conoce perfectamente su identidad y decide utilizarla para hablar de temas mucho más personales.
Desde “Scream”, el álbum deja claro por dónde van los tiros. Un riff poderoso, una base rítmica firme y la inconfundible voz de Blackie Lawless nos sitúan inmediatamente en territorio W.A.S.P. La canción funciona como una declaración de intenciones: aquí hay heavy metal clásico, directo y reconocible, pero también una producción propia de una banda que lleva décadas sobre los escenarios.
La primera parte del disco mantiene ese espíritu. “Last Runaway” aporta un tono más melódico y luminoso, mientras que “Shotgun” recupera una faceta más agresiva. Son canciones que podrían convivir perfectamente con buena parte del repertorio de la banda y que recuerdan que, incluso después de más de treinta años de carrera, Lawless seguía sabiendo construir riffs y estribillos capaces de quedarse en la memoria.
Pero Golgotha tiene una segunda cara.
Uno de los momentos más especiales llega con “Miss You”, una canción relacionada con el universo de The Crimson Idol. Aquí desaparece buena parte de la contundencia inicial y aparece un W.A.S.P. mucho más emocional. La voz de Lawless se convierte en el centro de la composición y transmite una sensación de pérdida y soledad que encaja perfectamente con algunas de las constantes temáticas de su carrera.
Y es que la palabra clave para entender Golgotha quizá sea precisamente oscuridad.
El título hace referencia al Gólgota, el lugar asociado a la crucifixión de Jesucristo, y la religión ocupa un espacio importante en las letras y en la atmósfera del álbum. Esto resulta especialmente interesante teniendo en cuenta la evolución personal de Blackie y su conversión al cristianismo.
Sin embargo, Golgotha no es un disco de metal cristiano convencional. No busca transmitir certezas ni adoptar el tono de una banda como Stryper. Al contrario, Lawless se mueve por terrenos mucho más sombríos: culpa, dolor, muerte, desesperación, fe y la posibilidad —o imposibilidad— de encontrar redención.
Esa combinación hace que el disco tenga una personalidad propia.
En “Fallen Under” y “Slaves of the New World Order” encontramos nuevamente al W.A.S.P. más contundente, con buenos riffs y protagonismo de las guitarras. Esta última canción, además, encaja especialmente bien con el tono apocalíptico que va tomando el álbum.
Después llegan “Eyes of My Maker” y “Hero of the World”, preparando el camino para la canción que da título al trabajo.
“Golgotha” es el gran momento del álbum. Comienza de forma contenida, casi solemne, y poco a poco aumenta la intensidad hasta convertirse en una pieza dramática y emotiva. La interpretación de Lawless transmite dolor, mientras las guitarras aportan algunos de los momentos más destacados del disco.
Es una canción que necesita ser escuchada sin prisas.
También merece una mención especial la formación que participó en la grabación: Blackie Lawless, Doug Blair, Mike Duda y Mike Dupke. Para este último, Golgotha tendría además un significado especial, ya que sería su último álbum de estudio con W.A.S.P. antes de abandonar la banda.
Once años después, Golgotha se escucha de otra manera. La distancia permite valorar mejor lo que significó dentro de la trayectoria de W.A.S.P. No es The Crimson Idol, tampoco pretende recuperar el espíritu de los primeros discos y, precisamente por eso, no necesita competir con ellos.
Es un álbum de madurez.
Un trabajo en el que Blackie Lawless utiliza el lenguaje que mejor conoce —el heavy metal— para enfrentarse a cuestiones mucho más profundas que las que encontramos en la imagen provocadora de W.A.S.P. durante los años ochenta.
Quizá exista una cierta ironía en todo ello. La misma banda que décadas atrás aparecía en libros que advertían a los padres sobre los peligros del heavy metal terminó publicando un disco profundamente marcado por la religión y la reflexión espiritual.
El tiempo cambia las cosas.
Y Golgotha es una buena prueba de ello.
Once años después de su publicación, sigue siendo un disco recomendable para quienes disfrutan del heavy metal clásico, pero también para quienes quieran descubrir la faceta más personal y reflexiva de Blackie Lawless.
Porque detrás de los riffs, los solos y los grandes estribillos hay algo más: una historia de fe, dudas, dolor y búsqueda.
Y eso convierte a Golgotha en mucho más que otro álbum de W.A.S.P. Es una fotografía de la banda en una etapa de madurez y, sobre todo, una muestra de que todavía quedaban historias por contar.

Listado de temas:
01.- Scream
02.- Last Runaway
03.- Shotgun
04.- Miss You
05.- Fallen Under
06.- Slaves Of The New World Order
07.- Eyes Of My Maker
08.- Hero Of The World
09.- Golgotha
Line Up:
Blackie Lawless – Voz, Guitarra, Teclados
Doug Blair – Guitarra
Mike Duda – Bajo, Voz
Mike Dupke – Batería*

