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DEEP PURPLE – PALACIO VISTALEGRE, MADRID – 15/09/09

Ya puede ser martes, que la entrada esté un poco desorbitada de precio o que no nos encontremos ante la banda que prácticamente fundó un estilo allá por la década de los 70 cuando en ella estaban Jon Lord y Ritchie Blackmore, pero aún así, un concierto de DEEP PURPLE es, o debería ser, una cita casi ineludible para cualquiera que quiera entender de qué va esto del heavy metal. 

Digo debería porque la respuesta no fue todo lo masiva que uno se espera ante una banda con semejante historia y legado, pero no obstante el Palacio de Vistalegre el pasado 15 de Septiembre registró una bonita entrada, sobre todo por las características de la misma. Entre los asistentes al recinto se podía observar un alto porcentaje de grandes sabios del rock, o viejos rockeros como también se les suele llamar, dispuestos a dar toda una lección de lo que es esta música, de dónde se originó todo, a sus vástagos y familiares más allegados. Quizás por eso gran parte del público eran padres entusiasmados, casi con una mirada brillante e impaciente por mostrarles a sus hijos aquello que les había hecho tal y como son, por que presenciaran algo que, sí o sí, tenían que ver para crecer y comprobar lo que es el tesón y la magia hechos música.

Una de las cosas más criticadas y comentadas antes de dar comienzo el show fue la ausencia de cualquier tipo de telonero, circunstancia que sí había ocurrido un día antes con el concierto que los británicos ofrecieron en Barcelona, contando con la presencia de Cannibal Queen. En Madrid las puertas se abrieron a la misma hora que en Barcelona, con la diferencia de que nos tocó esperar en medio del Palacio de Vistalegre (puesto que para esta ocasión, y debido a la reducida entrada del evento, no se habían habilitado las gradas) más de hora y media a que la cita comenzara. Esto no solo hizo que se encareciera un poco más la entrada, sino que considero que fue ciertamente una falta de respeto y de previsión por parte de la organización del evento, puesto que nada habría sido más adecuado que retrasar la apertura de puertas una hora más.

En lo que respecta a la aparición de la banda, impoluta. A las 21:30 horas, con puntualidad británica, comenzó el show y lo hizo a lo grande, sin darnos ni un segundo de tregua para pensar en el tiempo que habíamos estado esperando… “Highway Star” deslumbró por su energía y su luminosidad y nos dejó los primeros datos de lo que nos esperaba por delante, es decir, los de una banda que cuenta con una capacidad instrumental absolutamente asombrosa, que iba a derrochar energía y puesta en escena durante todo el show y muy por encima de lo que cualquier seguidor con dos dedos de frente puede esperar de un grupo que supera los 40 años de historia (se dice pronto) y cuyos miembros estarán más cerca de los 70 años que de los 60 no dentro de mucho.

“Things I Never Said” nos recordó su último disco de 2005, “Rapture of the Deep” y “Strange Kind of Woman” nos hizo soñar con aquellas interpretaciones que todos habremos visto y oído cientos de veces en las grabaciones en directo de la banda, aunque sin duda todos sabíamos que la cosa no iba a llegar a aquellas cotas. He llegado a leer cosas sobre la voz de Gillan que, sinceramente, creo que rozan lo ridículo o que más bien son propias de alguien que no es capaz de entender lo que allí estaba ocurriendo, probablemente forzados “críticos” musicales alejados totalmente de lo que se cocía entre los apiñados y entusiasmados seguidores de la banda en el foso del concierto. No pretendo dármelas aquí ni de entendido ni de indulgente con algo que evidentemente es una realidad, es decir, el hecho de que Ian Gillan tiene 64 años y tiene que afrontar unos temas que probablemente exijan a las cuerdas vocales decenas de veces más esfuerzo que a cualquiera de los vocalistas de la época y el estilo que actualmente siguen en danza, pero el caso es que se aún con un Gillan que no llegaba a ninguno de los temas que iban cayendo (no voy a reproducir algunas de las comparaciones absurdas y snobs que he leído en algún medio generalista, pero probablemente todos sepáis a qué me refiero…), Deep Purple ofrecieron un concierto exquisito a nivel instrumental, con un Steve Morse que se convirtió en el auténtico maestro de ceremonias del evento, demostrando una clase y un estilo a la guitarra simplemente asombrosos (se llevó de calle a cualquiera que pudiera echar de menos a Blackmore) y un Don Airey que derrochó simpatía y calidad a las teclas. Por su parte, Ian Paice y Roger Glover cumpliendo a la perfección con su cometido y sosteniendo en todo momento un concierto en el que la maltrecha voz de Gillan iba apagándose poco a poco entre los tremendos esfuerzos que el vocalista tenía que realizar para afrontar cada frase y cada tono.

“Rapture of the Deep”, “Fireball” y “Contact Lost”, engalanada por un mágico e hipnótico solo de guitarra de Morse, continuaron un concierto en el que la entrega de la gente fue constante y comprensiva, adaptada al hecho de que, por mucho de que la voz no esté en condiciones, pesa más la alegría de tener a semejantes leyendas tan cerca, mirándonos a los ojos y sonriendo con aquellos que les han escuchado toda su vida y ya forman parte de la banda sonora de sus grandes momentos, así como con esos otros que acaban de descubrir su legado.

“Sometimes I Feel Like Screamin’”, “Wring That Neck” y “The Battle Rages On” siguieron con el espectáculo instrumental, mientras que esta última fue acompañada de un gran solo de Don Airey que sirvió de conexión hacia el final del show, con esperados temas como “Perfect Strangers”, un mágico “Space Truckin’” y el mítico y quemado “Smoke on the water”, que sin duda fue superado por todos sus predecesores en intensidad y potencia, así como por los bises de la noche, que fueron para “Hush” y la gran “Black Night”.

Podría ponerme ahora a criticar las cosas que fueron mal en este concierto, cosas ajenas a la banda como la organización y la ausencia de teloneros o el hecho de que en la fecha elegida solo se congregara en el Palacio de Vistalegre un reducido número de asistentes (rondaría las 2000 personas). También podría despacharme a gusto con el hecho de que probablemente estemos ante la que debería ser la despedida de los escenarios de una de las voces de más asombrosas, no del heavy metal únicamente, sino de la historia de la música contemporánea, así como con la realidad de que ésta ya no está para ofrecer lo que debería ofrecer si atendemos a su legado. Podría atacar sin piedad y olvidarme de que sobre el escenario había todo un Señor que con 64 años lo dio todo y se esforzó al máximo por darle a sus seguidores y a las nuevas generaciones un pequeño destello, quizás solo un segundo, del brillo con el que iluminaron el pasado. Podría pero no puedo, porque les debo un respeto a estos caballeros de la música, porque sentaron las bases de todo lo que me apasiona hoy en día. Y es que, aún con todo, fueron DEEP PURPLE los que estaban sobre el escenario, no un sucedáneo o una sombra de los británicos (decir eso estaría muy alejado de la realidad o sería focalizarlo todo en la evidente escasa voz de Gillan), sino DEEP PURPLE, un nombre que siempre se debería escribir con letras bien grandes y mayúsculas…

Set List: Highway Star, Things I Never Said, Strange Kind Of Woman, Rapture Of The Deep, Fireball, Contact Lost/Well Dressed Guitar (Solo de Morse), Sometimes I Feel Like Screamin’, Wring That Neck, The Battle Rages On, Don Airey Solo, Perfect Strangers, Space Truckin’, Smoke On The Water
Bises: Hush, Black Night (Tiempo Total Aprox.: 90 min.)

Autor: Daniel Velasco Alonso

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