AVANTASIA – THE SCARECROW

Crítica

Un proyecto de estas características siempre levanta mucha expectación, más aún cuando los dos discos anteriores calaron muy hondo entre los fans. Hasta tal punto fue así que las dos Metal Opera son para muchos obras maestras del género. Para mi no tanto, pero si que son grandes discos. Al menos, lo suficientemente grandes como para esperar algo diferente y de calidad de este nuevo trabajo. Tratándose de un lanzamiento de tanta relevancia, voy a detenerme a analizarlo debidamente, para que no se pase por alto ni un solo detalle. Empezaremos por una ficha técnica:

Voz

Tobias Sammet
Jorn Lande (tracks 2, 6, 8)
Roy Khan (track 1)
Bob Catley (tracks 3, 9)
Oliver Hartman (track 10)
Michael Kiske (tracks 3, 5)
Alice Cooper (track 7)
Amanda Somerville (track 5)

Guitarras

Sascha Paeth (tracks 1, 2, 4, 6, 7, 9)
Rudolph Schenker (track 10)
Henjo Ritcher (tracks 3, 6, 7, 8)
Kai Hansen (track 3)

El bajo corre a cargo de Tobias, y la batería es en esta ocasión para Eric Singer.

Sin más preámbulos vamos a lo que realmente importa, que son las canciones. El disco abre de forma espectacular con una de las mejores canciones de todo el repertorio, “Twisted Minds”. El riff principal de este tema le da un aire “egipcio” muy conseguido sobre el que se desarrolla una melodía ideal para que Sammet y Khan (mucho mejor en este tema que en el último disco de Kamelot entero) jueguen con sus voces sin limitaciones. Lo que queda claro desde un primer momento es que The Scarecrow no sigue los derroteros de sus predecesores y se decanta por una vena con mucha más influencia hard rockera. La batería de Eric Singer cumple como habitualmente y la magia que le imprime Sascha Paeth a las seis cuerdas es de sobra conocida por todos. Para terminar de sazonar el tema, “Twisted Minds” cuenta con un estribillo fácil de corear y muy pegadizo. Compositivamente sabe hacer encajar riffs potentes en una melodía más “melosa”, consiguiendo un resultado diferente. A priori parece que el disco puede cumplir las expectativas.

A continuación arranca el tema que da nombre al disco, “The Scarecrow”, un monstruo de once minutos de duración que será la pista de recreo para Sammet y Lande. Este último nombre es especialmente importante, porque “The Scarecrow”, el tema, se presenta como una canción que mejora según avanza y que va evolucionando desde un concepto inicial bastante simple hasta un final apoteósico, en el que Jorn deja las mejores voces del album. Hablando de la canción en sí, podemos distinguir unos elementos muy buenos, grandes teclados, un buen riff, pero el bajo y la batería desmerecen un poco el tema en su comienzo, algo que, por fortuna, queda subsanado muy pronto y pasa casi inadvertido gracias a una melodía muy pegadiza. La parte central del tema, muy ambiental y con un trabajo increíble de producción da entrada a un Sascha Paeth en estado de gracia. La canción gana mucho cuerpo en esta parte, y el dejar los primeros solos en “off” le da un toque de misterio que le hace subir como la espuma. El solo “normal” es apoteósico y un pie de entrada estupendo para el retorno de las voces. Aquí es dónde “The Scarecrow” va a ganar la mayor parte de sus puntos, con un ritmo mejor definido y una melodía más oscura que transcurre entre riffs. Esto es para Jorn lo mismo que un caramelo para un niño y nos lo deja muy claro con una interpretación IMPRESIONANTE. Cuando llegamos al final, nos descubrimos emocionados ante la evidente posibilidad de poder disfrutar de un disco plagado de verdaderos “temazos” como estos dos. Sin embargo, la siguiente canción, “Shelter From The Rain”, nos devuelve a la cruda realidad.

Sin ser ni mucho menos un mal tema, “Shelter From The Rain” desentona algo con las anteriores y, su principal problema, dura dos minutos más de lo que merece. No obstante nos permite disfrutar de Bob Catley y Michael Kiske, lo cual es un buen aliciente para esforzarse un poco en asimilar un tema que con las primeras escuchas resulta muy bueno, pronto desciende a normalito y termina siendo bastante repetitivo. Si en lugar de seis minutos durase cuatro, estaríamos ante un buen acierto, pero su duración, sumada a una base compositiva demasiado simple, hacen que el tema no gane fuerza hasta cerca del final sobre el solo y tras el, donde podemos escuchar a unos inspiradísimos Henjo Ritcher y Kai Hansen. En resumidas cuentas, uno de los temas más cañeros del disco pierde enteros porque esta alargado sin motivo.

Para algunos, aquellos más aficionados al power metal, “Shelter From The Rain” puede ser un tema aceptablemente bueno, pero desmerece mucho el resultado de las dos primeras canciones y, el tema que le sigue, no ayuda en absoluto a remontar el vuelo. “Carry Me Over” es una canción con mucho gancho…y nada más. Compositivamente es más sencilla que hacer un avioncito de papel y Sammet se esfuerza en ofrecer una garra que su voz no tiene, lo cual deja a “Carry Me Over” en un quiero y no puedo, un tema con un gran riff, una melodía curiosa y de nuevo un buen solo de Sascha Paeth. Si solo vamos a escucharlo una vez puede ser un gran tema, pero a partir de la tercera o la cuarta resulta demasiado repetitivo.

A causa de los dos últimos temas nuestras esperanzas pueden haber descendido un poco respecto al disco, pero entonces llega el momento de “What Kind Of Love”. Creo que es en este tema dónde Tobias a encontrado el sonido que estaba buscando en este disco. Se trata de una balada preciosa, muy conseguida, con unos arreglos excelentes. Probablemente se trate de una de las mejores composiciones de Sammet en los últimos años. Amanda Somerville y Michael Kiske ponen sus voces junto a la de Sammet para darle vida a una canción sentidísima, con una sabor ligeramente épico que, en conjunción con su aire hard rock, consigue un sonido casi perfecto. Es uno de los mejores cortes del disco y nos devuelve la fe en este álbum.

A continuación le llega el turno a una vieja conocida. Probablemente fuera el mejor tema de los dos EP’s. “Another Angel Down” nos devuelve a la fuerza y a la caña que esperábamos de este disco. La voz de Jorn nos atrapa y nos guía por un tema que es todo lo que “Shelter From The Rain” quiso y no pudo. Cuenta con un estribillo pegadizo, una melodía muy inteligente, mucha fuerza y una pegada impresionante. La base rítmica es impecable y Sascha Paeth vuelve a regalarnos un excepcional trabajo a las seis cuerdas. El mejor de los temas cañeros del disco y probablemente el tema que más se recordará con el paso del tiempo.

Con renovadas esperanzas puestas en este disco llega el turno de “The Toy Master”. Una atmósfera muy oscura y un riff muy apropiado ayudan a dar forma a un tema casi tétrico dónde Alice Cooper ofrecerá junto a Sammet una interesante interpretación. Este tema es algo peliagudo porque compositivamente esta lleno de buenas ideas, Alice le da un toque diferente y muy apropiado y las guitarras están perfectas, pero vuelve a caer en el viejo error de durar más por que sí. Todas sus virtudes no justifican que dure casi seis minutos y medio. Con cinco minutos ya hubiese sido más que de sobra y podría haberse convertido en uno de los mayores aciertos del disco. Un montón de buenas ideas que con las escuchas pierden fuerza debido que el tema termina volviéndose algo repetitivo. Una canción que no deja de ser buena, con un solo grandioso, pero que pierde buena parte de su atractivo en poco tiempo.

Sin perder la fe por este pequeño fallo (“The Toy Master” no adolece tanto su alargamiento como “Shelter From The Rain”) llega el momento de escuchar “Devil In The Belfry”, una canción que arranca con mucha pegada y una melodía muy “power”. De nuevo Sammet y Lande unen sus fuerzas en una canción que requiere fuerza, garra y un buen registro. El estribillo es bastante pegadizo y podría funcionar bien como single del disco. En esta ocasión el tema dura lo justo, pero adolece de ser demasiado simple. “Devil In The Belfry” es un buen tema, pero como el podremos escuchar cien mil al año, no cuenta con nada que lo haga especial. La particularidad es que no todos están hechos por Tobias Sammet, que ha sabido hacerlo muy bien. El tema no tiene fallos, pero ni mucho menos es un destello de genialidad como lo que podríamos esperar de Sammet. No obstante la energía y el buen royo de este tema nos hacen pasar por alto sus fallos y dedicarnos a corear el estribillo durante un incesante headbanging.

“Cry Just A Little” vuelve a ofrecernos la voz de Bob Catley y un gran trabajo a la acústica (a cargo de Paeth, como no). En este tema las voces de Sammet y Catley se complementan bastante bien y el resultado es una balada/medio tiempo muy bien conseguido al que le pasa algo parecido al tema anterior. Esta bien construido, no le sobran minutos ni le sobran alardes y las interpretaciones son buenas, pero en el aspecto compositivo no ofrece nada fuera de lo normal y basa su resultado en una excelente producción y en unos arreglos muy bien trabajados. Si la compramos con “What Kind Of Love” queda muy lejos de ser un tema reseñable. De nuevo, un quiero y no puedo. Lo más destacable vuelve a ser la guitarra de Sascha Paeth.

Aunque los últimos temas no están resultando geniales, no son fracasos ni mucho menos, pero dejan la sensación de estar escuchando un disco cualquiera, y este no lo es. Pese a ello, consiguen transmitir energía suficiente para disfrutar del disco hasta la llegada de “I Don’t Believe In Your Love” que con Oliver Hartman a las voces nos devuelve una dosis de canela en rama. Se trata de un tema bien compuesto que, aunque no llega a las cotas de “Twisted Mind” o “Another Angel Down”, esta a la altura de lo que cabría esperar de Avantasia. En especial me gustaría llamar la atención sobre el riff principal, que es soberbio. En esta ocasión es Rudolph Schenker el encargado de las guitarras y deja muy claro porqué merece el reconocimiento que tiene. Sus cuerdas suenan con un feeling diferente que complementa a la perfección las interpretaciones de Sammet y Hartman. Un muy buen tema.

Para cerrar el disco se encuentra “Lost In Space”, que la mayoría ya conoceréis de los EP’s. No se trata de un tema que destile genialidad ni mucho menos, ni compositivamente ni en el apartado interpretativo, sin embargo en esta ocasión Sammet si consigue transmitir el feeling que no fue capaz de imprimirle a “Carry Me Over”. Un tema bastante normalito que gana fuerza gracias nuevamente a una producción de primer nivel y un feeling conseguido con cierto esfuerzo.

En definitiva, no se puede hablar de un gran acierto ni mucho menos. “The Scarecrow” es un buen disco, incluso podríamos decir que es bastante bueno, pero esta lejos de cubrir las expectativas que teníamos puestas en el. A pesar de contar con algunos destellos de genialidad como “Twisted Mind”, la homónima “The Scarecrow”, “What Kind Of Love” o “Another Angel Down”, el disco no sobresale como cabía esperar. ¿Un buen disco? Si ¿Recomendable? Hasta cierto punto ¿Especial? Rotundamente no.

Puntuación: 7

 

Autor: David Rodrigo (Coon)

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