BIG BANG – SIN RENUNCIA A LA ESPERANZA

Crítica

Hoy en día la calidad es algo que está al alcance de muchos más. El conocimiento de la técnica, la disposición de los medios y la capacidad de mostrarse al mundo son exponencialmente mayores a lo que gobernaba hace 15 o 20 años en el reino de la música… A pesar de ello iniciaré la crítica asegurándoos que no es fácil encontrar discos como éste que nos ocupa ahora mismo… El desarrollo de la personalidad, la consecución de un sello de identidad y la capacidad de arriesgar y de exponerse al abismo creativo de aquello menos convencional sigue sin estar al alcance de cualquiera, por muchos medios y muchas salidas que podamos ponerles a nuestras inquietudes artísticas…

Algunos de estos artistas se encuentran largo tiempo latentes, sin saltar a la palestra ni dar más señales de vida que las justas y necesarias para ir madurando su propuesta, buscando el momento adecuado para desafiarnos con su arte. Solo así se explica que los catalanes BIG BANG hayan querido privarnos una auténtica joya musical, en lo que al formato de disco se refiere, durante más de 10 años de trayectoria.

Pero al fin, y gracias al trabajo de la discográfica Nat Team Media podemos estar hablando de “Sin renuncia a la esperanza”, uno de esos trabajos que tienen luz propia, una de esas obras que no hace falta desgranar demasiado para darse cuenta de que nos encontramos con un objeto único, con una pieza digna de ser paladeada lentamente, de ser escuchada con tiento y con mucho mimo, puesto que está dispuesta a entregarnos grandes momentos sonoros, aunque no vaya a dejarse atrapar a la primera fácilmente.

BIG BANG, o lo que es lo mismo, la profunda e inquieta voz de Manuel Rubiales, la exploradora batería de Siscu Carrasco, el esencial bajo de Rafa Caamaño y la experimental guitarra de Francisco Rubiales (que hace también un trabajo brillante en la producción), desarrolla la base de su música y sus composiciones sobre el rock alternativo más puro y atrevido. La nota predominante en los 10 temas que pueblan “Sin renuncia a la esperanza” es la de la inquietud y la de la exploración, dos virtudes que BIG BANG explotan de forma inteligente y, sobre todo, muy, pero que muy cuidada y estudiada.

Gracias a ello generan temas que en nuestra primera escucha generan desasosiego, que nos van entregando ritmos nada convencionales y no especialmente fáciles de atrapar, pero al mismo tiempo capaces de conformar potentes piezas que generan en nuestros oídos la ansiedad de querer volver a escucharlas, de comprender su desarrollo y encontrar ese halo interés inmediato que al mismo tiempo va inherente a la voluntad del cuarteto.

Así nos ocurre cuando nos lanzamos a escuchar “Oír y callar”, el primero de los cortes de este esplendoroso álbum. Al principio nos cuesta acostumbrarnos al ritmo del corte, a esas guitarras que se caen y que arrastran la voz de Manuel hacia el fondo para volver a levantarse, de forma pausada y lenta en el estribillo, cuyo poder se encuentra en su capacidad de atraer a través de una marcada apatía interpretativa, lo cual en seguida nos transfiere una de las señas de identidad de la banda, su capacidad de fijar la atención a través de ritmos aparentemente fríos y cambiantes, llenos de cierta sensación onírica y de trance.

La banda no renuncia a acercarse pronto al oyente para mantener el interés y nos entrega “Fiel”, uno de los cortes más radiables y asequibles de todo el álbum, con un ritmo más convencional y predecible. Tras ella volvemos al mismísimo corazón del rock progresivo de corte alternativo en temas tan especiales como “En calma”, con un redentor estribillo, y “Hay sueños”, como su compañera anterior dotada de una técnica exquisita en el desarrollo más íntimo de las guitarras, siempre dispuestas a entregarnos nuevos sonidos, solos pausados que se endurecen y riffs de corte ciertamente metálico sobre una marcada base de bajo, muy envolvente pero nada predecible, algo que se podría decir también de la batería. En la línea, con un constante riff de nuevo desasosegado y un gran solo de guitarra protagonista, aparece “En la espiral”.

Mucho más profunda, con un mayor protagonismo del bajo y una peculiar sonoridad de la voz en el estribillo, es “No fue por error”, la cual nos lleva a un cierto estado de trance e hipnosis durante los momentos previos al estribillo. Por el contrario, con una descarada orientación hacia un blues y una cadencia rítmica relajada pero en constante alerta ante los cambios, aparece “Dime”. Finalmente, y dando un nuevo golpe de maestría en el dominio del tempo, los catalanes nos traen dos de los cortes más destacados del álbum, el compositivamente completo “Esclavo”, variado, potente y definitorio del estilo y la clase de este grupo y el denso y largo “Siento el dolor”… rock progresivo de altos vuelos y mucho trabajo por detrás, mientras que la final “Sin rencor” es más carnal, más directa y espontánea, una forma más lineal, pero también peculiar, de acabar este estupendo disco, uno de esos trabajos que destacan por si mismos, sin que haga falta que los expongamos a comparaciones o referencias exteriores.

Con el handicap de arriesgarse a no llegar a un amplio número de público por su dificultad de asimilación inicial, pero con el mismo atributo como virtud máxima, la de arriesgarse a desarrollar un trabajo técnica y compositivamente impecable como resultado de un grupo compenetrado y sabio como pocos (me llegan a la mente los madrileños Tao Te Kin en este aspecto), BIG BANG es un combo que tiene en su haber la llave de la originalidad y, lo que es más importante, la de la personalidad propia. Muy recomendados.

Puntuación: 8,8

Discográfica: Nat Team Media

Autor: Daniel Velasco Alonso

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