BLUES & DECKER – STEALIN' THE BLUES

Crítica

2009 fue el año en el que vio la luz en Gijón BLUES & DECKER, una banda de Blues y Rock centrada sobre todo en el trabajo en directo. En un primer momento, optaron por un repertorio con un sonido clásico, más centrado en los sonidos más tradicionales del Blues y con cierta influencia Folk. Sin embargo, pronto fueron incorporando sonidos más eléctricos, acercando el estilo de la banda hacia el Rock y demostrando que no tenían intención de ceñirse a los patrones más clásicos, sino que lo suyo era innovar y buscar un sonido propio, como demuestran en sus conciertos. Así, pasan de composiciones centradas en el Blues a otras influenciadas Rock psicodélico de los setenta, e incluso en algunos momentos se notan influencias del Swing, dando lugar así a una música ecléctica y original, aunque también contundente y a veces agresiva. Todas esas influencias cristalizan en su primer disco, «Stealin’ the blues».

El disco empieza con unos sonidos muy tranquilos y clásicos, que son los que sirven de arranque a “Till dawn”, aunque pronto la guitarra eléctrica se va adueñando del sonido, haciendo que gane en agresividad. El desarrollo del tema sigue los parámetros que esperamos en el Blues más potente, aunque hacia la mitad el ritmo cambia para acercarse a sonidos más cercanos al Rock psicodélico de los años setenta. Después, volvemos al ritmo anterior, y por fin, en sus últimos momentos gana más potencia, en una coda muy conseguida.

Con “Posology” mezclan los sonidos más guitarreros del Blues con un toque de Swing. Es un tema intenso en el que los músicos demuestran su versatilidad para crear un tema que llamará la atención a la primera escucha. Las guitarras son verdaderamente sublimes, con unas melodías repetitivas aunque pegadizas. “Tomorrow” es un tema de sonido muy influenciado por el Funk. La voz nos va guiando a lo largo de un tema de ritmo machacón, aunque casi bailable en algunos momentos. Las guitarras están muy logradas, especialmente el solo, que es de lo mejor del disco.

Con “No worries” se acercan a los ritmos más clásicos del Blues, dándonos justo lo que queremos cuando pinchamos un disco de este estilo. La voz rota de Gustavo canta una letra típica sobre unas guitarras que, si le echamos solo un poco de imaginación, nos remiten a los sonidos del delta del Mississippi. Una verdadera joya de canción.

La siguiente canción del disco es una versión, concretamente “Shame, shame, shame”, de JIMMY REED. En este tema colabora además David García, de THE BLIND LEMONS tocando la armónica. Es una canción también de sonido clásico, aunque más rápida que las demás del disco. La aportación de la armónica sirve para enriquecer mucho el sonido, sobre todo a través del solo que se marca David, que es casi más llamativo que el de la guitarra.

Nos acercamos después a un tema de aire más melancólico e intimista, la balada “Blues is dead, long live the Blues!”. Muy suave, el sonido de las guitarras es casi acariciante, y la voz no se queda atrás. Es una canción muy suave en la que los músicos facturan un trabajo perfecto, en un tema que solo nos pide que prestemos atención a sus muchos matices.

“Stealin’ the soul” es pura elegancia, con un sonido más alegre que en la canción precedente. Suena muy fresca, con unas guitarras afiladas pero no agresivas, y la voz desarrolla una melodía sencilla, pero muy efectiva. Es otra de las canciones que más llaman la atención al escucharla.

Volvemos a los sonidos clásicos con “Second sight”, un tema denso pero a la vez brillante, con unos coros que enriquecen la canción y arropan la voz de Gustavo. Otra vez, la guitarra vuelve a pedirnos que le prestemos atención frente al resto de los instrumentos. El solo, lento y denso al principio, pero que luego se acelera, es sencillamente genial.

Termina este álbum con otra versión, la de “John the Revelator”, de SON HOUSE. Empieza casi a capella, como la cantaba el propio SON HOUSE, pero pronto entran las guitarras, el bajo y la batería para completar el tema y convertirlo en una canción enorme. Gustavo desgarra su voz al cantar este tema, mientras Guzmán ejecuta un solo magnífico por debajo.

Unas letras que suelen alejarse de los tópicos del Blues y una música potente, agresiva y, sobre todo, muy bien ejecutada, convierten a «Stealin’ the Blues» en un disco variado y muy logrado, que gustará por igual a los aficionados al Blues clásico y también a quienes busquen sonidos diferentes que mezclen el Blues con otras influencias. Un disco imprescindible.

BLUES & DECKER son:

Gustavo Pérez: Voz y guitarra.
Guzmán Lanza: Guitarra.
Kike Cuetos: Bajo.
Ludwig Molina: Batería.

TRACKLIST:

01- Till dawn.
02- Posology.
03- Tomorrow.
04- No worries.
05- Shame, shame, shame.
06- Blues is dead, long live the Blues!
07- Stealin’ the soul.
08- Second sight.
09- John the Revelator. 

Puntuación: 9.
Discográfica: Gaztelupeko Hotsak.
Autor: Pablo Folgueira.

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