CALIBAN – SAY HELLO TO TRAGEDY

Crítica

Si hablamos de Metalcore alemán lo primero que se le puede venir a la cabeza al neófito es que los germanos ya están siendo pioneros en exportar y explotar en Europa aquello que los americanos fabrican en serie. De otra parte, el conocedor del estilo tendrá la referencia de Caliban clara en su cabeza. Veteranos, suponiendo este su séptimo álbum de estudio (no contabilizaremos splits, EP’s y demos), evolucionaron pasando de un Hardcore primigenio con posteriores inclusiones de influencias escandinavas, a un sonido estándar dentro de ese Metalcore que como una pandemia se propaga mundialmente.
“Say hello to tragedy” marca un punto y seguido en su carrera. Es cierto que hay cambios, como por ejemplo el logo y el diseño de la portada (a cargo de Basti Basti, vocalista de los también teutones Callejon), mucho más en la línea del estilo en su vertiente yankee, pero en general la línea es continuista: mismo productor que en el anterior disco (Benny Richter), misma discográfica y por tercer trabajo consecutivo, idéntica formación. Aquello que funciona no se debe tocar.

“24 years” abre la veda ofertando una conjunción de elementos que no desaparecerán en ningún momento: alaridos y guturales con el contrapunto de voces claras, blast beats, muros de guitarras y algún sonido divergente para tratar de aportar diferencia. La canción gana más en sus primeros instantes que en su desarrollo, perdiéndose un tanto las buenas intenciones.

Los clichés del estilo se dan cita en “Love song”, en donde el trabajo de producción se nota en exceso, adoleciendo de fuerza primaria. La voz de Andy Dörner ofrece una amplia gama de registros, pero no destaca especialmente en ninguno, lo que no beneficia al resultado global.

“Caliban’s revenge” tampoco termina de sorprender ni convencer. Las influencias de bandas como Killswitch Engage y Shadows Fall son obvias en los alemanes (lógico por otro lado, ya que Adam Dutkiewicz se ha encargado de la mezcla), y aún siendo dos buenos puntos de evaluación, Caliban aún no alcanza su altura. La batería simple y rápida de “End this sickness” y los primeros versos de la canción hacen prever un punto álgido del disco, pero las voces claras matan la intensidad de un plumazo. Es un compendio de guiños ya oídos muchas veces con anterioridad, alejado del extremismo de sus primos deathcoreros y del aire fresco que hace unos años supusieran las primeras bandas de Metalcore.

El peor corte del disco lo encontramos en “Walk like the dead”, un tema de Metalpop que las cadenas de televisión americana de música mainstream no dudarían en colocar como canción de la semana. No basta subir el volumen de las guitarras o hacer el gorila con la voz si se quiere dar una buena dosis de verdadera música Metal, tenga el apellido que tenga esta.

La batería y la telaraña de guitarras tejida en el inicio de “No one is safe” son suficientes para destacar el tema. El producto es bastante más sólido que en las anteriormente citadas, aunque el punto melódico aportado por el teclado en el tramo medio de la pista la hace bajar en empaque.

“Liar” redunda tanto en estructura como en temática: de nuevo un riff melódico sobre una batería ya escuchada varias veces en esta misma obra, de nuevo guturales, agudos y voces claras intercalan posiciones, de nuevo la imposibilidad de controlar los acontecimientos y las consecuencias que esto tiene en la vida cotidiana como texto. Una canción monocolor que genera displicencia y pereza en mi
oído.

Si bien Denis Schmidt y Marc Goertz no son virtuosos de las seis cuerdas, su labor en “The denegation of humanity” es otro aspecto a destacar en “Say hello to tragedy”. Los sonidos que extraen a sus Explorer en los solos están bastante conseguidos, aunque los breaks finales carecen de toda contundencia. Sin embargo consiguen el efecto contrario en “Unleash your voice”: marcar unos más que decentes breaks que asegurarán un buen disturbio en el moshpit, pero no brillan en las partes más melódicas del tema, sonando como un calco de cualquiera de sus otras interpretaciones. En esta pieza Caliban se marca un devaneo con el Drum N’ Bass que no creo que tenga más importancia que la de mera anécdota.

“All I gave” tiene un estribillo machacón (“Save your breath I don’t wanna hear…”) que se repite una y otra vez hasta terminar exasperando por lo arrastrado de su agónica y agonizante interpretación. Entremedias, zarpazos en forma de staccato de correcta ejecución y trabajo melódico con un piano que pone punto y final a la canción más larga y densa de todo el disco.

Ni mejor ni peor, sino muy similar a todo lo escuchado antes es “In the name of proggesion”, cuyo inicio, emparentado de manera lejana (y breve) con el Black, podía hacer pensar lo contrario. En torno al último corte, “Coma”, basta decir que es un tema más, sin grandes aspectos a destacar que hace bueno aquello que he oído en algún concierto de “otra similar, otra parecida”.

La edición digipack se completa con “Forsaken horizons” y “Between the worlds”, ambas grabadas en el festival With Full Force de 2008, y que tienen su versión de estudio en el disco “Shadow hearts” de 2003.

Caliban crece en nombre y seguidores por momentos, y eso quizás responda a la falta de riesgo que han asumido con esta grabación. Salvo ciertos aspectos estéticos que hacen presagiar un intento de abrirse nuevos caminos comerciales, “Say hello to tragedy” no aporta nada a un género que comienza a autoparodiarse (aparte de verse adelantado por la derecha por el Deathcore, mucho más convincente en palabras y hechos) ni tampoco a la carrera del grupo. Perros de un solo truco pero con distinto collar, insuficiente incluso para fanáticos del Metalcore.

TRACKLIST

1. 24 Years
2. Love Song
3. Caliban’s Revenge
4. End This Sickness
5. Walk Like The Dead
6. No One Is Safe
7. Liar
8. The Denegation Of Humanity
9. Unleash Your Voice
10. All I Gave
11. In The Name of Progression (Unbroken cover)
12. Coma
13. Forsaken Horizon (live at With Full Force 2008)
14. Between The Worlds (live at With Full Force 2008)
Puntuación: 5

Autor: David Jiménez Rodriguez

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