Carlos Escobedo - Solitud

Crítica

Carlos Escobedo, alma mater de SÔBER, se lanza en solitario con “Solitud”, un álbum que significa un viaje interior, seguramente inspirado por la gira “En estado puro”, que ya lleva unos meses en marcha y en la que viene interpretando muchos de los temas. Parece ser que el músico se siente a gusto consigo mismo; así que ha dado rienda suelta a su personal y rico mundo interior a través de doce canciones, muchas de las cuales ya llevaba tiempo avanzando en las plataformas musicales.

En este “Solitud”, ha vestido sus canciones de diferente manera. Hay algunas de corte más eléctrico, otras de regusto más acústico… incluso versiones renovadas del catálogo SAVIA o de otros artistas. Las composiciones respiran proximidad en todo momento, de la mano de un artista de los más creativos que tenemos en este país, que sigue expandiendo sus posibilidades artísticas saliéndose de su zona de confort y transitando por pasajes más tranquilos.

Doce canciones dan vida a este trabajo, destacando “Sábanas vacías”, un rock a medio tiempo, con mucho gancho y unos parajes que atrapan gratamente, e “Inmerso”, una balada en la que vais a reconocer claramente el sonido SÔBER, con bonitos arreglos orquestales y un gran solo de guitarra. También “Thamar y Amnon”, basada en un poema de Federico García Lorca, recogido en su “Romancero Gitano”, podría haber recaído en cualquier disco de su banda madre.

Por su parte, “Solitud” es otra de las mejores, con riff entrecortado, buena distorsión y nuevamente a medio tiempo, con atmosfera muy americana, rico y evocador, retomando ese espíritu de SAVIA, de los que por cierto rescata “Agua para tu sed” e “Insensible”, al que le da una buena vuelta de tuerca. La primera, además, viene revestida con bonitos arreglos orquestales y acompañada por la cálida voz de Ruth Lorenzo.

Donde Carlos más se sale de su zona de confort posiblemente sea en “Apocado”, un corte relajado a guitarra, voz, piano y poco más, con arreglos musicales de Javier Blanco. Luego, “Aire, fuego, tierra y mar” también incorpora unas atmosferas electrónicas que en las últimas entregas de SÔBER comenzaban a asomar la cabeza.

En cuanto a versiones no propias, pues nos topamos nada menos que con el “Dolores se llamaba Lola” de LOS SUVES, “La luna me sabe a poco” de MAREA, “Y sin embargo” de Joaquín Sabina y “Lucha de gigantes” de Antonio Vega, a piano y voz. De las dos últimas solo decir que están bien, ya que nunca he seguido la trayectoria de esos señores, pero, en el caso de las otras, es que me sangran los oídos. Pero no porque estén mal, sino porque están demasiado bien arregladas, y esas canciones no pueden entrar en ese vestido que Carlos les ha querido poner. Me niego. Es que oigo el violín y no puedo con ello, en serio. Esas canciones piden bar, humo, calimotxo, rock and roll… no música de conservatorio. Pero bueno, no deja de ser una apreciación personal. Me guste o no, el mérito está en el vuelco radical que les ha dado Escobedo, en este nuevo renacer que ha llamado “Solitud”.

Puntuación: 07/10

Discográfica: El Dromedario Records

Autor: Ivan Allué

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