DEATHBOUND – NON COMPOS MENTIS

Crítica

Deathbound parecen no salir nunca de las Ligas Regionales, pero siguen en juego. Nacidos hace 15 años como un proyecto paralelo a otras bandas finlandesas (que conforman una gran familia, atendiendo a que la base rítmica es la misma que en Rotten Sound, guitarra y batería también se ven las caras en Havoc Unit, el cantante es a su vez líder de Deathchain y The Duskfall…), hasta la fecha de hoy no han conseguido un gran álbum ni una gran gira que les haga ascender de categoría. Tampoco parece importarles. Gozan haciendo lo que hacen y al menos están libres de ataduras y compromisos comerciales.

La edición de “Non compos mentis” supone su cuarto lanzamiento al mercado. Media hora de música dividida en 14 cortes, con un sonido decente pero no tan cuidado como cabría de desear, en donde clásico y contemporáneo circulan en la misma dirección. Bruto como marca el género, el disco resulta apto para los acérrimos aunque algo tambaleante para los más exigentes dentro de ese grupo.
Monumental castillo de guitarras y frenesí desatado para el primer latigazo titulado “I hate them still”, dejando claro que para hacer amistades ya existen las redes sociales. El tema más largo del disco, único que supera los 3 minutos, asienta su estilo: medio cuerpo en el Brutal y el otro en el Grind.

“The wave called misery” es puro vértigo, un coche sin luces ni frenos a toda velocidad por la arteria principal de la ciudad. La capacidad de golpeo del baterista Sami Latva es infinita pero la producción no termina de definir y limpiar bien cada baquetazo que propina a su instrumento. Más primaria se presenta “Free shackles for everyone”, sencilla en estructura y desarrollo, mezclando veloces partes (donde prima el sufijo -core del género) y estribillo rompetraqueas a un ritmo más ralentizado. Minuto y medio dura “The process of destruction”, una oda a la agresividad musical y un verdadero caos organizado al milímetro. Grindcore del que se debe aprender en primaria y no olvidar jamás. Una de las mejores piezas de “Non corpos mentis”.

Mucho más relajada (si cabe la palabra dentro del álbum) suena “A better tomorrow”, con un aire sucio, y en cierto modo Punk, que produce un resultado un tanto monótono. “A reason for your fight” nos reposiciona en el desenfreno a base de un blastbeat demoledor y una tonalidad vocal a cargo de Kai Jaakkrola de esas que nacen en lo más profundo de los intestinos: unos cantan, otros simplemente regurgitan las palabras.

“Hell could be your cure” devuelve la noria al suelo. El tema me resulta pesado, tal vez por adolecer de aceleración y por el modo en el que Kaitsu arrastra el texto. Por suerte la sensación dura poco, otra vez subimos para disfrutar de la feria con “Where the seas are boiling”, un corte mucho más directo y rápido (no en vano es el más corto en duración, 1 minuto y 18 segundos, más breve aún si excluimos la introducción oral “I’m a human being and I kill human beings”).

Gruñido y de nuevo al reparto como carteros. “Strain” es puro fuego a discreción: ráfagas de metralleta en la guitarra y granadas de mano en la batería. Sin prisioneros. Por si la fórmula no queda clara la repiten en “The blues of a dying man”, comprimiéndola todavía más en una canción que de triste sólo tiene el título. Sube la adrenalina con “Death comes for a visit”, continuando un tour de force que desemboca en “Non compos mentis”. El tema que da nombre al disco (un latinajo que se emplea en términos legales para definir a aquellas personas que no son capaces de regirse por sí mismas debido a enfermedades mentales relacionadas con la locura) es otro demostración de cómo se las gastan en los terrenos de la brutalidad. Indómita y despiada, constituye uno de las paradas más destacadas en el tracklist del disco. “The world is but a memory” y “A need to survive” completan la obra sin distanciarse demasiado de sus predecesoras.

No subirán de división tampoco esta temporada, en otras cosas porque la actividad de la banda se verá truncada en cuestión de semanas por la gira europea que Rotten Sound tiene programada y que pasará por nuestro país en abril. Y no se trata de una cuestión de suerte pues, sino de ambición, ya que como dije anteriormente, son felices con lo que hacen y con la manera en que lo hacen. Mientras, nos queda un buen disco para llevarnos al oído, siendo conscientes de que dentro de unas semanas caerá en el olvido colectivo y pasará a ser una referencia más dentro de nuestra colección.

TRACKLIST:

* I Hate Them Still
* The Wave Called Misery
* Free Shackles For Everyone
* The Process Of Destruction
* A Better Tomorrow
* A Reason For Your Fight
* Hell Could Be the Cure
* When The Seas Are Boiling
* Strain
* The Blues Of A Dying Man
* Death Comes For A Visit
* Non Compos Mentis
* The World Is But A Memory
* A Need To Survive
Puntuación: 7

Autor: David Jiménez Rodríguez

<< volver a discos