DIVINE HERESY – BRINGER OF PLAGUES

Crítica

Para hablar de Dino Cazares hay que lavarse la boca previamente. Este hombre es uno de los grandes y con las letras en mayúscula. Genio creador de Fear Factory y padrino de proyectos como Brujeria, lleva más temporadas en el juego que velas de cumpleaños han soplado la mayoría de sus oyentes.

La primera obra de Divine Heresy apareció en el mercado hace dos años, pasando bastante desapercibida pese a no ser un mal álbum en absoluto. Ahora Dino dota de continuidad y credibilidad al proyecto con un segundo larga duración en peligro por el ruido de las máquinas que se vuelven a escuchar en la factoría (esperemos que con mejor suerte que este pasado verano y su no visita a Zaragoza, que nos dejó a más de uno con un considerable enfado y sensación de estafa).

Un juego de guitarra a cargo del señor Cazares nos recibe para presentarnos al doble bombo que será sempiterno en todo el álbum. “Facebreaker” hace honor a su título y supone un sopapo a mano abierta en el rostro del oyente. Un estribillo de voz clara y adictivo, con métrica calculada al milímetro, se mezcla con raspy growlings mientras cuerdas y tambores hacen vidas cruzadas.

“The battle of J. Casey” es más primaria y veloz. De nuevo el estribillo es fácil de memorizar, sonando a Metalcore pero libre de elementos pop. En su crecimiento se nos lleva por distintas fases, sin abismos entre ellas y con coherencia en los cambios de ritmo. “Undivine prophecies” es un interludio instrumental, de personalidad épica con aires arábigos, cuya presencia en este punto del disco no termino de comprender bien.

Alarido, bombo y riff: el tema homónimo del trabajo es continuista de lo escuchado hasta el momento, aunque tal vez más cercano al Groove que sus predecesoras. La guitarra de Dino suena simple pero convincente, transformándose en el ecuador del tema para regresar no mucho después a la casilla de salida.

Si hay un tema a destacar por encima del resto es el quinto, “Redefine”, con un estribillo sencillamente memorable. Los cambios de ritmo vuelven a ser constantes, existiendo hasta tres canciones distintas dentro del mismo tema que desarrolladas individualmente podrían suponer sendas piezas de interés. La melodía de la guitarra es el aspecto diferenciador, con una belleza plástica palpable, que unida a la voz clara de Travis y el supersónico bombo de doble pedal de Tim Yeung le otorga una dimensión carismática y épica que nunca es sencilla de conseguir. Debe ser un fijo en sus directos y una canción a guardar en su maleta para cualquier dejota que quiera sorprender a sus oyentes.

Bruta pero limpia se muestra “Anarchaos”, en la que Groove y Deathcore vuelven a entrelazarse como se puede comprobar en los semibreakdowns aderezados por palancazos de la guitarra de Dino Cazares. “Monolith doomsday devices” empieza a acapella, para zambullirse en un bombo que taladra y un riff seco y breve que ponen la tilde en lo descarnado del tema. Mencionar también la buena producción a cargo de Logan Mader (Machine Head, Soulfly como músico; Gojira, Cavalera Conspirancy como productor) y Lucas Banker, imprimiendo un aura de claridad a todo el disco.

Mucho más melódica es “Letter to mother”, que no termina de tener ningún aspecto destacable, situándose en la zona baja del listado de cortes que contiene “Bringer of plagues”. Igualmente “Enemy kill” no consigue aportar demasiado, sonando demasiado esquematizada y cuadriculada aunque no exenta de fuerza y contundencia.

Superado el tramo valle del disco, “Darkness embedded” ofrece una cara completamente distinta. La canción es un mediotiempo sentimental en donde los guturales pasan a un segundo plano. A algunos les parecerá un corte que enriquece la capacidad compositora del grupo, a otros un pastel de digestión pesada; en todo caso queda libre de sospecha viendo que las posibilidades comerciales del disco están lejos de definirse por incluir un tema apriorísticamente accesible a un mayor número de oídos.

Los tres cuartos de hora de duración se completan con “The end begins” y “Forever failure”. La primera se introduce de modo orquestado, alcanzando la velocidad de crucero en un registro menos agresivo pero siempre dentro del estilo de Divine Heresy. Por su parte, “Forever failure” retoma el camino extremo, con una batería simétrica a las guitarras y mala baba en el micrófono. Los breaks resultan anecdóticos, predominando el Groove con crescendos prototípicos que siempre ofrecen buen resultado.

Si bien la primera parte del álbum supera a la segunda, la escucha completa dejará satisfechos a quienes demandan este tipo de trabajos. Imaginativo aún cayendo en tópicos, “Bringer of plagues” se hace merecedor de la atención del oyente medio y supone otra muesca en el revolver de sus creadores. Como dije al diseccionar el listado de canciones, “Redefine” es un tema que desgastará el botón de repeat de los lectores de compactos, y sólo por eso merece la pena hacerse con una copia del disco. Destinado a melancólicos de principios de los 90 que saben que esas hojas del calendario quedan lejos.

DIVINE HERESY son:

Travis Neal – Voz
Dino Cazares – Guitarra
Joe Payne – Bajo
Tim Yeung – Batería

TRACKLIST:

01.Facebreaker
02.The Battle of J. Casey
03.Undivine Prophecies
04.Bringer of Plagues
05.Redefine
06.Anarchaos
07.Monolithic Doomsday Devices
08.Letter to Mother
09.Enemy Kill
10.Darkness Embedded
11.The End Begins
12. Forever the failure
Puntuación: 7

Autor: David Jimenez Rodriguez

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