Forbidden - Forbidden

Crítica

El regreso de FORBIDDEN supone una excelente noticia para los seguidores del thrash metal más técnico y progresivo de la Bay Area. Tras más de una década sin publicar un nuevo álbum de estudio, la banda liderada por el guitarrista Craig Locicero vuelve con Forbidden, un trabajo homónimo que representa tanto una declaración de intenciones como el comienzo de una nueva etapa. Lejos de limitarse a recuperar viejas fórmulas, el grupo apuesta por combinar su identidad clásica con nuevas inquietudes compositivas, demostrando que todavía conserva argumentos para hacerse un hueco en la escena actual.

La formación presenta cambios importantes respecto a sus años de mayor reconocimiento. Junto a Locicero y el bajista Matt Camacho encontramos al guitarrista Jeremy Von Epp, al batería Chris Kontos, conocido por su pasado en MACHINE HEAD, y al vocalista Norman Skinner. La ausencia de Russ Anderson plantea inevitablemente una comparación con el pasado, pero Skinner responde con solvencia, aportando registros agresivos, matices melódicos y una personalidad que contribuye a definir el carácter de esta nueva encarnación. Sin intentar reproducir exactamente el estilo de su predecesor, consigue integrarse en unas composiciones que exigen versatilidad y presencia.

Desde los primeros compases, Forbidden deja claro que la banda mantiene intacta su capacidad para construir riffs afilados, desarrollar estructuras complejas y combinar velocidad con precisión instrumental. «Single Point Failure» abre el álbum con energía y una sucesión de cambios que remiten a la sofisticación de Twisted Into Form, mientras «Burning the Lungs of Earth» y «Divided by Zero» destacan por su intensidad, sus trabajadas armonías de guitarra y una base rítmica contundente. La producción de Zack Ohren favorece este planteamiento, ofreciendo un sonido potente y definido que permite apreciar los detalles sin restar fuerza al conjunto.

Uno de los grandes atractivos del disco reside en su voluntad de ampliar los límites del thrash tradicional. «The Burden» combina riffs contundentes con melodías bien integradas, mientras «Sol Grave» sobresale por su desarrollo instrumental y el magnífico trabajo de Chris Kontos, que aporta dinamismo y personalidad a cada cambio de ritmo. Mención especial merece «Flower of Life», una composición extensa y ambiciosa en la que FORBIDDEN explora terrenos progresivos, alternando pasajes melódicos y momentos de mayor intensidad. Ambas canciones reflejan la inquietud creativa de una banda que no desea vivir únicamente de sus logros anteriores.

No obstante, el álbum también presenta algunos altibajos. «DCLXVI» apuesta por una atmósfera más oscura y pausada, aunque su desarrollo puede resultar algo prolongado, mientras «Psyclops» no termina de aprovechar todas las posibilidades de su planteamiento. «Jisei», por su parte, introduce un cambio de registro que aporta variedad, pero rompe parcialmente la continuidad del repertorio. En determinados momentos, la abundancia de ideas y la duración de algunas piezas hacen que el disco pierda algo de fluidez, un aspecto que una mayor labor de síntesis habría podido mejorar.

A pesar de estos pequeños inconvenientes, el balance es claramente positivo. Craig Locicero vuelve a demostrar su talento para construir riffs memorables, Matt Camacho proporciona una base sólida y Jeremy Von Epp complementa el trabajo de guitarra con solvencia. La batería de Kontos imprime fuerza y versatilidad, mientras Skinner aporta una identidad vocal propia que permite mirar al futuro sin renunciar al legado del grupo.

En definitiva, Forbidden no alcanza de manera uniforme la grandeza de Forbidden Evil ni la sofisticación progresiva de Twisted Into Form, dos referencias difíciles de superar dentro de su discografía. Sin embargo, recupera buena parte de las virtudes de ambos trabajos y las combina con una perspectiva más contemporánea y experimental. No estamos ante el mejor álbum de FORBIDDEN, pero sí ante un regreso convincente, ambicioso y cargado de buenos momentos que confirma que la banda todavía tiene mucho que ofrecer al thrash metal. Un disco recomendable que devuelve a estos veteranos al primer plano con argumentos musicales propios y razones suficientes para confiar en esta nueva etapa.

Listado de temas:

01. Single Point Failure
02. Burning the Lungs of Earth
03. Divided by Zero
04. DCLXVI
05. Psyclops
06. Jisei
07. Mutually Assured Dysfuction
08. Sychophantasy
09. The Burden
10. Sol Grave
11. Flower of Life (Chaos by Design)

Line Up:

Vocals: Norman Skinner
Guitars: Craig Locicero
Guitars: Jeremy Von Epp
Drums: Chris Kontos
Bass: Matt Camacho

 

Puntuación: 8/10

Discográfica: BLKIIBLK Records

 

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