HAGGARD – TALES OF ITHIRIA

Crítica

Hace cuatro años nos deslumbraron a la mayoría con una obra maestra de la música bajo el título de “Eppur Si Muove”. Ha medida que pasaba el tiempo las expectativas crecían en torno a un disco que yo personalmente esperaba con muchas ganas.

Ahora, tras un retrase de un año, tiempo que el grupo ha empleado en perfeccionar su trabajo, nos llega “Tales Of Ithiria” y si bien no está a la altura de “Eppur Si Muove”, es un gran disco.

Esta nueva aventura comienza con una intro en la que la voz de Asis Nasseri nos da las primeras pinceladas de la historia que los alemanes quieren contarnos en este disco. A diferencia de sus anteriores trabajos esta historia es completamente ficticia, creación del propio Asis. Tras la acertada y misteriosa intro “The Origin”, Haggard nos ofrece “Chapter I – Tales Of Ithiria”, un corte que sobrepasa los ocho minutos en el que el grupo nos demuestra sus habilidades para unir la música clásica y el metal. Y es que no hay que olvidar que Haggard son algo así como una orquesta que en este momento cuenta con quince miembros, encargados de tocar instrumentos tan variados como el oboe, el piano, el clavicordio, el cello o la flauta, entre otros, amén de las guitarras acústicas y eléctricas, el bajo y la batería. Otra seña de identidad de este grupo es el uso de varias voces diferentes, combinando guturales con voces limpias masculinas y femeninas en estilos puramente operísticos.

Algo que se nota desde este primer tema es que la disociación entre metal y música clásica es más evidente que en sus discos anteriores. Hay quien verá en ello un punto negativo del disco, pero con las escuchas y siguiendo la historia yo veo bastante normal esta diferenciación, necesaria para ambientar distintas partes de la forma apropiada.

El interludio “From Deep Within” da pie a “Chapter II – Upon Fallen Autumn Leaves”. A lo largo de este disco hay un instrumento que va ganando cada vez más protagonismo y que termina demostrando una pericia interpretativa increíble: el piano. Las primeras apariciones las tenemos en este tema y en el primer capítulo, siendo un excelente acompañante para las melodías de viola, violín y guitarra.

Obvio mencionar que a nivel compositivo, si bien los temas podrían haber sido más complejos y hubiese sido interesante ver más interacción entre estilos, todo el disco raya a un nivel muy alto.

La calidad de esta gente como músicos esta fuera de toda duda y eso es algo que queda bien claro en este disco. Haggard utilizan en este disco pasajes que van desde la música medieval a la renacentista, ejecutando incluso transiciones de unas a otras de forma completamente natural.

“In Des Konigs Hallen (Allegretto Siciliano)” es un interludio instrumental completamente clásico que sirve de antesala para uno de mis temas preferidos de este disco: “Chapter III: La Terra Santa”. Casi cinco minutos de genialidad en los que el grupo nos muestra una buena porción de sus capacidades.

Podría decirse que el disco va “in-crescendo” en intensidad a partir de este tema y el siguiente interludio, “Vor Dem Sturme” se presenta oscuro y misterioso para dar entrada al cuarto capítulo de este disco: “The Sleeping Child”. Posiblemente sea el mejor tema del disco y es también uno de los más directos y en los que más interacción entre metal y música clásica podemos encontrar.

Es un tema con mucha intensidad, que relata una parte clave de la historia y crea una atmósfera impresionante. Es difícil describir un disco de Haggard porque es un grupo que juega mucho con todos sus instrumentos y con los arreglos para crear un sin fin e atmósferas diferentes, por lo que sus discos suelen ser viajes que se basan en las distintas emociones que estas atmósferas llegan a producir en el oyente.

Tras “The Sleeping Child”, que como digo es posiblemente el mejor tema del disco, nos llega el que quizás es el punto menos acertado del mismo. Se trata ni más ni menos que de una versión del conocido tema de Mecano “Hijo De La Luna”. Y ojo, no es que sea una mala versión. De hecho es una versión excelente, con una instrumentación perfecta y una gran vocalista que, sorpresa, canta en castellano y sin que apenas se le note acento. Digo que es el momento más flojo del disco porque rompe un poco con el sonido del mismo y nos hace perder ligeramente el hilo de la historia. Hubiese quedado mejor si la hubieran colocado al final del todo.

Tras la versión el disco vuelve en sí con el interludio “On These Endless Fields”, que supone la introducción para el capítulo final del disco: “The Hidden Sign”. El final del disco marca también uno de sus mejores momentos, con un tema realmente conseguido y en el que el grupo despliega todo su potencial.

No tiene mucho sentido que entre a detallar como suena cada tema o que uso hace el grupo de cada instrumento, creo que con las pinceladas que he dejado es suficiente para que propios y extraños se hagan una idea, porque quien más y quien menos conoce el sonido del grupo.

“Tales Of Ithiria” es un gran disco, pero que adolece de un problema serio: es excesivamente corto. Si descontamos la versión, el disco llega a duras penas a los 38 minutos de duración, y eso es demasiado poco para un grupo como este. Haggard necesitan espacio para exponer su increíble propuesta musical y aquí ese espacio es bastante reducido. Basta con mirar sus discos anteriores para darse cuenta de que a este nuevo trabajo le faltan por lo menos dos o tres canciones. Y la historia quedaría mejore reflejada y menos precipitada.

No obstante, y centrándonos en lo estrictamente musical, este disco es una pura delicia. Todos los que disfrutéis de la música clásica en toda su pureza y que no le hagáis ascos a voces guturales vais a encontrar en este trabajo una pieza casi imprescindible. Altamente recomendable.

Puntuación: 8,5

Autor: David Rodrigo (Coon)

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