KINGS OF LEON – COME AROUND SUNDOWN

Crítica

Vuelven los de Nashville con su quinto trabajo de estudio en la manga. Esta banda de marcado carácter familiar y de raíces en lo más profundo de dónde proviene el rock, nos viene a traer más de lo mismo. Tuvieron su aquel con su álbum debut “Youth and Young Manhood” de 2003, sobre todo con aquel temazo que sí que tenía raíces sureñas “Happy Alone”.

Todo uno. El éxito fue de tal calibre con este disco que  obtuvieron un nivel increíble en ventas y de repercusión en medios. Los avispados de la industria, y la poca experiencia de la banda, dieron al traste con lo que para mi podría haber sido un verdadero testigo de las grandes bandas sureñas de rock norteamericano.

Les sigo la pista desde su primer trabajo, no he faltado a ninguna de sus citas discográficas, y, si a esta banda, que facturó un muy buen segundo trabajo también (“Aha Shake Heartbreak”), la hubiesen dejado hacer, la hubiesen dejado crecer sin contarle bulos sobre la comercialidad, las ventas o lo multitudinarios que serían sus conciertos, muy probablemente hubiesen editado trabajos más maduros y serios, y más alejados de ese rock comercial que todos conocemos, y, que si bien vende y revende, no tiene el gancho ni el punch suficiente como para recoger la grandeza de aquellos iconos que se van y que nos irán dejando poco a poco.

Sin ser una banda más, del montón, con poca calidad compositiva, tampoco es eso ni mucho menos, sí que es una banda que desde  “Because of The Time” sufrieron un bajón terrible en la preservación de un sonido deudor de las tierras que los vieron nacer, suenan ahora más a banda prefabricada y casi desterrada de sus propias tierras, que a regusto sureño rabioso.

Este quinto álbum se nos presenta en la edición promocional con trece temas de ese rock fresco, alternativo a veces, con más sonido inglés que norteamericano, y con una producción de Petraglia muy acertada, poniendo cada instrumento en su sitio, escogiendo la línea correcta para cada uno de ellos. Sin embargo, y para dejar de redundar, el disco es monocorde, no me destapa ninguna pasión, no se me abren las venas al escucharlo.

Han escogido “Radioactive” como tema que hace muy pocos días vio la luz como primer single, segundo en el orden del disco. Una canción fresca, que, evitando comparaciones para no aburrir ni distraer, es un rock alternativo con pellizcos de power pop que simplemente se deja escuchar. Evidentemente, con cinco escuchas como llevamos hasta hora, al final se te hace acogedora, pero es más por simpatía y sinergia que por la entidad del tema en sí.

El disco se mueve entre temas demasiado lineales, y, aunque la esencia de Kings Of Leon sigue notándose en cada tema, a mí simplemente no me llena como antaño, será que los matices que emplean son distintos y los utilizan para otros menesteres más vinculados al mainstream que al rock añejo cargado de bourbon. Muy probablemente la corriente indie rock (aparte del arena rock evidentemente) adore este trabajo, el gafapasta de turno saldrá defendiendo determinados sonidos como novedosos, como evolucionadores y transgresores.

Bien, vale, lo que digáis, pero a mi estos Kings Of Leon no me gustan, se han quedado “afuturados”, edulcorados, y, en lugar de rebuscar en el pasado para crear (y mira que lo tienen fácil) han preferido dejarse llevar (respetable pero no compartible por un servidor) por el sonido fácil, aquel que más vende a la masa borreguil, aquel que llena recintos sin necesidad de saberse las letras ni conocer las discografías al dedillo durante días y meses en tu habitación, aquel que en definitiva los aleja de sus inicios y su raíces.

Y me da cierta rabia, porque sé que este trabajo va a ser el caldo de cultivo perfecto tanto para aquellos que quieren ver en Kings of Leon una banda que innova, y que abanderarán una defensa a ultranza de su nuevo sonido iniciado marcadamente en su anterior trabajo, como para aquellos que la vemos como una banda que se desprendió de sus barbas y greñas, de su olor a whiskey, de su garaje y su marcado acento sureño, que bebe agua en entrevistas y que se repeinan y lucen relojes de última moda, para sacar un línea de ropa incluso.

En mi opinión, aquel que quiera disfrutar de Kings of Leon debe hacerlo empezando por sus dos primeros trabajos, y, si estos le hacen tilín, seguir el orden cronológico. Hacerlo empezando con este último lanzamiento supondría un riesgo, porque te puede gustar mucho, a lo U2, y cuando rebusques para encontrar más de los mismo en su pasado no lo encontrarás, o por el contrario puedes pasar ampliamente de él y perderte por tanto sus dos primeros álbumes. A partir de aquí, cada uno/a que lo disfrute como pueda.

Puntuación: 5

Discográfica: RCA Records

Autor: Noko