LIZZIES – GOOD LUCK

Crítica

Cuando los componentes de un grupo son jóvenes, normalmente aúnan el amor por la música con las ganas de dar caña e incluso con un cierto descaro para enfrentarse a los diferentes desafíos que se les van presentando. Y el caso de las LIZZIES no es excepcional.
LIZZIES es un grupo formado en Madrid en el año 2010, cuando su guitarrista Patricia y su bajista Marina tenían sólo dieciséis años. Con la incorporación de Elena a las voces y de Lucía a las baquetas, el grupo quedó completo. Con esa formación grabaron una demo y un EP, “End of time”, con los que demostraron que tienen las ideas muy claras: quieren pasárselo bien tocando y, de paso, hacer que nosotros nos lo pasemos bien también. Además, esas grabaciones, en las que facturaban un Heavy Metal muy influenciado por grupos como SAXON o IRON MAIDEN, aunque abriéndose a influencias más hardrockeras o incluso punkarras en algunos momentos, les permitieron ir empezando a dar sus primeros conciertos, saliendo incluso al extranjero.
Pues este año 2016 volvieron a la carga, con nueva batería, Saray, y con su primer disco de larga duración, “Good luck”, debajo del brazo. En este nuevo lanzamiento nos presentan nueve canciones directas, divertidas y macarras, pero en las que podemos notar también una evolución muy clara, ya que están mucho más conseguidas y “redondas” que las de “End of time”.
El disco arranca con “Phoenix”, una canción directa y muy potente, de inicio denso, pero también contundente, que muy pronto se empieza a desarrollar con mucha fuerza, sobre todo gracias a la voz de Elena, aunque por debajo, la guitarra de Patricia también reclama nuestra atención. Es una canción que funciona muy bien como arranque del disco, porque en ella se condensan las características del sonido de LIZZIES, siendo, además, muy destacable lo bien que suena su estribillo.
Continuamos con “666 miles”, canción para la que grabaron un divertido videoclip. Se trata de una canción muy potente, y cargada de fuerza. No obstante, su desarrollo es muy fluido, hasta llegar a un estribillo en el que Elena realiza una melodía muy pegadiza. Es una canción que funciona muy bien en los conciertos.

lizzies

Seguimos con la que, desde mi punto de vista, es la mejor canción del disco, “Viper”, que fue editada como single (en vinilo) y para la que también grabaron un videoclip. Después de un inicio denso se desarrolla en unas tesituras muy hardrockeras, hasta llegar a un estribillo muy pegadizo y potente, que en directo es una verdadera bomba. Por cierto, en la cara b del single, incluyen una versión de “Doctor, doctor”, de UFO muy conseguida.
Otra canción para la que también grabaron un vídeo es “Mirror maze”, un tema que empieza con más tranquilidad que otros del disco, pero que luego vuelve a un desarrollo más potente, aunque sin llegar a la energía de otros temas del álbum. Eso no significa que sea una canción aburrida, sino que se trata de una canción con la que las LIZZIES nos dejan claro que pueden hacer temas intensos sin necesidad de que sean especialmente rápidos.
En los últimos años, estas chicas han viajado ya por fuera de nuestro país, pero, hasta donde yo sé, todavía no han llegado a tocar en Japón. Sin embargo, eso no les impide crear una canción titulada “Night in Tokyo”, que empieza con suavidad, casi con cierta melancolía, aunque luego gana fuerza. A partir de este momento, se desarrolla con potencia, hasta llegar a un estribillo muy pegadizo y que se queda en la cabeza desde la primera escucha. Después del solo, se vuelve a la tranquilidad, justo antes de arrancarse con las últimas repeticiones del estribillo.
Una canción que ya se incluía en “End of time” pero que han regrabado para la ocasión es “Speed on the road”, una canción casi típica en su temática, pero que es toda una declaración de intenciones, no sólo por su estructura y su sonido, sino por la actitud que desprende y la potencia con la que se desarrolla. Después del solo, un cambio de ritmo y unos coros muy bien introducidos que funcionan muy bien en directo dan paso a los últimos versos de la canción.
La diversión continúa con “One night woman”, una canción que desde el principio ya es caña en estado puro. Desde el primer acorde es toda una oda a la intensidad, con mucha potencia a lo largo de toda la canción. Es un tema fácil de escuchar, divertido y muy intenso, y además, con un solo muy llamativo.
Con algo de tranquilidad, que muy pronto se convierte en un tema algo más rápido “Russian roulette”, una canción muy directa y que, además, tiene un estribillo muy “coreable” para los conciertos, precisamente por los coros que se introducen en él.
El disco termina con “8 ball”, una canción que empieza con un sonido un tanto misterioso pero que muy pronto se desarrolla con más intensidad. Las melodías de la voz están muy trabajadas, especialmente las del estribillo, muy pegadizas y perfectas para el directo. El solo es muy denso, y da paso a unos versos también muy densos.
Como vemos, estas cuatro chicas han creado un primer disco que nos las presenta no como una esperanza para nuestra música, sino como una realidad. Además, en este álbum, su sonido ha ganado mucho, y si cuando escribí sobre “End of time” dije que echaba de menos una guitarra rítmica en algunos momentos, hoy rectifico, porque, en estas nuevas canciones, la contundencia de la base rítmica que forman Marina con el bajo y Saray con la batería la hacen innecesaria.
Su actitud, su descaro y la contundencia de unas canciones creadas con muy buen gusto nos demuestran que las LIZZIES son un grupo muy cohesionado y que no es que pueda llegar a hacer grandes cosas, sino que ya las está haciendo.
Si todavía no las habéis escuchado, ya estáis tardando.

Track list:

1- Phoenix.
2- 666 Miles.
3- Viper.
4- Mirror maze.
5- Night in Tokyo.
6- Speed on the road.
7- One night woman.
8- Russian roulette.
9- 8 ball.

LIZZIES son:

Elena: Voz.
Patricia: Guitarra.
Marina: Bajo.
Saray: Batería.

Discográfica: The Sign Records.
Puntuación: 9/10
Autor: Pablo Folgueira.

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