METAL CHURCH – XI

Crítica

Veintitrés, nada menos. Ésa es la cifra de años que han tenido que esperar los incondicionales de METAL CHURCH, para ver hecho realidad el esperado regreso de Mike Howe al micrófono de la banda americana. Un vocalista que, si lo miramos bien, sólo grabó tres discos, y no es ni siquiera el cantante original, puesto que ocupó David Wayne… pero se ve que eran legión los que clamaban por la vuelta de Howe a los de Aberdeen, Washington… y aquí le tenemos.

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Tras el abandono de Ronny Munroe, que se fue a cantar con TRANS-SIBERIAN ORCHESTRA, los americanos anunciaron su intención de continuar, y fue el 30 de abril de 2015, hace ahora casi un año, cuando por Facebook supimos que Howe regresaba, y que la banda trabajaba con él en la composición de su undécimo disco en estudio, que es el que ahora mismo tenemos entre manos y que lleva el imaginativo título de “XI”. Como ocurre en muchísimos grupos, en este trabajo sólo queda un miembro original de METAL CHURCH, el incombustible Kurdt Vanderhoof, que fundara el quinteto allá por 1980.

La acogida, obvia decirlo, ha sido muy buena, con más de once mil copias vendidas en los Estados Unidos sólo en una semana desde la aparición del disco. En las listas estadounidenses y alemanas ha llegado más alto que ningún otro trabajo que la formación sacara con anterioridad, incluidos los “históricos” de los años 80 y 90. Eso demuestra la expectación que había cuando se anunció la salida del plástico.

El riff que inaugura el disco no puede ser más ochentero: me recuerda a Power and the Glory de SAXON o al 2 minutes to Midnight de los mismísimos IRON MAIDEN. Luego vemos por qué el retorno de Howe era esperado: de las voces que han pasado por METAL CHURCH es la que mejor casa con la banda, con sus tonos oscuros, demoniacos, a los que nos tenía acostumbrados hace veinte años… y su estilo “American metal” a la vieja escuela que, paradójicamente, hace también las delicias de muchos veinteañeros de nuestros tiempos, enfundados en mallas y con sus cinturones de balas.

Reset es el título de ese primer tema que ya nos anuncia lo que nos espera: riffs de alto calado metalero, una música encasillable en el metal estadounidense con toques thrash de los 80, pero con un sonido más actual… Así es que, escuchando el disco, me preguntaba si realmente podía echar de menos el sonido algo cutre de las producciones de los 80… ¡y la verdad es que sí! Tenía su encanto, eso es innegable, y era un signo de identidad de la época.

En fin… volviendo a lo que nos ocupa. Killing your Time es un buen tema, sin más, pero el siguiente No Tomorrow es de lo mejor del disco. Comienza con un rasgado de acústica muy en su sitio (que retorna en el interludio) para derivar en un tema metalero en el que no puedes evitar escuchar reminiscencias de hace treinta años. Destaco la voz que pulula por la parte baja del pentagrama, pero que es tremendamente efectiva, a pesar de no encaramarse por las alturas. Vocalistas como el que nos ocupa nos sirven para recodarnos que no es mejor quien más alto llega…

Tras este tema, el disco baja un poco de nivel, no consigue captar la atención de manera constante. Se nota el interés de la banda por no ser monocorde, por cambiar el tiempo de las canciones y hacer algunos “experimentos”, como en la sosa Signal Path. Sky Falls In quizá se haga demasiado larga, pero tiene buenas intenciones, y Needle and Suture comienza con un riff algo thrashy, y es el tema que mejor recibirán los seguidores de, por ejemplo, ANNIHILATOR.

Shadow es de lo más granado de este “XI”; un medio tiempo bastante original con predominio del bajo en sus comienzos y una línea vocal bastante tranquila que deriva en un salto de octava que de nuevo me recuerda algo a los de Jeff Waters.

El disco cuenta con algunos temas más que destacar, como es el caso de Soul Eating Machine, con su comienzo limpio, su riff retro y su voz un tanto más alta de lo habitual, y la tralla final de Suffer Fools, de nuevo con la voz explorando un poco las alturas.

No quiero terminar sin destacar el indudable buen trabajo de Mike Howe, un tío versátil donde los haya, y que ha devuelto algo del alma que le faltaba a METAL CHURCH, sin menospreciar a Munroe ni al desaparecido en accidente Wayne. El “guitarreo” de Vanderhoof es también destacable, así como la producción del disco del mismo Kurdt, en la que echo de menos guitarras más cortantes y menos dulcificadas, si se me permite la expresión.

Con todo, un trabajo disfrutable que hará las delicias de los die-hard fans de la banda y, en general, de todos los amantes del metal americano de los 80 y los 90, que tantas bandas gloriosas (muchas de ellas NADA conocidas) diera al género.

Temas:

1. «Reset» 3:53
2. «Killing Your Time» 5:06
3. «No Tomorrow» 5:08
4. «Signal Path» 7:12
5. «Sky Falls In» 7:01
6. «Needle and Suture» 4:38
7. «Shadow» 4:08
8. «Blow Your Mind» 6:28
9. «Soul Eating Machine» 4:41
10. «It Waits» 5:15
11. «Suffer Fools» 4:54
12. «Fan the Fire» (bonus track Europa) 3:47
13. «Long Time Coming» (bonus track Japón)

METAL CHURCH 2016 son:

Mike Howe (voz)
Kurdt Vanderhoof (guitarra)
Jeff Plate (batería)
Steve Unger (bajo)
Rick VanZandt (guitarra)

Discográfica: Nuclear Blast Records.

Puntuación: 7 / 10.

Autor: Manuel Martínez Ferrándiz.

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