PORCUPINE TREE – THE INCIDENT

Crítica

Abordar esta review en concreto no es fácil. Como aficionado a la música, como persona que disfruta con cada nota, con cada acorde, es un placer. Como comunicador, como encargado de transmitir y reflejar la valía, la esencia y la impronta que pueda dejar este album, es, hablando coloquialmente, un marrón.

“The Incident” es el nuevo disco de Porcupine Tree. Un trabajo que llega inmediatamente después del enorme éxito que ha supuesto “Fear Of A Blank Planet”, un disco que tiene la difícil misión de hacernos desterrar los pensamientos de aquella delicia musical y sustituirlos, algunos al menos, por renovados pensamientos en este redondo. La difícil tarea de mantener un estilo y un sonido que ha enamorado a miles y miles de fans, no solo sin caer en la repetición, sino innovando, avanzando.

Contar con una mente privilegiada como la de Steven Wilson siempre es positivo. Con su disco “Insurgentes” nos enseñó otra cara del prisma que es su visión musical y en “The Incident” pretende, creo, mostrarnos como se refracta la luz al pasar por ese prisma.

Este trabajo, compuesto por dos CD’s, por dos partes podríamos decir (un enorme tema de 50 minutos dividido en catorce partes y cuatro temas independientes) pretende demostrarnos que la imaginación es infinita. Tras las primeras escuchas a “The Incident”, he de confesar que me sentí ligeramente decepcionado. A primera vista, parecía quedarse muy lejos de “Fear Of A Blank Planet” o “Insurgentes”. Parecía que Porcupine Tree no habían alcanzado la meta que buscaban.

Pero ahora, después de haber escuchado el disco una cantidad ingente de veces, debo confesar que no se cual prefiero: “Fear Of A Blank Planet” o “The Incident”. El nuevo esfuerzo de estos genios del progresivo es la prueba de que puede traspasarse cualquier límite, de que nada es imposible. Es la prueba de que puedes meter en la misma canción a Muse y a Dream Theater y conseguir algo maravilloso.

“Occam’s Razor” es un comienzo inusual para un disco, pero tampoco podemos esperar cosas usuales de músicos que nos regalan cortes como “The Blind House”, “Great Expectations”, “The Incident” o “The Yellow Window Of The Evening Train”. Centrándome en la primera parte de esta obra, podría decir que estamos ante un impresionante puzzle sonoro, una composición en la que cada parte, cada pieza es un fin en si misma, pero al mismo tiempo constituye un todo fabuloso, colosal, sacrílego en su perfección.

Es como un ecosistema en el que cada parte es un individuo que trabaja y se une al resto formando una sociedad, pero manteniendo siempre una identidad propia, una función única. Es como observar las siempre distintas formas de los cristales de nieve y la uniformidad de un paisaje blando al mismo tiempo. “Kneel And Disconnect” o “Degree Zero Of Liberty” son solo dos individuos más de esta sociedad.

Por muy igualitarias que sean, en una sociedad siempre destacan unos individuos sobre otros y esta no iba a ser una excepción. “Time Flies” es la joya de la corona, el cristal de nieve más hermoso, la mente más brillante de la sociedad. Un pequeño frasco de esencia de magia. La sutilidad, el talento, la imaginación, la energía, todo concentrado en su justa media, funcionando como un perfecto engranaje durante los más de once minutos y medio que dura este coloso. “Drawing The Line”, “The Seance”, “I Drive The Hearse”…los ejemplos no se acaban, ninguna pieza falla. Uno solo es capaz de disfrutar y comprender este disco cuando lo escucha no con los oídos o el cerebro, ni tan siquiera con el corazón. Hay que sentirlo en cada poro de la piel, hay que dejar que te envuelva, que te atrape, que entre dentro de ti y te inunde.

Cuando “I Drive The Hearse” pone fin a la primera parte de “The Incident” le llega el turno al resto de cuadros que componen este redondo. El primero de ellos nos demuestra que Porcupine Tree pueden hacer lo que quieran, cuando quieran, como quieran. Si “Time Flies” era maravillosa, no hay adjetivo digno para describir “Flicker”. Muchos (todos) recordaréis “Anestethize”. Podría decirse que “Flicker” es el “Anestethize” de “The Incident”, con su propia personalidad, con su propio sonido, con su propia esencia. Diferente pero tan parecido al mismo tiempo. La cara y la cruz de la misma moneda, ambas grandiosas, ambas inmunes al tiempo. Pero “Flicker” dura menos de cuatro minutos ¿os sorprende verdad?.

Probablemente ya os habréis cansado de leer halagos y metáforas bonitas, así que me voy a ahorrar los que le corresponden a “Bonnie The Cat”, “Black Dahlia”(de mis favoritas) y “Remember Me Lover”. Lo mejor es que escuchéis el disco por vosotros mismos, os paséis por nuestro foro y me contéis vosotros a mi que os inspiran estos temas.

Puntuación: 10

Autor: David Rodrigo (Coon)

<< volver a discos