Seventh Wonder – Tiara

Crítica

Quinto álbum de este quinteto sueco de power metal progresivo bastante melódico formado en Estocolmo en el año 2000, en el que Seventh Wonder estrenan cantante y batería. Sus principales influencias musicales son Iron Maiden, Yngwie, Talisman, Rainbow, Deep Purple, Dream Theater y Symphony X y cuya temática lírica se fundamenta en la filosofía, las relaciones personales y el género fantástico.

“TIARA” es un fabuloso y conceptual sucesor del gran “The Great Escape” de 2010 y al sublime “Mercy Falls” de 2008 y ha sido lanzado al mercado el pasado 12 de Octubre en plataformas digitales y en formatos Audio-CD y doble vinilo de edición limitada vía Frontiers Records salvo para Japón, que lo hizo Kings Records, con un contenido de 13 pistas de una hora y diez minutos. 

Se abre la lata de forma emocionante con la épica e imperial obertura instrumental “The Arrival”, que sirve de introducción cinematográfica al segundo single “The Everones” que, invasivo y amenazante, comienza las hostilidades guitarreras con rasgueos progresivos y enrevesados a duro golpe de doble bombo y con una suave ambientación sintetizada. El fraseo es melodioso y evocador, con buen apoyo coral, destacando el vocalista tenor Tomy Karevik (Kamelot) e incluyendo voces cibernéticas vinculadas al concepto futurista de ciencia ficción de su anterior largo ”The Great Escape”. El estribillo es fantástico, agudo y pegajoso, en la onda Avantasia. La sucesión de ritmos nos lleva a un solo de sintetizador y a diversos interludios que desembocan al coro final y al riff de brutal de entrada.

Le sigue, con buena armonía y arreglos a las teclas, “Dream Machines”, tema con buena pegada a las cajas, notables líneas vocales, ritmos tenebrosos, partes unplugged y un solo de guitarra fantástico de feeling y velocidad del hacha de las seis cuerdas Johan Liefvendahl.

A continuación y en tono acústico “Against the Grain”, power ballad enternecedora con un afilado lick inicial y que va a seguir con los ritmos prog-machacones, aderezados por el sinte de Andreas “Kyrt” Söderin. La estrofa va a capela con la única compañía del piano hasta que entran el resto de músicos “a saco” en el puente y el facilón y coreable estribillo, el cual recibe un notable apoyo vocal. El solo es profundo y con mucho sentimiento y va creciendo, majestuoso de adornos y velocidad, para llevarnos de retorno al bridge y al chorus.

A renglón seguido un temazo metalero progresivo muy directo que habla sobre la esperanza de la Humanidad, “Victorious”, single bombástico adelantado en abril que tiene un riff genial de teclado, al que se suma otro no menos meritorio de guitarra y un estribillo apasionado y muy poderoso, digno del mismísimo Toby Sammet y sus Fantasías Avalónicas. Cabe también mencionar el fenomenal solo de sintetizador, el cual me resulta especialmente similar a su “Mercy Falls” en términos de ejecución, en fin… una pasada de canción e indispensable en vivo!!

En el bloque central del CD nos encontramos con la larga “Suite del Adiós”, cuya primera parte da nombre al trabajo, “Tiara’s Song”, sencillo con riff deudor de la electrónica “Oxygene” (Jean Michel Jarre), lo que le da un toque espacial al tema. El corte es dinámico y con muchos giros, de los más divertidos y disfrutables del disco y, además, contiene interesantes líneas de bajo, pasajes tranquilos de piano y órgano e intensos solos de Johan Liefvendahl, los cuales no te van a dejar indiferente.

Atravesado el ecuador del lanzamiento llega, sosegada y relajante, la segunda parte “Goodnight”, balada melancólica que, en tono de despedida, brilla al destello de los teclados y la tensión de los punteos de guitarra que nos meten en un tobogán de sensaciones. La pista es larga y contiene numerosas secciones que permiten el lucimiento de todos los componentes de Seventh Wonder hasta que finaliza con el sonido de un bar en una celebración popular y entrañable.

Seguimos a compás de nana con la tercera parte de “Farewell”, “Beyond Today”, grandilocuente y descarnada, con una impresionante parte de viola en el outro después de algunas melodías de piano seductoras. Todos los calificativos se quedan cortos para la resolución de esta trilogía que, como todas y después de la oscuridad de las tinieblas, finaliza con la llegada de la luz y la esperanza… un nuevo comienzo.

Encarando el tramo final de la obra nos encontramos con “The Truth”, que tiene una melodía muy Titanic, buenas líneas de bajo, bases electrónicas y elementos percusivos de aires tribales. La canción también presenta coros enormes, pasajes señoriales y la inclusión de la dulce y magnífica voz femenina de Jenny Karevik. El track es corto pero sorprendente por su variedad de detalles y digno de ser interpretado en concierto.

Después de unos cuantos temas densos y sombríos llega, con un efímero regusto a “The Final Countdown” (Europe), “By the Lights of the Funeral Pyres”, canción rápida, dinámica y directa con nuevo protagonismo del sintetizador y cuyo solo, muy ameno, te puede recordar fácilmente a la dorada era Tolkii de Stratovarius.

Bajando el pistón le sigue “Damnation Below”, me parece un tema más flojo y, tal vez, más de relleno que el resto del LP aunque recuerda bastante a Dream Theater y tiene partes que transmiten fuerza y energía. Una conversación radiofónica nos mantiene en vilo hasta la progresión final de ritmos que, como no, también presenta múltiples aderezos a las teclas y otro fantástico e impresionante solo a las seis cuerdas.

A capela con el órgano y con música de réquiem vamos de “Procession”, tema más corto que da paso a los teclados tétricos de “Exhale”, track más largo del redondo (9 minutos y medio), que se abre con ambiente terrorífico y expectante, unos excelentes agudos del impecable Tommy Karevik, una sucesión de potentes y variados ritmos, contundencia a las cajas, bonitos adornos a las teclas, más coros de respaldo, tremendos solos e interludios, un bajo muy ruidoso y un viaje donde, en general, percibimos, una vez más, el lucimiento de todos y cada uno de los miembros del combo nórdico.

Gran colofón para un álbum muy elaborado, cuidado de detalles, con grandes creaciones compositivas, brillantes ambientaciones, una gran ejecución instrumental y un gran lírica, que hace de hilo conductor del concepto de la obra. Por todo ello y si te molan Evergray, Simphony X, Kamelot o Dream Theater, el disco es más que recomendable pero, la mezcla y la producción son bastante mejorables. Así pues, llega la Séptima Maravilla, banda infravalorada que está llamando a las puertas del Olimpo del género prog. Espero tener la suerte de verles alguna vez desarrollar todo o parte de este material en directo porque tiene que ser una pasada.

El álbum ha sido grabado y  mezclado en los Lionheart Studios de Oslo (Noruega) por Oyvind Voldmo Larsen y masterizado por Jens Bogren (Symphony X, James Labrie, Opeth, Katatonia) en los Fascination Street Studios de Orebro (Suecia).

Seventh Wonder  son:

 

Andreas Blomqvist – Bajo, Letras

Johan Liefvendahl – Guitarra

Andreas “Kyrt” Söderin – Teclados

Tommy Karevik – Voz, Letras

Stefan Norgren – Batería, Percusión y Voces adicionales

 

Listado de Canciones:

  1. Arrival
  2. The Everones
  3. Dream Machines
  4. Against the Grain
  5. Victorious
  6. Farewell (Part 1: Tiara´s Song)
  7. Farewell (Part 2: Goodnight)
  8. Farewell (Part 3: Beyond Today)
  9. The Truth
  10. By the Lights of the Funeral Pyres
  11. Damnation Below
  12. Procession
  13. Exhale

 

Nota: 7.5 /10
Sello: Frontiers Records
Autor: Francisco Rodriguez Belmonte

 

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