Crítica
Nos llega el álbum debut de THE REALES, una banda emergente de Dos Hermanas (Sevilla) que, de su ciudad, solo parece conservar el calor sofocante, transformado aquí en una energía eléctrica de puro Rock con raíces de otros muchos estilos musicales, aunque la voz pueda pecar de una marcada sensibilidad algo Pop.
La formación está integrada por músicos de sólida trayectoria académica. Como frontwoman destaca Lucía Real, la vocalista y pianista del grupo, titulada en el Grado Profesional de Piano por el Conservatorio Profesional de Sevilla. A la batería se encuentra su hermano Álvaro Real, quien fue ganador del concurso nacional de bateristas de Rock Camp del 2020 y cuenta con el título de Grado Profesional de Guitarra Clásica en el Conservatorio Profesional de Sevilla. El bajo corre a cargo de Rubén Hueso, formado en el Grado Profesional de Guitarra Flamenca en Sevilla y actual estudiante del Grado Superior en el Conservatorio de Córdoba. Completa la banda Antonio Gutiérrez como guitarrista eléctrico, quien suma a su formación en Guitarra Clásica la certificación de Grado 8 con Distinción por el Trinity College London. La maestría interpretativa de cada uno de sus integrantes en una sinergia creativa excepcional.

El bilingüismo de este disco conceptual, tal y como lo venden ellos, puede llegar a despistar al oyente, ya que al cambiar del castellano al inglés se pierde la atención; por lo tanto, hubiera sido más lógico centrarse en un solo idioma para transmitir el mensaje que quieren dar. Por otra parte, cabe destacar que han participado en diversos concursos a lo largo de su carrera, logrando el primer puesto en algunos y quedando como finalistas en el resto, un mérito a tener en cuenta para esta agrupación que está levantando el vuelo.
Sumergiéndonos en la producción de los temas, el sonido me suena muy maquetero, con una mezcla que no termina de equilibrar los instrumentos y que desaprovecha el potencial técnico de sus cuatro músicos, dejando la sensación de un trabajo inacabado de bajo presupuesto, con una producción que se queda a medio camino.
El proceso de grabación de los temas del disco arrancó en agosto de 2024 y fue un proceso largo y por varias fases; durante 2025 se fueron lanzando adelantos del álbum, lo que culminó con su publicación el pasado 20 de marzo de 2026 y, por fin, desveló todo un concepto que estoy analizando en esta reseña, con el formato físico en las manos, además de que la mezcla y la masterización corrieron a cargo de la propia producción, pues se ve que pensaron que era mejor que todo el proceso pasará por los mismos oídos de Luis Miguel Cortés para no perder la esencia, evitando así que hubiera conflictos de por medio.

El álbum plantea un trayecto que parte de la etapa de desconcierto inicial en “I. El Ruido”, y el combate frente a la toxicidad y la subordinación de “II. El Bucle”, atravesando la expresión de la estasis y la exploración de una identidad propia en “III. El Purgatorio”, hasta lograr la emancipación por medio de la cadencia en “IV. La Expiación”. Se trata de una estructura clásica de catarsis, que transforma el caos sonoro en una redención final. En todo momento, guían al oyente a través de un proceso de purificación emocional, donde cada acorde actúa como un paso hacia la liberación definitiva. Todo comienza con la «Obertura», que funciona como un preludio teatral para este universo musical, estableciendo una atmósfera intrigante donde el manejo de la tranquilidad se ve contrarrestado por momentos más crudos. Este dinamismo se traslada a «Where Is Oliver?», pieza que contrasta dicha intriga con un uso estratégico de los silencios, mientras que la vulnerabilidad emocional aflora con honestidad en «What’s Worse For Me?», abriendo paso al pasotismo liberador de «Q + Da», donde la banda busca el impacto inmediato.
Esta energía continúa en «Tengo un plan», una pieza donde la ironía sobre el control vital se apoya en ritmos bailables. Por su parte, la balada «Si Yo Fuera Tú» se presenta como una confrontación elegante, cargada de actitud y descaro, que evita los clichés del género y promete una gran acogida en sus directos, que espero ver a no mucho tardar por mi zona. En «Vueltas», la banda logra atrapar al oyente al encapsular la ansiedad del pensamiento circular mediante un gancho melódico irresistible y estribillos sumamente pegadizos, la verdad. Como clímax necesario, «La Subida» presenta una progresión técnica y emocional que ejemplifica la madurez de la formación; aquí, la intensidad y la resiliencia sonora narran un proceso de superación personal que no solo se escucha, sino que se siente en cada compás.
En composiciones más expansivas como «4 Vientos», la banda explora texturas de guitarra que apuntan hacia un sonido de grandes recintos, consolidando una proyección festivalera indiscutible que combina con la crudeza propia de sus raíces. Para poner el punto final, el conjunto conecta con la capacidad notable de «Survivor» para construir estructuras épicas, cerrando el recorrido con su característica fuerza sonora. Las letras de sus canciones abordan temas universales como el amor, la pérdida, la búsqueda de identidad y la superación de obstáculos, todo ello con una energía y estilo que recuerdan a bandas como RED HOT CHILI PEPPERS, O’FUNK’ILLO, THE WARNING, o QUEENS OF THE STONE AGE, aunque también recuerdan a grupos de décadas pasadas, siempre con un enfoque personal.

Como añadido, al comprar el formato físico te viene un QR donde podrás ver un vídeo exclusivo, material behind the scenes del proceso de grabación y descargar canciones extra que no están disponibles en las plataformas digitales, eso es una buena táctica.
Por lo que nos dijeron en la entrevista que hace poco salió publicada en este medio de comunicación, todo parece ser muy familiar en esta agrupación, pues le llevan los progenitores el tema de promoción, parece; o sea, que no sé hasta qué punto eso es una barrera para una banda que está empezando a despegar en la industria musical. Es un arma de doble filo. Si bien este modelo garantiza un compromiso absoluto (nadie va a mirar por el dinero y el bienestar de los músicos como sus propios padres), también se corre el riesgo de caer en el amateurismo. La industria actual se mueve a un ritmo feroz y exige contactos, frialdad en las negociaciones y una visión global que un entorno puramente familiar rara vez puede aportar sin desgastar; pues las relaciones personales pueden ser algo difíciles de gestionar a la larga si no se anda con pies de plomo, pudiendo caer en una autoprotección que dañe al artista, como pasó en otros ejemplos conocidos.
No cabe duda de que son excelentes músicos con una sólida formación en el sector de la industria actual y, probablemente, algunos de ellos estén llamados a ser el relevo generacional natural del rock en nuestro país. Sin embargo, esto es una crítica del disco, así que tienen que asumirla como la postura de alguien que lleva ya décadas escuchando mucha música. Cuando llevas tanto tiempo analizando trabajos discográficos, aprendes a detectar cuándo una banda peca de exceso de ambición. Este álbum demuestra que tienen las herramientas y el talento, pero a veces «menos es más»; la sobreproducción de ideas y el cambio constante de dirección terminan diluyendo la fuerza que, a buen seguro, el grupo posee en sus actuaciones en directo.
La próxima vez que graben, si hay una próxima, deberían invertir en una buena producción.
Banda:
- LUCÍA REAL: Voz/piano
- ÁLVARO REAL: Batería
- ANTONIO GUTIÉRREZ: Guitarra
- RUBÉN HUESO: Bajo
Lista de temas:
I. El Ruido
- Obertura
- Where Is Oliver?
- What’s Worse For Me?
II. El Bucle
- 4. Q + Da
- 5. Tengo un plan
- 6. Si Yo Fuera Tú
III. El Purgatorio
- Vueltas
IV. La Expiación
- 8. La Subida
- 9. 4 Vientos
- 10. Survivor

