THE TANGENT – DOWN AND OUT IN PARIS AND LONDON

Crítica

Hace tan solo un año hablaba sobre un disco diferente, un disco que me marcó bastante y que ha día de hoy sigue sorprendiéndome. Un disco que me atrapó por completo, que hizo crecer mi interés por el grupo autor hasta límites insospechados, que me deslumbró en todos los aspectos. En su día dije que era uno de los mejores discos que había escuchado nunca y lo mantengo. “Not As Good As The Book” fue todo un descubrimiento, una joya de valor incalculable que centellea en mi estantería.

En este 2009 y tras varios cambios de formación, The Tangent volvieron al estudio a preparar un nuevo disco. La sombra de la duda se cierne sobre mi al ver la presteza que se han dado en componer este disco. No hablo de superar al anterior, porque eso, sinceramente, me parece imposible. Hablo de satisfacer unas humildes expectativas (bueno, humildes en base a la calidad que llevan años demostrando). Su nueva criatura lleva por nombre “Down And Out In Paris And London”. Un título que a más de uno le llevará a pensar en un disco en directo, pero nada más lejos de la realidad. Se trata de un nuevo trabajo, de un nuevo concepto, de una nueva y majestuosa construcción.

Escuchar un disco de The Tangent y disfrutarlo está al alcance exclusivo de aquellos oyentes de mente abierta, familiarizados con el rock progresivo y dedicarle a un disco las escuchas necesarias para, de una pequeña pintura, llegar a vislumbrar el inmenso paisaje.

Andy Tillison comanda una vez más el grupo hacia terrenos de magia, de sombras y luces, de sonidos inesperados, de melodías precisas y tan sutiles que te golpean como un martillo. La influencia Jazz característica del grupo sigue presente y los clásicos del rock progresivo siguen siendo la familia de esta banda, que se desmarca con una de las propuestas más personales de la escena, siendo comparable con grupos como Rush, The Flower Kings o incluso Pink Floyd. En esta nueva obra, nos encontramos con tan solo seis canciones. Parece poco material, sin embargo no me cabe duda de que cambiaréis de opinión a medida que vayáis descubriendo los temas.

Y es que el primer corte de este trabajo, titulado “Where Are They Now?”, tiene una duración de algo más de diecinueve minutos. Un titán sonoro que nos recibe con los brazos abiertos, dispuesto a atraparnos en su abrazo de estructuras tan vivas y vertiginosas como una serpiente de cascabel. Con una cálida introducción en la que desde la primera nota se percibe una gran atención en la producción, el grupo va ensamblado poco a poco piezas, dando entrada a los diferentes instrumentos, construyendo paso a paso, sin ningún tipo de prisa, un castillo de colores, de sonidos, de sensaciones, luces y sombras. Evolucionando, avanzando en un camino que parece imitar a la vida misma, desde la efusividad el color de la juventud hasta la melancolía y la profundidad de la madurez, nos lleva hacia los senderos menos explorados, acompañados por la voz de Tillison y la excelente guitarra de Jakszyk. Uno de los miembros más destacados en este tema es Rikard Sjoblom, encargado de los teclados y los sintetizadores junto al propio Tillision, una unión que resulta completamente efectiva y que hace de este corte algo mucho más grandilocuente si cabe. Especialmente atractiva me parece la parte del tema que arranca a partir del minuto 10, con la cálida voz de Andy sobre un íntimo piano y unos arreglos instrumentales perfectamente cuidados. Elevándose desde la paz y la calma más profundas hacia nuevas montañas rusas de sensaciones, poco a poco, paso a paso, en un trayecto casi imperceptible que te arrastra como un torrente. Una canción que avanza hacia un clímax majestuoso, con la particularidad de que ese clímax puede llegar en cualquier momento del tema, en cualquier minuto, siendo algo único y diferente para cada uno. Por mi parte, es en el momento en el que Andy pronuncia “For the first time in this sixty he glimpses what he did…” justo antes de lo que podríamos considerar el estribillo, cuando me sorprendo con el vello erizado y la voz escapando de mi garganta.

“Where Are They Now?” es simplemente magia. Es magia concentrada en una composición espectacular, excepcional, casi inalcanzable. Aunque no voy a revelar detalles sobre ellas, debo hacer hincapié en que las letras de este disco son particularmente importantes para disfrutar de su experiencia completa.

Unos sintetizadores, teclados y el saxo de Theo Travis nos dan la bienvenida a “Paroxetine 20mg”, el segundo tema de este disco. Una de las canciones cortas del disco, con solo siete minutos y cuarenta segundos de duración. Un tema en el que Theo y Andy se hacen protagonistas a la voz y el saxo respectivamente, ofreciendo un tema con un alto contenido ambiental, como es habitual en The Tangent, y un estribillo fácil de reconocer y de seguir, contrastando con la estructura general del tema, bastante compleja, y haciendo de la canción una pieza aún más atractiva.

La abundancia de los detalles resulta abrumadora, pero no podemos olvidarnos de destacar el trabajo en los arreglos y los “synths”, que le da cierto aire psicodélico-espacial al tema, con voces alteradas y distintas tesituras a lo largo del tema. A pesar de que, evidentemente, más de siete minutos y medio no son pocos para una canción, The Tangent consiguen variedad, ritmo y fluidez suficiente en esta canción para mantener la oyente atento, expectante. La paroxetina es un agente antidepresivo y fiel a su nombre, el tema transmite buenas vibraciones y una dosis apropiada de energía. Gran trabajo de Magnus Ostgren a la batería.

Es sorprendente que tras los drásticos cambios de formación que ha sufrido el grupo (salieron de la banda Jaime Salazar y Jonas Reingold abandonan el grupo por diferencias musicales, Jakko Jakszyk pasa a ser un colaborador puntual y Tillison suple su salida incorporando a la formación sueca Beardfish al completo) podamos estar disfrutando de un disco de la factura que presenta este “Down And Out In Paris And London”. Después de una buena dosis de Paroxetina, las envolventes melodías del grupo nos guían hasta un nuevo coloso, que en esta ocasión se dibuja sobre once minutos y medio largos de magia…perdón, de música. Bajo el nombre de “Perdu Dan Paris” se esconde uno de los temas más íntimos del grupo en este plástico. El inicio relajado y casi ambiental del tema nos atrapa en unas suaves redes cuando la voz de Andy hace presencia.

¿Cómo se describe la sutileza?¿Es posible explicar lo que se siente al contemplar un atardecer, sentando en una terraza de una hermosa ciudad que no es la tuya, sin ninguna otra preocupación que el café que tienes en las manos? Cerrar los ojos es suficiente para contemplar esta imagen y otras muchas de igual calibre cuando escuchas este tema. Cada detalle esta perfectamente cuidado, cada elemento en su sitio, funcionando como un engranaje de terciopelo, que funciona sin brusquedades, sin sobresaltos.

“Perdu Dan Paris” cuenta con el que para mí es, posiblemente, lo mejor estribillo del disco y con una sección instrumental sencillamente impecable. Guy Maning, Andy Tillision y Rikard Sjoblom se alzan como los grandes triunfadores en este tema. Tras un intimo vistazo a París, la formación nos ofrece un viaje por distintas carreteras en “The Company Car”. Un viaje que comienza suave, de la mano de una ligera melodía y las apariciones del saxo, sutiles pero determinantes. Theo Travis se alza protagonista en buena parte de este tema de aproximadamente seis minutos y medio, ganando protagonismo a medida que avanza la composición, siempre como un elemento sutil bajo la voz de Tillison. A pesar del gran trabajo de guitarras y bajo, y de la excelente labor de la batería, desde mi punto de vista es el saxo el instrumento más importante en “The Company Car”.

De uno de los temas más relajados del disco, pasa a convertirse en uno de los más cañeros gracias a un crescendo inesperado y realmente genial, que rompe en un puente perfectamente llevado por Andy y desemboca en una sección instrumental marca de la casa. A pesar de lo bien llevado que está el tema y del buen uso del saxo (un instrumento por el que siento una innegable predilección) “The Company Car” es el corte que menos me gusta en este redondo.

“Everyman’s Forgotten Monday” se presenta más oscuro, con unos arreglos casi espaciales y un gran uso de los “synths” y los teclados. Misterioso, casi místico, los casi seis minutos y medio de este tema nos envuelven poco a poco, guiándonos hasta un estribillo lleno de feeling y energía, en un tema que en ningún momento abandona el crescendo y que nos ofrece una de las secciones instrumentales más interesantes del disco, perfecta para el directo y soberbia en el estudio. Un aplauso para las guitarras de David Zackrisson por favor.

“The Canterbury Sequence Volume 2 – Ethanol Hat Nail” es el coloso encargado de cerrar el disco, con casi trece minutos de duración. La verdad es que no sabría decir si e gusta más o menos que los otros dos temas largos del disco. En realidad no sabría elegir un favorito en este disco. Se que “The Company Car” me gusta menos, pero entre los otros cinco las diferencias son tan pequeñas, la calidad está tan igualada, que resulta un calvario quedarse solo con uno. Todo depende de momentos, de sentimientos puntuales. En este último corte, con su inicio misterioso y casi diría “juguetón”, en un tempo mucho más rápido de lo que parece en primera instancia, con unos curiosos arreglos iniciales y una melodía que fluye, casi oculta, desapercibida hasta el momento exacto, cada detalle esta pensado para terminar el disco igual que comenzó: con una pequeña obra de arte.

Excelente labor a los teclados, el saxo, las guitarras y la voz. Tengo la sensación de repetirme, pero por mucho que piense, escriba, borre, vuelva a escribir y haga el pino, no me salen más que halagos. Me encanta este grupo, me encanta su música, me dice mucho más que la de la mayoría de grupos que pululan por ahí, incluso dentro de este estilo que tanto me apasiona. Debe ser por ese curioso matrimonio que tienen entre lo clásico, estilo sixties-seventies y lo más actual.

“Down And Out In Paris And London” es un nuevo gran disco en la carrera de The Tangent. Un nuevo acierto. No tan genial y sorprendente como “Not As Good As The Book”, al menos para mi, pero si lo suficiente como para estar entre mis favoritos de este año que ya se acaba.

Puntuación: 9,7

Autor: David Rodrigo (Coon)

<< volver a discos