
Alberto “Sarel” Cañete Zamorano es un fotógrafo graduado en Cine y Cultura; un director visual autónomo que, entre otras facetas, se dedica a realizar fotografía musical en Córdoba (España). Joss Metalcry habla con él en esta entrevista.
Estoy haciendo este mes un especial de hombres fotógrafos de directos, ya que hace un tiempo dediqué dos meses a las mujeres que están en los fosos cubriendo los acontecimientos. Para empezar, ¿quién es Alberto “Sarel” Cañete Zamorano?
Estoy graduado en Cine y Cultura, soy un director visual autónomo que, entre otras facetas, se dedica a realizar fotografía musical en Córdoba (España). Esto me permite mejorar y desarrollar mis capacidades con la imagen, ya que el trabajo fotográfico de conciertos, especialmente en salas pequeñas con poca luz, implica trabajar con una obturación más lenta, lo que me lleva a mejorar mi pulso. Durante la edición, el tratamiento de la luz y el color es toda una lección de ensayo y error.

¿Nos explicas cómo nació tu pasión por la fotografía?
En la misma carrera que mencioné anteriormente, me fui especializando en dirección fotográfica, montaje y arte, es decir, en el apartado visual del cine. Ahí entendí la importancia, complejidad y riqueza de la fotografía. Cómo, a través del ojo y la imagen, podemos descubrir cosas que se dan por sentadas; ese subtexto que alimenta y enriquece una obra visual, ya sea una ilustración, un cuadro o, en este caso, una fotografía. El poder llegar a mostrar más allá de lo que capta la cámara, ese contexto y subtexto, es un reto tan maravilloso que resulta hasta adictivo.
En el campo de la fotografía no solamente te dedicas a los trabajos en directo, pues he visto en tus redes sociales que abarcas muchos más aspectos, pero aquí nos dedicaremos a los grupos musicales por ser Metalcry.com una web especializada en música generalmente de Rock. ¿Cómo logras capturar toda la esencia y la energía de un concierto a través del objetivo?
Lo primero es conocer la música que van a tocar y saber qué quieren transmitir los músicos con sus temas me da una idea de cómo son, cómo querrían hacer sus directos y qué tipo de movimiento van a tener en el escenario (si son gente quieta o si se mueven y dan juego al público…).
Lo segundo es, una vez llegó al espacio del concierto, observar bien los focos que tienen para entender el esquema de iluminación que va a haber. Una vez entiendo ambas pautas, cuando salen los músicos a dar su concierto, todo es intentar sentirme como ellos, empatizar con quienes están tocando frente a mí y disparar a partir de lo que me transmiten.

¿Qué otros trabajos haces más con los grupos musicales?
Sobre todo, además de la fotografía, les asesoro con el apartado visual. Principalmente, intento concienciarles de lo importante que es cuidar su imagen visual, especialmente si no es solo un hobby y quieren vivir de esto. La música entra por los oídos, por supuesto, pero hay que ser lo más completo posible para aumentar la probabilidad de éxito.
No he logrado encontrar nada para leer una biografía específica tuya y no sé con qué artistas has tenido el placer de trabajar en este aspecto. ¿Puedes decirme que tipo de proyectos o sesiones de fotos te gustan más realizar: sesiones promocionales, conciertos en vivo…?
El artista con el que más veces trabajo y con el que tengo una profunda amistad es GATO VENTURA, músico cordobés con el que siempre es un placer trabajar y con el que se aprende mucho sobre fotografía musical, ya que da mucho movimiento y espectáculo en el escenario.
Esto obliga a aprender a ser muy rápido disparando, especialmente trabajando con rápida obturación, lo cual provoca que, como sabemos, entre menos luz al sensor. Otros artistas nacionales a los que tuve la suerte de fotografiar son MIGUEL RÍOS, TIERRA SANTA, SÔBER, LOQUILLO y SAUROM.
Respecto al tipo de proyectos que más me gustan dentro de lo musical, destaco las fotografías en conciertos y la realización de videoclips. Además de capturar momentos únicos en el escenario, también disfruto trabajando en la preproducción y planificación de sesiones de fotos para promocionar a los artistas y sus proyectos musicales.
Me gusta colaborar estrechamente con ellos para entender su visión y estilo, y así crear imágenes que reflejen su esencia y música. La fotografía musical no solo se trata de capturar buenas imágenes, sino de contar historias y transmitir emociones a través de ellas.

¿Deberían las bandas cuidar más su imagen?
Todo suma: no solo la calidad sonora. A fin de cuentas, sobre el escenario hay que dar espectáculo. Moverse, interactuar, dar juego con los focos. La imagen puede hacer que destaques. Tener un logo mejor diseñado, que las fotografías de tu Instagram o tu web sean mejores, que tus videoclips estén mejor hechos, que tus carteles se vean profesionales… Porque, además, que el público vea que una banda cuida esos detalles es otro plus para considerarles como una banda profesional y de calidad.
Hoy en día, los eventos musicales de todos los estilos están llenos de móviles, y cientos de fotos se suben al instante a las redes sociales, con lo que puede generar cierto intrusismo para el profesional, ¿tiene futuro esta fotografía musical?
Es un debate parecido al de la IA, pero voy allá con mi respuesta. La calidad técnica es una cuestión que avanza, y ya se encuentra bastante decente en los móviles actuales; pero la fotografía es algo más: es experiencia, es arte, es intencionalidad por parte del fotógrafo. Y es eso lo que realmente le da calidad a la fotografía.
El gran problema, para mí, se vincula a esta pregunta: ¿está y estará la gente educada y concienciada sobre la importancia de lo que es una buena fotografía, bien hecha y con arte? La respuesta a esa pregunta es lo que condicionará el futuro de esta fotografía musical.

¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos de este trabajo?
LO QUE MÁS: Poder conocer a artistas increíbles y moverme en un círculo muy creativo, pudiendo alejarme de la vida estándar de trabajo de oficina y disfrutar de lo que me gusta.
LO QUE MENOS: De momento, la precariedad es un problema, pues es un sector con muy poca estabilidad laboral y, como soy autónomo, necesito dedicarme a otras cosas para poder permitirme dedicarme a esto.
Casi todo el material en esta profesión es bastante caro para todos y cuesta mucho ahorrar para tener un equipo en condiciones óptimas, ¿Ha evolucionado mucho desde el principio hasta ahora?
Mucho, no; todo. Empecé comprando mi primera cámara a plazos, luego la segunda también a plazos (la verdad es que todo lo que voy a contar en adelante se fue comprando a plazos). Amontonando equipo: focos, flashes, un par de ordenadores con buena potencia para editar foto y vídeo…
Todo buscando trabajos como mejor podía para ir comprándolos. Con el tiempo, mi pasión por la fotografía y la producción de video se convirtió en una carrera en constante evolución, y cada nuevo proyecto me permitió aprender y mejorar mis habilidades.

¿Qué equipo llevas?
Una de las cámaras Canon que llevo es la EOS 700D, de hecho, tengo dos, y también una 750D, y en cuanto a objetivos, depende del entorno: si es en una sala pequeña, uso un 50mm f/1.8, ya que suele haber poca luz; si son salas grandes o teatros, uso un 18-135mm f/3.5-5.6, ya que estos espacios tienen mejor iluminación y puedo permitirme un mayor juego de planos sin depender tanto de la apertura del diafragma.
Algunos fotógrafos logran vivir de su trabajo gracias a contratos con sellos discográficos, promotores de eventos o artistas, publicaciones en medios impresos o digitales, entre otras muchas cosas que pueden ser. ¿Puedes vivir de hacer fotos de conciertos?
Apenas supone un 5% de mi facturación, y un 3% de mis beneficios netos. Me dedico a dirigir otros proyectos audiovisuales, y a impartir formación de fotografía y videografía a todo aquel que quiera aprender.
¿Qué artista recuerdas haber disfrutado más?
Por la parte visual, Miguel Ríos en el Teatro La Axerquía, muy grande aquí en Córdoba (España), con el despliegue de focos que ese mítico señor podía permitirse y un escenario inmenso; aunque por la parte musical y de ocio, desde luego Gato Ventura, pues es un hombre que, allá donde va, deja un espectáculo asegurado.

En casi todos los oficios artesanales, hay que tener unos conocimientos previos, antes que nada, aunque a veces eso no es una premisa que se tenga que cumplir a rajatabla. ¿Eres autodidacta o has estudiado?
Primero empecé como autodidacta y busqué trabajo. Pero nadie me quería contratar sin formación reglada, así que estudié el Grado en Cine y Cultura. Así que, técnicamente, soy ambas cosas. Ahora puedo decir que tengo una base sólida y la práctica.
¿Recuerdas alguna imagen que en su momento te haya impactado?
El juego de humo y chispas que suele usar la banda PR3, y una de las fotografías que salieron de ahí, en la que además se veían caer billetes de 500€ (falsos, claro).
En todo tipo de arte, el registro es vital; en el caso de la música, el registro fotográfico es uno de los que ayudan a matizar la obra del artista. ¿Crees que la fotografía musical está menospreciada?
La fotografía en general, si tengo que ser sincero. Pero en el caso de la fotografía musical, a la sociedad en general le cuesta entender que no es solo una imagen anecdótica que guardas en el móvil y no vuelves a verla en cuatro años; es un arte que se complementa bien con la sonoridad de su música, ya que te muestra la expresión corporal de sus artistas. Un artista se expresa de mil modos a la vez, no solo con su voz o sus manos.

¿Prefieres para tus instantáneas el blanco y negro o mucho mejor que se aprecie el color?
Por lo general, prefiero jugar con el color. De vez en cuando pruebo el blanco y negro, especialmente en las fotos en las que el color, bien por la calidad de los focos o bien por cómo las disparé, no resulta correcto para trabajarlo como me apeteciera, así que la aprovecho para probarla en blanco y negro. Cada foto es una oportunidad para explorar nuevas técnicas, experimentar con diferentes estilos de tonos de colores.
Existe la idea en los conciertos de que, por no pagar la entrada y tener barra libre, el trabajo de un fotógrafo está más que pagado, sin considerar que tras el tiempo del espectáculo hay un tiempo adicional para editar todo. ¿Recompensa sacrificar la vida familiar para ir a un concierto a trabajar?
Para empezar, soy autónomo. Solo por respirar, la Seguridad Social me cobra una cantidad de dinero por hora que debo pagar a final de mes; además de la licencia de Adobe, la amortización del equipo y el seguro…
Así que ir a un concierto sin recibir, al menos, el coste de lo que me genera desplazarme al concierto, estar en él y el tiempo que luego necesito para editar, no compensa el esfuerzo realizado. Me parece justo que se valore el trabajo de los fotógrafos.
¿Tienes contacto personal antes con los artistas que vas a fotografiar?
Con las bandas locales, sí. Además de que suelo conocerlos, son ellos quienes me avisan de cuándo dan conciertos y me resuelven la acreditación y demás. Con las bandas nacionales, con suerte, igual cruzó palabras con el manager de turno.
Pues hasta aquí han llegado mis preguntas, y estoy agradecido por toda tu atención. ¿Quieres añadir algo más que no se haya mencionado en la entrevista?
Ser un buen artista es difícil, y que ello te permita vivir, más aún en estos tiempos. Muchísima formación y experiencia detrás, un alto coste en el equipo a utilizar y otros gastos relacionados con ciertas coberturas por contingencias.
Se nos trata como a gente que lo hace por hobby. Pero también es culpa nuestra, porque lo permitimos muchos. Cada vez que aceptamos dar un bolo o hacer una sesión gratuitamente, nos estamos perjudicando a nosotros mismos y a nuestros compañeros. Puede que la solución sea crear algún tipo de sindicato, asociación o institución, pero lo que está claro es que ¡Artistas de España, uníos!
