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Entrevista a Ana Mula (EL SUCIO): “El interés por la cultura, en general, está decayendo enormemente”

Ana Mula es una violonchelista madrileña, de 35 años, que ha tenido la suerte de poder convertir lo que más le gusta su profesión. Aparte de su banda EL SUCIO, también toca para músicos que nada tienen que ver con la clásica, y menos con el rock/metal, como por ejemplo Melendi. Vamos a ver qué más le cuenta a Joss Metalcry en esta entrevista.

El chelo no suele ser uno de los instrumentos que se usen en bandas de rock aquí en España y tu perteneces, desde sus inicios, a la formación de Rock Alternativo que se llama EL SUCIO. ¿Cómo te uniste a esta banda?

Todo radica en la relación que tengo con Julio Pérez, vocalista y guitarra, pues somos primos y tenemos una relación muy estrecha los dos. Cuando él empezó a componer, quiso formar una banda para poder dar forma a sus temas rodeado de su gente. La idea de meter el chelo en la banda fue suya. Al principio no pensé que pudiera funcionar, pero la verdad es que le da un color y un toque muy especial a los temas.

Over de Rainbow (Cello Cover)

¿Qué influencias más destacables tienes?

El inicio y la mayor parte de mi formación musical, ha sido clásica. Desde pequeñita he escuchado a grandes violonchelistas: PAU CASALS, ROSTROPOVICH, JACQUELINE DU PRÉ, TORTELLIER, STEVEN ISSERLIS, YO YO MA… Pero sin duda, quienes han tenido una gran influencia interpretativa para mí han sido mis maestros. Principalmente, Asier Polo y María Casado. Siempre digo que María fue quien me enseñó a tocar el violonchelo (con 28 años) y Asier siempre fue un gran referente para mí, incluso mucho antes de que pudiera estudiar con él.

A nivel de música moderna, los primeros que recuerdo que le dieron una vuelta al uso del chelo fueron APOCALYPTICA. Todavía era una niña y alucinaba con ellos. Ya no solo cómo tocaban, sino también ver a esos heavies haciendo algo totalmente diferente a lo que yo venía haciendo. Ahí me di cuenta de lo polivalente que podía ser el chelo y de otros recursos que tiene el instrumento. Ya pasados unos años aparecieron los 2CELLOS, tocando Rock, Pop… era súper fan de ellos. Fue ahí cuando empecé a probar a sacar canciones que me gustaban y a hacer mis primeros arreglitos fuera del clásico.

Mirando tu currículum, he visto que tocas con artistas mucho más conocidos por todo el público, pero no son precisamente algo que se pueda catalogar como el rock que tratamos en esta página web en cuestión. ¿En qué estilo te sientes más a gusto?

No sabría muy bien qué contestar… A pesar de mi formación clásica, siempre he escuchado todo tipo de música. La disfruto toda, tanto como oyente como intérprete. Cada una tiene su momento. Hay estilos como el Flamenco, el Jazz o el Blues que me flipan pero que no domino ni en lenguaje ni a nivel interpretativo. El Pop y el Rock, teniendo en cuenta el contexto que les rodea y que son dos géneros en los que he estado bastante metida estos últimos años, quizás pueda decir que son dos géneros donde más disfruto a día de hoy.

Los conciertos son muy “disfrutones” y el hecho de que el público pueda cantar, bailar y aplaudir cuando les plazca es maravilloso. La sensación de recibir esa energía desde el escenario es una verdadera fantasía. En el clásico no pasa esto. Pero, sin embargo, la música clásica consigue llegar a generarme emociones y un gusanillo en el estómago que no he sentido con ningún otro género ni ningún otro arte.

Starlight, Muse (Cello Cover)

¿Tocas algún otro instrumento?

En el conservatorio se estudia piano como instrumento complementario. Hubo años que casi estudiaba más el piano que el chelo. Pero, a día de hoy, estoy bastante verde. Hace casi un año empecé con la trompeta. Quería aprender un segundo instrumento que no tuviera nada que ver con el mío. La trompeta siempre me ha gustado y me pareció un reto muy enriquecedor como instrumentista.

Hace un tiempo, mi compañero Iván Allué publicó un ensayo llamado «Mujeres, rock & heavy metal: ¿Quién dijo sexo débil?», que trata sobre varias perspectivas el mundo de las féminas, en este mundo de los típicos machos llenos de testosterona. ¿Has encontrado mucho machismo en la industria musical?

A nivel profesional, afortunadamente no me he sentido menospreciada o infravalorada por el hecho de ser mujer. Pero sí que he vivido situaciones machistas puntuales, como llamarme para ofrecerme un trabajo y lo primero que me preguntan es si tengo pareja o si quiero tener hijos a corto plazo. O situaciones incómodas por personas que tienen una autoridad sobre ti. Aunque es cierto que fue hace mucho tiempo y ya hace años que no he vivido ninguna situación similar.

¿A qué edad empezó tu interés por tocar?

Desde que era muy pequeñita. No recuerdo cuándo exactamente… pero me costó muchos años convencer a mis padres de que quería estudiar música, hasta que a los nueve años entré en el conservatorio. El chelo fue totalmente fortuito. Siempre decía que quería violín, piano o arpa. Pero mi desesperación por estudiar música era tal que lo que me tocara lo disfrutaría. Para entrar en el conservatorio tienes que pasar unas pruebas de aptitud.

Eliges tres instrumentos y en función de las plazas y tu puntuación accedes al instrumento que puedas. Por aquel entonces el chelo no era nada conocido, y mucho menos demandado. Teníamos un conocido que era jefe de estudios en el Conservatorio Profesional de Música Teresa Berganza (Madrid). Él gestionó mi inscripción para las pruebas y puso en las tres opciones el chelo, para asegurarnos que con aprobar tendría plaza. Yo no había visto un chelo en mi vida, pero una vez que lo vi y lo escuché me enamoré y hasta hoy.

Publico mis entrevistas muy periódicamente, y este mes me he decidido por hacerlas solamente a mujeres, ya que el 8 de marzo es el “Día internacional de la mujer”, que viene celebrándose desde el año 1975, cuándo fue reconocido por las Naciones Unidas. ¿Cuál crees que es el mayor reto de ser músico mujer en estos tiempos?

Desde hace unos años se empieza a notar que el sector es cada vez más inclusivo. Ya se ven, por ejemplo, más mujeres directoras de orquesta, más mujeres con el papel de concertino, principales de sección, se tocan obras de compositoras y cada vez hay más mujeres integrantes en bandas de diferentes artistas. Yo misma formo parte de la banda de Melendi.

Pero sí que hay que seguir trabajando sobre todo en ese miedo generalizado por el tema de la maternidad. A mí me han llegado a llamar para ofrecerme un trabajo y lo primero que me preguntaron, antes que nada, fue si tenía pareja estable y si quería ser madre. Creo que son preguntas muy personales y que están totalmente fuera de lugar.

Obviamente en este sentido, la mayor parte del peso recae sobre la mujer. Pero no por ello tendría que ser excluyente. Y para poder llegar a normalizar que las mujeres músicos puedan también ser madres se necesita dar un pasito más por parte de los políticos y ofrecer ayudas o facilidades tanto a los padres como a las empresas que los contratan.

Sabemos que casi todos los artistas tienen algunas manías o supersticiones a la hora de salir al escenario para tocar en directo. ¿Tienes alguna que pueda ser confesable, sin temor a ruborizarse por ello?

Ahora mismo no, la verdad. Ninguna. Sí que antes hacía todo un ritual de calentamiento y concentración. Hubo épocas incluso de superstición, me echaba alguna colonia específica, o llevaba objetos que pensaba que me daban buena suerte. Pero no hay nada como hacer un buen trabajo personal y emocional. Todo se resume en trabajo, confianza y aceptación con lo que uno puede hacer en cada momento.

¿Qué se debería cambiar en España para que los músicos de clásica estuvieran más presentes en los medios generalistas, al mismo nivel que las figuras de otros géneros musicales muchos más famosos que no voy a nombrar?

Creo que habría que empezar por la educación. Las enseñanzas musicales cada vez se están dejando más de lado en las enseñanzas de régimen general. Tengo la sensación de que el interés por la cultura, en general, está decayendo enormemente desde hace años. Nos suele gustar lo que conocemos.

Lo distinto puede generar rechazo o falta de interés en un primer momento, pero si vas indagando y lo vas incorporando a tu día a día empiezas a tener otra perspectiva con respecto a ello. Si una persona no ha escuchado nunca música clásica no puede desarrollar un interés por ella. Cada vez son menos los que se interesan por la música clásica, somos una minoría. Por ello, creo que a estos medios no les resulta interesante tenerla presente.

Has sido profesora de este instrumento en varios conservatorios y siempre se le asocia como un instrumento muy clásico. ¿Hay mucha juventud que quiera aprender o ves que se van a otros instrumentos?

A nivel de conservatorio siempre ha habido instrumentos más demandados. Como el piano, la guitarra o el violín. De hecho, las plazas para acceder a ellos son muy limitadas debido a esta demanda y muchos niños acaban tocando un instrumento para el que sí tienen plaza. Como fue mi caso. Pero, sí que es verdad que, desde que empecé de niña con la música hasta a día de hoy, sí que veo que los niños empiezan a tener también interés por otros muchos más.

Yoly Saa, Luis Fercán - Galicia (Acústico)

¿Crees que el chelo es un instrumento demasiado desconocido?

Hoy en día ya no. Cuando yo empecé sí que era el gran desconocido. Con mención a la pregunta anterior. Siempre fue un instrumento con el que no había problemas de plazas para entrar en el conservatorio. Sin embargo, ahora ya no es así. Es también bastante complicado acceder a una plaza para violonchelo.

Fuera de la enseñanza también lo siento. Antes ibas por la calle con tu chelo y todo el mundo te miraba como un bicho raro, te preguntaban qué llevabas colgado a la espalda o te hacían todo tipo de bromas. Ya hace muchos años que no me ocurre nada de eso. Por lo general, hoy en día, la gente sabe lo que es un chelo.

Todos los procesos musicales te deben gustar bastante, aunque seguramente hay una cosa que te guste más que otra. ¿Qué momentos te resultan más satisfactorios y cuáles te producen mayor tensión?

Mi actividad profesional se basa principalmente en la interpretación, las grabaciones de estudio y la enseñanza. Los momentos más satisfactorios a nivel interpretativo son cuando por fin puedes dar sentido a todo lo trabajado y escuchado. El momento de llevar algo a concierto y poder disfrutarlo. Los que me producen más tensión son aquellos momentos en los que tienes que enfrentarte a un trabajo en el que todo está con pinzas y hay que sacarlo adelante. Al final siempre todo sale bien, pero el mal rato te lo llevas.

Pero bueno, así es el mundo profesional. Hay trabajos donde todo está muy bien organizado y económicamente se puede afrontar un trabajo bien hecho y otros donde tienes un ensayo para preparar un repertorio desmesurado y directo al concierto. En el estudio disfruto muchísimo. Es un momento en el que la interpretación por una parte es más relajada, aunque al mismo tiempo requiere de gran concentración para que el trabajo sea lo más óptimo posible. Además, al quedar el trabajo plasmado, es un recuerdo muy bonito que queda de por vida.

En cuanto a la enseñanza lo más satisfactorio es ver el crecimiento y la evolución de tus alumnos. Es realmente de las cosas más satisfactorias y más bonitas. Lo que más me tensa, son algunas evaluaciones. Hay perfiles que está claro que no llegan al nivel porque no les interesa. Pero cuando es alguien que le pone voluntad a mí me da mucha pena no tenerlo en cuenta a pesar de lo que una programación didáctica diga… Al fin y al cabo, la carrera de un músico es toda una vida. Y yo soy el ejemplo de que hay tiempo.

Yo no destacaba cuando era estudiante. De pequeña era normalita e incluso tirando a floja. Pero la clave es la voluntad y el trabajo constante. No todos somos iguales ni llevamos el mismo ritmo. Pero, no todos pensamos igual, y el momento de tener que pelear por un aprobado me tensa mucho.

¿Algún consejo para quien quiera elegir este instrumento?

Lo principal, que disfrute cada etapa. Que escuche mucha música, de todo tipo, y de muchos intérpretes. Luego ya, depende del objetivo que tenga cada uno. Pero si el objetivo es dedicarse a la música, estudio, mucho estudio. La constancia y la perseverancia son dos factores fundamentales.

Sin más, quiero agradecerte, Ana Mula, el tiempo que me has dispensado, a la hora de responder a las preguntas que saldrán en el portal de Metalcry.com. ¿Algo más que añadir que no se haya dicho?

Que la música es maravillosa en todos sus ámbitos, formas y estilos. Creo que es muy interesante y enriquecedor nutrirse de todo, y que además hoy en día está al alcance de todo el mundo.

Autor: Joss Metalcry

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