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GAUNTLET + XKRUDE + UNSOULED – SALA EXCALIBUR, MADRID – 06/02/2010

Entre lo reducido de días del mes y la enorme concentración de conciertos, febrero se está convirtiendo en un tour de forçe para los adictos a la música en vivo que residen en Madrid. Gauntlet y Unsouled ponían a su gira nacional conjunta punto y aparte (no final, volverán a coincidir en el Brutal Fest y seguro que próximamente en alguna otra ocasión) contando con Xkrude como invitados especiales en el cartel. Suficientes motivos como para hacernos salir de casa y acudir sin vacilación a la cita que tuvo lugar en la sala Excalibur.

Con el recuerdo fresco de su concierto en la Thrash Clash (no hacía más de dos semanas), Unsouled volvían a pisar tablas madrileñas para presentar “Start over”, su buen álbum debut. La primera conclusión tras verles actuar de manera tan consecutiva es que me gustaron más esta vez que la anterior, sin desmerecer en ningún caso su participación en el festival mencionado. Cómodos y sueltos, quizás menos cargados de presión y sintiéndose equipo local y en familia, completaron un buena actuación que hizo justicia a su calidad.

La banda abrió con “Toy”, disfrutando de un sonido poderoso dentro de las condiciones que ofrece la sala. “Fire in the wormhole” y “Delivering favours” sonaron empalmadas, con José Gil pletórico de voz y el resto del grupo imprimiendo una gran dosis de fuerza a la ejecución instrumental. Preceptiva pausa para dialogar con el público y otros dos temas de seguido, “C. Elegans” y “Absence”, cuyas variaciones volvieron a sonarme algo abruptas, faltando algo de fluidez en los cambios de ritmos, sensación que también tuve en su última actuación.

Al ya conocido por todos “@ echo”, próximo a ser su tema más popular, le continuó una acertada versión de “Symbolic” de Death, grupo del malogrado Chuck Schuldiner, muestra de que la gama musical de Unsouled, más cercana al post-Thrash que a las tendencias revivalistas de este género, no se limita a la hora de tirar de influencias. El final corrió a cuenta de “Coldness” y “Human waste” que fue salpimentada con un pequeño tributo a Opeth, existiendo complicidad con los presentes que demandaron un ratito más de los madrileños sobre el escenario.

Otro buen concierto de una banda que a base de esfuerzo y constancia se está haciendo un hueco en nuestro panorama y granjeándose un respeto merecido. Unsouled son sinónimo de dinero bien invertido si hablamos de elegir que actuación ir a ver una noche.

Ya la campaña pasada tuve la posibilidad de ver a Xkrude en la capital como teloneros de Brujeria y supusieron una sorpresa ante el desconocimiento que tenía sobre ellos. Buena era esta oportunidad para refrendar aquellas sensaciones. Los andaluces profesan tendencias que traen a la cabeza bandas como Hamlet o trabajos como los últimos proyectos de Max Cavalera; un estilo, por tanto, cercano a esa generación de principios de los 90 y sus posteriores evoluciones.

Xkrude tienen una fuerte presencia escénica centrada en la figura de su vocalista Litoxk, que también hace las funciones de percusionista con un bidón de combustible. Su set estuvo centrado en su último largo de estudio “Del último día”. El concierto dio inicio con “Otro” y “El camino”, quedando claro desde ese momento que iban a estar arropados por un buen grupo de seguidores que hicieron tipi en las primeras filas para no perder detalle.

“Libre” y “Únicamente” fueron las siguientes en caer, teniendo la noche un punto álgido en “Cíclico, empírico”, de su anterior disco “Del alimento de las cicatrices”, que fue repetida cual salmo en Iglesia por el público que colmaba el foso de la sala. Del mismo álbum interpretaron “Mi mente es mía” y “Zona oculta”, antes de regresar a su lanzamiento del pasado año con “Después de todo”. El sonido fue poderoso y limpio, con fuerte presencia de las distorsionadas guitarras de Sebaxk y xKike y una sección rítmica que sin grandes complicaciones marcó la ruta a seguir.

El último tramo estuvo compuesto de “Muere o vive”, “No sé” y “La ley”, único tema que tocaron de su trabajo de 2003 “Teoría del caos”. La gestualidad de Litoxk atribuye a cada pieza un sentido extra y una capacidad comunicativa que dota de mayor sentido las letras, que en castellano, constituyen uno de los atractivos del grupo y un foco de atención para el oyente.

No soy ni un gran conocedor ni un admirador de las corrientes que Xkrude practican, pero siendo objetivo reconozco su buen hacer en directo y la capacidad que tienen para enganchar a quienes les contemplen. Me sorprende que un grupo tan efectista en vivo y con una trayectoria de grabaciones superior a la década no tenga el renombre de otras formaciones de menor entidad en su mismo estilo.

Si Gauntlet cerraban el cartel como cabezas era por algo. Gran concierto de los madrileños, lo mejor de la noche. No había tenido la suerte de toparme con ellos en un escenario y la verdad es que me arrepiento de las ocasiones desaprovechadas.

Comandados por Miguel Rocha, tan intimidador por tamaño como cautivador en su tarea de implicar y divertir al público, iniciaron su set con “A sheep in wolf’s clothing” de su EP de 2007 “The comeback”, para continuar con los primeros temas que sonarían de su último larga duración, “Make us stronger” y “In the name of ( )”. Gran potencia en las guitarras dominadas por Daniel Millán y el mencionado Miguel, con una sección rítmica de altura en la que la inclusión Juan Carlos Fernández, verdaderos dedos de goma los suyos, ha resultado ser todo un acierto.

“Seeds of hate” se interpretó entre los dos primeros altos, prosiguiendo con “Decade” y “Cross of shame”, todas ellas muy bien interpretadas, con la banda suelta por el escenario, intercambiando posiciones y no vacilando en generar cercanía con el público. El gran momento de la noche vendría con el cover que hicieron del “Refuse / resist” de Sepultura. Máxima locura al ver que Miguel, guitarra en mano, se lanzó a participar en el mosh que se generó en el centro del foso. Pura diversión en una palabra, tanto sobre el escenario como bajo él. En su vuelta a las tablas, el fornido guitarrista tropezó con el cable de su guitarra, lo que primero provocó un susto considerable (juro que pensé que iba a salir por el otro lateral volando) y posteriormente un problema técnico al romperse el susodicho cable y ser necesaria su reparación (el señor Gil de Unsouled apareció al rescate). Para amenizar esos minutos de espera, Gauntlet se marcaron unos acordes del “I love it loud” de Kiss que fue fácilmente reconocido por todo el público. No terminarían aquí los problemas, ya que en el siguiente tema, “The hole”, la pedalera de Miguel tuvo también alguna incidencia que se logró solucionar sin mayor importancia. Gamberrismo y espontaneidad, dos rasgos que siempre se agradecen y más si vienen respaldados por una gran ejecución de temas que de por sí son buenos y una capacidad para superar obstáculos inherentes a los conciertos.

Cierre oficial con “Inner enemy”, aunque la velada guardaba una sorpresa: Gauntsouled. Los chicos de Unsouled regresaron al escenario e intercambiaron roles con Gauntlet para marcarse una vertiginosa y desenfrenada versión del brutal “Fucking hostile” de Pantera. El suelo de la sala Excalibur tembló literalmente y Miguel volvió a hacer de las suyas portando un micrófono tributo a King Diamond (dos huesos cruzados formando una cruz invertida, aunque los suyos de plástico, no reales) y regresando al centro del mosh para chocar cuerpo con el desatado público.

Gran colofón a una actuación sobre todo divertida, que habrá fidelizado a quienes ya les conocían en estudio y captado a aquellos que no sabían de las buenas artes de Gauntlet en directo, y que a nivel personal me deja con ganas de repetir, ya que lo único malo que puedo decir de su concierto es que se me hizo corto.

Autor: David Jiménez Rodríguez.
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