‘El Folkmetal volvió a convencer en Madrid’
Por todos es sabido que el folkmetal y sus atractivos ritmos y melodías, es un género que no puede sino captar un singular número de verdaderos adeptos, como de nuevo volvió a demostrar el aforo de la madrileña sala caracol el pasado sábado nueve de febrero, durante una nueva venida de los fineses KORPIKLAANI, en lo que sigue siendo su gira de presentación del «Manala» que sacaran el año pasado, además contaron como invitados especiales en gira con los estonios METSATÖLL, quienes si no llega a ser por la solera de algunos de los temas de los finlandeses, a día de hoy podría estar escribiendo que se los comieron con patatas.
Aunque la apertura de puertas se retraso un poco más de lo que hubiéramos esperado, todo se desarrolló con normalidad; poco a poco la fila de la entrada fue menguando hasta que llegó nuestro turno y sin mucha dificultad logramos acceder a las primeras filas para tomar buena nota de todo lo que nos dejaran ambas bandas.
Los primeros en saltar a la palestra fueron los estonios, serían las ocho y media de la noche y el cuarteto hizo acto de presencia apenas sin darnos cuenta, y lo cierto es que les hizo falta incluso menos de una canción para encandilarnos con su música, cantada en su lengua madre y edulcorada con unas cuentas bromas con el público, algún que otro guiño a la gente (en especial las féminas que se contaban por decenas) y la sorprendente implicación de los cuatro miembros, en especial el señor Varulven que muy fácilmente puede ser considerado como hombre orquesta.
Si estoy antes hablaba de que la solera de los temas de KORPIKLAANI hizo que realmente la banda no fueran los claros triunfadores de la noche, es de justicia decir que los catorce años de trayectoria de estos veteranos de la escena, fueron un perfecto colchón para poner el listón demasiado alto a la banda principal, se mostraron firmes en todo momento y ejecutaron sus canciones una a una, con gran soltura y buen hacer.
Una vibrante base rítmica, puso los primeros compases del concierto con el tema «Söjasüda», en el que poco a poco fue entrando el carácter más melódico del folk de la banda, sin olvidar la rotundidad con la que enfrentan sus composiciones ya que a parte del citado Varulven, el frontal de la banda está bien defendido por su guitarrista y líder, y su bajista no menos importante que ayuda en la precisión rítmica de una banda que claramente se ve disgregada en funciones entre base rítmica (fundamental) y aquella con la carga más «artística». Canción en la que también pudimos ver los primeros guiños del portentoso y casi imposible gutural del multi-instrumentista, sin forzar un ápice sus cuerdas.
Y tras esto desgranarían canciones sin descanso hasta la casi hora y cuarto de concierto, continuando con «Küü» en la que tuvimos las primeras gaitas, compartiendo el protagonismo vocal y centrando partes más intensas con el vibrar de los instrumentos de viento, luego «Kivine Maa» tendría una nueva presentación de instrumento, dejándonos con la boca abierta por ese sonido tan característico y trabajado, defendiendo una pesada lírica a la que el público respondía complacido, y una larga intro para «Vaid Vaprust» protagonizada por una mayor crudeza vocal.
De nuevo ese curioso instrumento, híbrido entre un violín y un violonchello (por tamaño y forma de tocar) empezaría la corta «Roju», pasando a asuntos más alegres con la rítmica «Vägi ja Vöim», o comenzando limpiamente a capella «Kahjakaldad» (de las mejores partes del concierto), con una enérgica guitarra que rompe la flauta y vuelve con toda la caña, uno de los temas más contundentes de su directo al que siguieron las fuerte base de «Äio», con sus redundantes flautas.
De cierta forma, aletargaron un poco el concierto con los sórdidos compases que comienzan «Rabakannel», en el que volvimos a ver muchos de los instrumentos que nos habían presentado, tras la que pasaron al momento más divertido de su actuación con una flauta que nos traía «Muhu Öud», una canción muy dinámica en la que todo el público bailó, y no únicamente porque la banda nos animó a ello, sino por la contagiosa necesidad de la canción en si misma.
De nuevo a capella, comenzaban otro de los temas cortos de la banda; «Saaremaa Vägimees» totalmente claro y conciso en sus ideas, pasando a «Sajatus» con el que irían cerrando la actuación de la caracol, un tema de mucho ímpetu en la parte instrumental que coquetea con tempos lentos y rápidos a placer hasta esos últimos compases en los que entra esa voz desgarradora y se corta de golpe para comenzar con «MV 2» (que a mi se me pasó sin oficio ni beneficio), y clavar el concierto con los atrayentes ritmos de «Minu Kodu», que sin ser de lo mejor de la formación, siguió imprimiendo el sello de calidad personal de la banda hasta el final del concierto. Una actuación por lo que a mi respecta sobresaliente por parte de estos chicos, no tuvieron ningún pero, aunque si algún problemilla con alguno de los raros instrumentos de cuerda de los que nadie está por librarse, como se suele decir.
Después del espectacular concierto de sus invitados en gira, los KORPIKLAANI tenían la misión de hacer disfrutar a sus fans, o muchos fans mejor dicho que lucían orgullosos sus camisetas como trofeos de guerra apostados en las primeras filas del concierto, deseando que comenzaran a tocar, tras la más que breve parada para afrontar los pertinentes cambios de escena. Una banda, que en lo suyo ya no necesita presentación alguna, efectuando unos directos que cuando salen bien como por ejemplo fue esta ocasión puede ser la repanocha, pero también quiero recordar algunos conciertos más tristes de esta gente salidos de la actitud fuera de lugar de algunos de sus miembros (tampoco está bonito decir nombres en estas cosas).
Estoy convencido de que muchos estaréis conmigo cuando os digo, que aunque la banda viniera para presentarnos su nuevo disco «Manala», los finlandeses son un grupo que se disfrutan mucho más en los Open Air con una birra en la mano, haciendo el «cafre» entre sus entretenidas y divertidas composiciones que por supuesto invitan a bailar, aunque no íbamos a desaprovechar la oportunidad que se nos brindaba de volver a ver el grupo interpretando más de veinte canciones…
Nada más salir a las tablas, el primer detalle fue que nos presentaban un nuevo violinista llamado Tuomas, y por otro lado que no íbamos a ver al cantante y líder de la banda; Jonne Järvelä, coger la guitarra en ningún momento, limitándose a su labor vocal y comenzando su concierto con «Tuonelan Tuvilla», canción del último disco, cuya fuerza y elegancia nos hizo ver que no tiene nada que envidiar a los temas más antiguos, defendida a capa y espada por una banda completamente volcada en su público y excesivamente enérgica en escena, el único pero, fueron los primeros 30 segundos de canción en el que nos tuvimos que llevar las manos a la cabeza, al ver que la voz del cantante no se escuchaba absolutamente nada…
Siguieron el concierto con otra del nuevo disco «Ruumiinmultaa», sin levantar demasiadas pasiones pero con una primera parte interesante al acordeón y una intermedia de violín en el que por fin tuvo su primer momento el hasta ahora desconocido violinista, después era el primer momento de bailar con «Juodaan Viinaa», muy divertida en la que casi se nos escuchaba más cantar a nosotros que a la propia banda, provocando los primeros bailes con la sutileza de su acordeón y la cosa no decaía con la entretenida «Metsämies», de buenos coros en la que nos faltaba la guitarra del cantante si nos alejamos del mero aspecto vocal, que claramente consiguió su objetivo.
La sonrisa del guitarrista, quién se lo pasó como un niño chico, vaticinaba la rápida «Midsummer Night» con la que volvíamos a ponernos a tono, con esos ritmos entrecortados que comanda el acordeón con gran maestría, sin olvidarnos de la base más rítmica que nos hace como siempre bailar, continuando con la carga instrumental de «Kipumylly» y luego la calidez de «Metsälle» siguió arropando el concierto, una canción más lenta que también se hace necesaria para comprender el directo de la banda y de la que estaban, volvieron al disco nuevo con los breves guitarrazos que abren una «Sumussa Hämärän Aamun» que fue presentada por el violinista, y ya de la que estaba en escena, se quedó solo para tocar una pieza llamada «Husky Sledge», que no únicamente destacó por su calidad a la hora de tocar, sino porque mientras tanto iba llevando el ritmo con las botas en las que llevaba cascabeles, procurando unos geniales cambios de tempo y volumen, resaltando por ello su capacidad musical.
Así como quien no quiere la cosa, la batería comenzó el instrumental «Vaarinpolkka», creo que el nombre ya dice suficiente sobre lo que nos encontramos en la canción; una pura fiesta a la que continuó lo que me quedé hablando con mi compañero Jason y creemos que fue una cover del «Iron Fist» de los ingleses MOTORHEAD, en la que literalmente me quedé a cuadros al no llegarla a reconocer perfectamente por las aportaciones de la banda, sobre todo a través de la parte más melódica de esta con acordeón y violín incluidos. Seguida a esta, por fin pudimos escuchar hablar al vocalista para presentarnos una bestial «Lonkkaluut» en la que se dejó la garganta, disfrutando también de una potente base de guitarra.
El siguiente punto del concierto, pasaba por la alegra «Uni»; también del nuevo disco pero con mucho mejor resultado que las anteriores presentadas con excepción de la primera y por fin uno de los momentos estelares de la noche, contra el que nada pueden hacer teloneros que valgan; «Vodka» (con el pertinente pimple de los músicos gracias a una botella de Absolut), inundó la escena con su velocidad y su caña, una canción que levantó a todo el público transmitiendo muy buen rollo y ganas de moverse, en el que no faltó ningún detalle, con coros incluidos por parte de toda la banda.
Otra de las mas entretenidas del nuevo trabajo fue «Ievan Polkka», un corte con esos dejes que solamente un cantante de este tipo podría aportar con gran solvencia, no es un tema difícil pero sin embargo supo llamar a todos los presentes desde los primeros instantes, después llegaría «Rauta» con el predominio del bajo y esa lírica básicamente redundante, y nada más terminar subieron a escena a un chaval del público al que el cantante había echado el ojo por haber venido disfrazado como él, siendo uno de los momentos más simpáticos del concierto tras el que comenzaron uno de los clásicos «Wooden Pints», mientras en chaval dudaba entre si tirarse o no en plancha hacia nosotros. Este volvió a ser uno de los mejores temas que dejaron sonar, cerrando el concierto a la espera de que nos dejaran algunos bises como al final ocurrió.
Volvieron a escena para comenzar los bises con el instrumental «Pellonpekko», al que siguió un perfecto combo con «Tequila» (en el que el ambiente volvió a estallar en mil pedazos) y la necesaria «Beer Beer», que acabaron cantando a ritmo de «Cerveza, cerveza» los muy «salaos», que tenían unas ganas de juerga como nadie puede saber…Dos canciones brutales para ir sentenciando el concierto, y rematar con la rapidísima «Happy Little Boozer», un fin de fiesta muy acorde con lo que estábamos esperando de los finlandeses. La gente seguía bailando hasta el último segundo de la canción, disfrutando de los últimos coletazos de la actuación, cantando y chocando los unos con los otros, mientras la banda incrementaba la intensidad hasta el último segundo, tras lo que rápidamente se despidieron y no se volvió a saber más de ellos hasta que guitarra y bajo se dignaron a tomarse una cerveza con su público.
Autor: Javier Fraile





