¡Machine Head aplasta Barcelona a golpe de riff!
Esa es la sensación que me llevé tras el concierto de esta “apisonadora” americana. Un concierto muy especial, que, de entrada, se nos vendía como “An Evening with Machine Head”, y que no decepcionó para nada, es más, a pesar de que aún queda mucho, me atrevo a calificarlo como uno de los conciertos del año. MACHINE HEAD nacía en Oakland (California), en 1991, convirtiéndose en pieza clave de un metal novedoso que en los años 90 encumbraría a bandas como PANTERA o SEPULTURA, y, poco a poco, se fue ganando un hueco, en gran parte, gracias a su habilidad para mutar y adaptarse a los tiempos y generaciones. Quien lo haya vivido, recordará el gran impacto que significó la edición de “The Burning Red” (1999), con unos MACHINE HEAD totalmente influidos por un movimiento efímero pero que dejó huella: el Nu-Metal (también llamado Chándal-Metal), que por aquel entonces reinaba, con bandas como KORN o LIMP BIZKIT a la cabeza.
Yo, recuerdo esa época con nostalgia, ya que los heavies de pantalón pitillo y Cons de bota alta, en cierta medida, rivalizábamos con los Chandal-Metaleros. A pesar de todo, aunque no siempre lo hacíamos público (¡cuánta tontería en la adolescencia!), algunos disfrutábamos con esas formaciones que venían a plantar cara a nuestros queridos IRON MAIDEN, MOTÖRHEAD… y compañía. No es de extrañar entonces, que la interpretación de “From This Day”, primer single extraído de “The Burning Red”, causará verdaderos estragos en mí. De igual manera, fue muy bien recibida por la audiencia, significando la primera ovación de la velada. Tal vez había más de un nostálgico en la sala.
<<Robb Flynn
¿Sabéis? Me despertó cierta curiosidad observar cómo el público que acudía al show de MACHINE HEAD, en su mayoría, lucía una estética muy particular, alejada de lo que vimos, por ejemplo, una semana antes en el concierto de PRIMAL FEAR. Lo que primaba en la Razzmatazz eran los tatuajes abundantes, las dilataciones en las orejas, las camisas de cuadros… Muestra de que MACHINE HEAD continúan identificando a un público muy concreto, tal vez heredero de aquel movimiento Nu-Metal de finales de los 90. Asimismo, la manera de disfrutar de la música en directo de los californianos también dista un tanto: díganmelo a mí, que me coloqué en las primeras filas, con intención de sacar alguna foto decente, y tuve que salir por patas por miedo a morir aplastado.
Así es. Fue terminar la canción “gancho”: “Diary Of A Madman” de OZZY, salir a escena Robb Flynn y los suyos, y montarse un pogo descomunal al arranque de “Imperium”, de su disco “Through The Ashes Of Empires” (2003), del que casi salgo despedido “mil” metros atrás. Sin ningún descanso, seguidamente, nos regalan un “Beautiful Mourning” que sonó atronador. Posteriormente, un “Now We Die”, un “Bite The Bullet”, y un impresionante “Locust” daban por concluido un primer tramo de concierto aplastante. Si algo hay que destacar también, es la genial puesta en escena de la banda. Con una batería elevada en una tarima y muchos telones con el logo de MACHINE HEAD; con motivos negros y rojos (algo que recordaba al imaginario de los mítines del partido nazi, todo sea dicho), y un gran juego de luces (pero que deslumbraba en demasía), el grupo supo conseguir el complemento ideal para su música. Phil Demmel>>
Tras “Ten Ton Hammer” y “This Is The End”, Flynn apareció, acústica en mano, para interpretar una inmensa “Darkness Within”, gesto que repetiría también con “Aesthetics Of Hate”, ya de cara al tramo final del show. Un Robb, muy emocionado, presentó el tema recordándonos por qué ama tanto la música. Bien es cierto que sin Flynn no existiría MACHINE HEAD. Si me permitís la grosería, ¡Robb Flynn es el puto amo! Es un Dave Mustaine en MEGADETH, un Jeff Waters en ANNIHILATOR… Es la pura esencia de los MACHINE FUCKIN’ HEAD. Verle en directo es un verdadero regalo, en serio. Pocos frontmans he visto tan entregados y sinceros. Flynn hace que el concierto no decaiga ni por un momento: animando al público a montar circles-pit todo el rato, agradeciendo el sold-out que habían conseguido esa noche, y preguntándoles, por ejemplo, que cuántos asistían a un concierto de la banda por vez primera.
“Bulldozer”, “Killers & Kings”, y una imprescindible “Davidian”, de su ópera prima “Burn My Eyes” (1994), iban enfilando la recta final. “Descend The Shades Of Night”, “Now I Lay Down”, “Take Me Through The Fire”, “Game Over”, “Old” y “Halo”, la última de las referencias a ese inmenso “The Blackening” (2007), pusieron el fin a dos horas y media de espectáculo, no sin antes darnos un baño a base de confeti y disparar cuatro cañones de humo. Algo digno de recuerdo, incluso hubo momentos en que regresamos a los 90. MACHINE HEAD aplastó, literalmente, Barcelona. “An Evening with Machine Head”, valió mucho la pena. Impresionante.
