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Obituary y el legado de Cause of Death: un clásico que sigue sonando brutal

Hace unos días, el 19 de septiembre, se cumplieron años de la publicación de Cause of Death, el segundo álbum de Obituary y una de las obras fundamentales del death metal de los años noventa.

 

Hay discos que simplemente pertenecen a una época y otros que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en parte de la historia de un género. Cause of Death, segundo trabajo de la banda de Florida Obituary, pertenece claramente a esta última categoría. Publicado el 19 de septiembre de 1990 por Roadrunner Records, el álbum ayudó a definir una manera particularmente pesada, oscura y asfixiante de entender el death metal.

Grabado en los legendarios Morrisound Recording Studios de Tampa, Florida, bajo la producción de Scott Burns, el trabajo apareció en un momento en que el género comenzaba a expandirse con enorme rapidez. En medio de aquella explosión sonora, el quinteto consiguió desarrollar una personalidad propia, apoyándose menos en la velocidad constante y mucho más en la contundencia de sus riffs, los cambios de ritmo y una atmósfera particularmente siniestra.

La formación estaba integrada por John Tardy en la voz, James Murphy en la guitarra solista, Trevor Peres en la guitarra rítmica, Frank Watkins en el bajo y Donald Tardy detrás de la batería. Para Murphy, antiguo integrante de Death, aquella sería su única grabación con la agrupación.

Una de las principales características de Cause of Death es que su brutalidad no depende exclusivamente de la velocidad. Los riffs arrastrados, los cambios de tempo y los pasajes de carácter casi hipnótico convierten al álbum en una experiencia particularmente opresiva.

Las influencias de Celtic Frost y Hellhammer se perciben en distintos momentos, pero la banda de Tampa las transforma en algo propio. En lugar de perseguir únicamente la velocidad, el grupo encontró buena parte de su fuerza en la sensación de peso.

Joe DiVita, de Loudwire, destacó precisamente esa diferencia al describir el álbum como una obra construida alrededor de riffs densos, estructuras cambiantes y la característica voz gutural de John Tardy. Años después, esa combinación seguiría siendo una de las señas de identidad más reconocibles del conjunto.

También resulta significativo que el disco prescinda prácticamente de los tradicionales blast beats que terminarían convirtiéndose en un recurso habitual dentro del death metal. Aquí, la violencia sonora nace muchas veces de la repetición, el groove y la precisión con la que cada instrumento golpea.

Si la música resulta inquietante, su portada no se queda atrás.

La espectacular ilustración fue realizada por Michael Whelan, uno de los artistas más reconocidos dentro de la fantasía y la ciencia ficción. La imagen encaja perfectamente con el carácter oscuro de la grabación y terminó convirtiéndose en una de las portadas más recordadas de la escena extrema.

La historia detrás de la ilustración es, además, curiosa. La obra formaba parte de un conjunto relacionado con las pesadillas de H. P. Lovecraft. Una segunda sección de la pintura sería utilizada posteriormente por Demolition Hammer para Epidemic of Violence, publicado en 1992.

La portada también estuvo vinculada a una curiosa confusión relacionada con Sepultura. Originalmente, la ilustración estaba destinada a Beneath the Remains, pero Roadrunner Records terminó enviando a Obituary la imagen que había sido preparada para la banda brasileña. Finalmente, Sepultura utilizó otra obra de Whelan, Nightmare in Red.

El episodio incluso provocó el enfado de Igor Cavalera con Monte Conner, responsable de Roadrunner, una anécdota que terminó formando parte de la historia de dos de las agrupaciones más importantes del metal extremo de aquella época.

La presencia de James Murphy aporta otro elemento especial a Cause of Death. El guitarrista había pasado previamente por Death y aportó al álbum unas líneas solistas que contrastan con el carácter más monolítico de los riffs de Trevor Peres.

Esa combinación entre guitarra rítmica pesada y solos más fluidos contribuyó a darle al disco una identidad muy particular. Murphy, sin embargo, no participó en la composición de los temas. Algunas de las ideas que había llevado al grupo terminarían apareciendo posteriormente en el trabajo de Disincarnate, Dreams of the Carrion Kind.

El álbum también marcó la primera participación de Frank Watkins como bajista de la formación.

En el centro de todo estaba, naturalmente, John Tardy. Su forma de cantar —más cercana a un gruñido profundo y gutural que a una voz convencional— terminó convirtiéndose en una de las características más reconocibles del death metal de Florida. Sus vocalizaciones no siempre parecen buscar una narración clara; funcionan, sobre todo, como una extensión de la propia instrumentación.

La importancia de Cause of Death no se quedó en el estudio.

Para promocionar el lanzamiento, Obituary salió de gira por Estados Unidos en noviembre de 1990 junto a Sepultura, que encabezaba aquellas fechas, y Sadus. El recorrido comenzó en Florida y posteriormente la actividad del grupo se trasladó a Europa a mediados de 1991.

Aquellas giras ayudaron a consolidar una escena que ya estaba adquiriendo dimensiones internacionales. Florida se había convertido en uno de los grandes centros creativos del death metal y Morrisound Recording era prácticamente uno de sus lugares de peregrinación.

En ese contexto, el segundo álbum de la formación de Tampa terminó ocupando un lugar privilegiado.

Más de tres décadas después, la huella de Cause of Death continúa apareciendo en generaciones posteriores de música extrema.

Alternative Press ha señalado la influencia del trabajo en el desarrollo del deathcore y también ha destacado la temprana incorporación de elementos procedentes del hardcore en el sonido del grupo. Esa mezcla ayudó a demostrar que la agresividad no dependía necesariamente de tocar cada vez más rápido.

El resultado fue una fórmula basada en riffs memorables, cambios de ritmo, atmósferas sombrías y una enorme sensación de peso.

Precisamente ahí reside buena parte de la vigencia del álbum. Escucharlo hoy permite comprender por qué aquel sonido resultó tan impactante a comienzos de los noventa y por qué continúa siendo una referencia para músicos y aficionados.

El pasado 19 de septiembre, Cause of Death volvió a celebrar una nueva fecha en el calendario de la historia del metal. Y quizá la mejor manera de recordar el aniversario sea regresar al álbum completo, desde sus primeros compases hasta el cierre.

La inclusión de “Circle of the Tyrants”, versión del clásico de Celtic Frost, resume además una de las claves de la grabación: reconocer las raíces del sonido extremo y, al mismo tiempo, transformarlas en algo propio.

Obituary consiguió con este trabajo algo que no resulta sencillo: crear una obra que suena profundamente vinculada a su época, pero que no ha quedado atrapada en ella.

Más de tres décadas después, los riffs siguen pesando, la guitarra de Murphy continúa destacando y la voz de Tardy conserva ese carácter inconfundible. Cause of Death no necesita recurrir únicamente a la velocidad para resultar devastador.

A veces basta con dejar que un riff avance lentamente, que la batería marque el pulso y que aquella voz gutural vuelva a aparecer desde las profundidades.

Y entonces queda claro por qué, tantos años después, este disco continúa siendo uno de los grandes clásicos del death metal.

Listado de temas:

1. Infected 05:34
2. Body Bag 05:48
3. Chopped in Half 03:43
4. Circle of the Tyrants (Celtic Frost cover) 04:24
5. Dying 04:29
6. Find the Arise 02:49
7. Cause of Death 05:38
8. Memories Remain 03:44
9. Turned Inside Out 04:56

 

Line Up:

John Tardy – Vocals
Allen West – Lead Guitar
Trevor Peres – Rhythm Guitar
Frank Watkins – Bass
Donald Tardy – Drums

 

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