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Ratt, 40 años después: la historia detrás de Dancing Undercover, el álbum que cambió su sonido

El 9 de agosto de 1986, Ratt presentó Dancing Undercover, su tercer álbum de estudio, una producción que llegó en plena etapa de esplendor del hard rock estadounidense y cuando la agrupación ya se había consolidado como uno de los nombres más representativos de la escena del Sunset Strip. Producido por Beau Hill y editado por Atlantic Records, el disco apareció después del éxito alcanzado por sus trabajos anteriores y encontró a la banda en un momento de enorme actividad, tanto en los estudios como sobre los escenarios. Hoy, cuatro décadas después de aquel lanzamiento, Dancing Undercover continúa siendo una pieza significativa dentro de la trayectoria de Ratt y un fiel reflejo de la energía que caracterizó al rock de los años ochenta.

En este tercer capítulo, Stephen Pearcy, Warren DeMartini, Robbin Crosby, Juan Croucier y Bobby Blotzer conservaron buena parte de los elementos que habían convertido a Ratt en una de las agrupaciones más populares de su generación, aunque también introdujeron algunos matices diferentes. El sonido adquirió una mayor contundencia y las guitarras cobraron especial protagonismo, llevando al grupo hacia terrenos algo más duros sin abandonar las melodías, los estribillos pegadizos y esa combinación de actitud callejera y sensibilidad comercial que identificaba a la banda.

El álbum abrió con “Dance”, uno de sus temas más reconocibles y la elección natural para encabezar su promoción. Su riff, su ritmo y su estribillo capturaban de inmediato el espíritu de Ratt y ayudaron a que la canción tuviera una importante presencia en radio y televisión. El tema también apareció en la popular serie Miami Vice, circunstancia que contribuyó a ampliar todavía más la exposición de la banda durante aquella época dominada por MTV y por los videoclips.

“Body Talk” representó otra faceta interesante de la producción. Compuesta por Stephen Pearcy, Juan Croucier y Warren DeMartini, la canción nació a partir de un riff que el guitarrista había conservado durante años y que finalmente encontró forma gracias a la intervención de Croucier, quien desarrolló las melodías vocales, las letras y nuevas progresiones armónicas en un plazo extremadamente breve. Su carácter más agresivo permitió apreciar una faceta más pesada del grupo y, además, el tema alcanzó una segunda vida al formar parte de la banda sonora de The Golden Child, película protagonizada por Eddie Murphy. Su videoclip también tuvo presencia en MTV mientras “Dance” todavía disfrutaba de una intensa rotación.

Otro de los cortes que adquirió notoriedad fue “Slip of the Lip”, seleccionado como sencillo y posteriormente incluido en diferentes recopilaciones de la banda. Junto con canciones como “Drive Me Crazy”, “Looking for Love”, “One Good Lover” y “Take a Chance”, contribuyó a construir un repertorio que, aunque quizá no contiene un himno de la dimensión de algunos clásicos anteriores de Ratt, mantiene una línea bastante uniforme y permite descubrir diferentes matices de su propuesta.

Comercialmente, Dancing Undercover confirmó que Ratt seguía gozando de un considerable respaldo. El álbum alcanzó el puesto número 26 del Billboard 200 y terminó recibiendo la certificación de Platino en Estados Unidos. Aunque su recepción entre críticos y seguidores fue más desigual que la de sus trabajos precedentes, sus resultados demostraron que la banda continuaba teniendo una posición privilegiada dentro del competitivo panorama del hard rock de aquella década.

La gira correspondiente al disco también llevó a Ratt a compartir escenarios con importantes representantes del rock. Poison, Cinderella, Cheap Trick, Queensrÿche y Vinnie Vincent Invasion estuvieron entre las agrupaciones que participaron como teloneras en diferentes momentos. La relación con Poison, sin embargo, estuvo marcada por algunas diferencias internas que provocaron su salida temporal de la gira y la posterior incorporación de Queensrÿche durante algunas fechas. Finalmente, Poison regresó a los conciertos debido, entre otros factores, a la respuesta del público y al comportamiento de la venta de entradas.

Más allá de sus cifras y de sus canciones, Dancing Undercover representa también un momento de transición. Mientras Ratt intentaba ampliar y endurecer ligeramente su sonido, dentro de la banda comenzaban a aparecer problemas que terminarían afectando profundamente su futuro. Robbin Crosby se encontraba cada vez más atrapado por su adicción a la heroína, mientras Warren DeMartini asumía progresivamente un papel más destacado en el apartado guitarrístico. Con el paso del tiempo, aquellas dificultades internas tendrían consecuencias importantes para la continuidad del grupo.

A nivel musical, algunos han querido interpretar la mayor dureza de “Body Talk” y de otros pasajes como una aproximación al thrash metal. Sin embargo, la comparación debe tomarse con cierta distancia: Ratt seguía siendo esencialmente una banda de hard rock y glam metal, aunque en esta ocasión incorporaba una dosis adicional de fuerza y agresividad. La evolución resulta más evidente cuando se compara el álbum con sus trabajos anteriores y posteriores, ya que permite observar cómo el grupo intentaba ampliar sus posibilidades sin desprenderse completamente de su identidad.

Cuarenta años después de su aparición, Dancing Undercover puede disfrutarse como el retrato de una época irrepetible y de una banda que se encontraba en uno de los puntos más importantes de su carrera. No necesariamente es el disco más celebrado de Ratt ni el que reúne la mayor cantidad de clásicos, pero posee una personalidad propia y conserva el encanto de aquellos años en los que las guitarras, los grandes escenarios, los videoclips y la estética del Sunset Strip dominaban buena parte de la cultura rock.

Celebrar cuatro décadas de Dancing Undercover es, en definitiva, recordar a Ratt en plena efervescencia, cuando todavía tenía mucho camino por recorrer y formaba parte de una generación que convirtió el hard rock en uno de los grandes protagonistas de los años ochenta. Sus riffs, sus coros y su particular actitud siguen evocando aquel tiempo y mantienen vigente la huella de un álbum que, con sus virtudes y sus imperfecciones, ocupa un lugar propio en la historia de la banda.

Listado de temas:

01. Dance
02. One Good Lover
03. Drive Me Crazy
04. Slip Of The Lip
05. Body Talk
06. Looking For Love
07. 7th Avenue
08. It Doesn’t Matter
09. Take A Chance
10. Enough Is Enough

 

Line Up:

Stephen Pearcy – lead vocals
Robbin Crosby – lead guitar, backing vocals
Warren DeMartini – lead guitar, backing vocals
Juan Croucier – bass, backing vocals
Bobby Blotzer – drums, percussion

 

 

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