Dueño absoluto del escenario
Concierto único en España el de Tom Keifer presentando su primer disco en solitario The Way Life Goes, a la vez que una visita muy esperada para todos aquellos fans de CINDERELLA, para los que vieron, y también para los que no, a la banda en su primera visita a Barcelona en junio de 2011, que con motivo del vigésimo quinto aniversario de la publicación de su primer disco Night Songs se dejaron ver por tierras catalanas, además de por Madrid y Bilbao.
Tras un cambio de horarios a última hora, los asistentes eran convocados a las puertas de la sala Razzmatazz 2 a las 20.00 horas de la tarde, aunque, para nuestra sorpresa, el show no empezaría hasta pasadas una hora y cuarto de esta hora; desconocemos si en un principio existía alguna banda telonera o no, pero el caso es que Tom Keifer y su banda serían los dueños únicos y absolutos del escenario de Razzmatazz.
Puntual, la banda tomó posición a la hora indicada, iniciando su espectáculo, como no podía ser de otra forma, con un tema de CINDERELLA, de los que abundaron, y mucho, en la noche de ayer diecinueve de octubre, en Barcelona.
El murmullo de los asistentes se rompía con Bad Seamstress Blues/Fallin’Apart at the Seams, seguido de dos temas del reciente álbum publicado por el mítico vocalista, It’s Not Enough y A Different Light, y, tal y como hemos comentado, los temas de CINDERELLA empezaron a sonar uno tras otro, Somebody Save Me, Shake Me, con la que el público tembló, gritó y disfrutó, las emblemáticas Nobody’s Fool, Coming Home, y Heartbreak Station, para la cual el maestro Keifer tomó asiento y colgó a sus hombros su guitarra acústica, para cantarla junto a todo su público, además de con una preciosa rubia (su corista) que presenció parte del espectáculo sentada sobre la tarima sobre la que se posaba la batería.
The Flower Song, Solid Ground y Cold Day in Hell fueron otros de los temas interpretados del álbum en solitario de nuestra estrella de la noche, que brilló con toda la luz posible en la sala Razzmatazz 2, y que, además, gozó de una estupenda sonoridad, para luego, un, muy, sudoroso Tom Keifer, muy participativo con el público, atento y simpático, y muy pendiente de su teléfono móvil, grabando vídeos y hasta realizando una llamada, nos regalara dos versiones; la
primera de THE ROLLING STONES, It’s Only Rock’n’Roll (But I Like It), y la segunda de THE BEATLES, With a Little Help From My Friends, que sonó especialmente emotiva y con la voz femenina de su corista tomó un tono dramático maravilloso.
Después de una hora y media de espectáculo la noche terminaba cerca de las 22:45 horas, corto, rápido, intenso, muchos agradecieron el detalle de volver temprano a casa una noche de lunes, pero no sin antes, Tom Keifer, despedirse con Gypsy Road, tema imprescindible en el setlist.
Los asistentes marchamos de la sala Razzmatazz 2 con una sonrisa de oreja a oreja, muchos recordamos aquel concierto de 2011, la atmósfera que Tom es capaz de crear con su voz y sus melodías es indescriptible, otros quedaron satisfechos de haberle podido ver sobre un escenario catalán por primera vez, todos, sin excepción, deseamos que vuelva pronto.
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