Deep Purple - SPLAT!

Crítica

Deep Purple regresan con SPLAT! (2026), su vigésimo cuarto álbum de estudio, reafirmando una idea que ya es casi una declaración de principios en esta etapa de su carrera: la longevidad no está reñida con la vigencia. Lejos de convertirse en una banda de museo, los británicos siguen apostando por el estudio como territorio creativo, apoyados una vez más en la producción de Bob Ezrin, quien vuelve a dotar al sonido del grupo de una contundencia moderna sin traicionar su esencia clásica.

Desde el arranque con “Arrogant Boy”, el disco deja claras sus intenciones: riffs enérgicos, pulsación firme y ese diálogo inconfundible entre guitarra y teclados que ha definido la identidad de Deep Purple durante décadas. La banda suena compacta, segura de sí misma, casi telepática en su ejecución. La voz de Ian Gillan no busca competir con su propio pasado, sino reinterpretarlo desde la madurez, mientras que Roger Glover y Ian Paice sostienen el pulso con una naturalidad que solo da la experiencia. Por su parte, Don Airey vuelve a ser una pieza fundamental en el engranaje sonoro, aportando capas y matices que enriquecen el conjunto.

“Diabolo” baja ligeramente las revoluciones para adentrarse en terrenos más groovy, con un bajo protagonista y una sensación más relajada pero igual de firme. Es aquí donde la incorporación de Simon McBride empieza a notarse con más claridad: su estilo se integra con respeto absoluto al legado del grupo, aportando frescura sin alterar la arquitectura clásica.

A lo largo del disco, SPLAT! oscila entre el hard rock directo y momentos más atmosféricos. Canciones como “The Lunatic” o “The Only Horse in Town” muestran el lado más juguetón y dinámico de la banda, mientras que “Sacred Land” y “The Beating of Wings” abren un espacio más introspectivo, donde los teclados adquieren un papel casi narrativo. Es en estos pasajes donde el álbum gana profundidad, alejándose del puro impacto inmediato.

Uno de los momentos más llamativos es “Guild Trippin’”, una pieza que combina teatralidad, ironía y un desarrollo musical inesperado. Su estructura, que parte de un piano contenido para desembocar en un crescendo rockero, refleja bien la voluntad del grupo de jugar con formas más narrativas. Aquí, Gillan destaca especialmente por una interpretación vocal expresiva, incluso arriesgada en algunos pasajes.

En su tramo final, el disco mantiene la energía con temas como “Scriblin’ Gib’rish” o “Jessica’s Bra”, donde la banda apuesta por un enfoque más directo y desenfadado. Sin embargo, también se percibe cierta regularidad compositiva: todo suena sólido, bien construido, pero no siempre sorprendente. Es el precio de una identidad tan consolidada.

El tema final, “Splat!”, funciona como síntesis del álbum: potencia, cohesión y una producción impecable que envuelve todo el conjunto. No busca ser un cierre épico, sino coherente, casi declarativo.

En conjunto, SPLAT! es un disco que confirma el excelente estado de forma de Deep Purple dentro de su propia lógica creativa. No pretende reinventar el hard rock, sino recordarnos por qué su lenguaje sigue siendo relevante. Es un álbum de oficio, experiencia y personalidad, más centrado en la consistencia que en el riesgo. Y en esa apuesta, la banda vuelve a salir bien parada, demostrando que su historia no es solo legado, sino también presente activo.

Listado de temas:

1. Arrogant Boy
2. Diablo
3. The Rider
4. The Lunatic
5. The Only Horse in Town
6. Sacred Land
7. The Beating of Wings
8. Guilt Trippin’
9. Scriblin’ Gib’rish
10. Jessica’s Bra
11. Third Call
12. My New Movie
13. Splat!

 

Line-up:

Ian Gillan / vocals
Roger Glover / bass
Ian Paice / drums
Don Airey / keyboards
Simon McBride / guitars

 

Puntuación: 8/10

Discográfica: EarMusic

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