RULO Y LA CONTRABANDA – SALA ACAPULCO, GIJÓN – 20/4/2013
NOCHE DE DIVERSIÓN Y ROCK N’ ROLL
El sábado día 20 de abril se celebró en Gijón uno de los conciertos más esperados de la temporada: el de RULO Y LA CONTRABANDA. Después de abandonar su anterior proyecto, LA FUGA, Rulo decidió unirse a varios amigos más (entre ellos, el guitarrista Fito, también procedente de LA FUGA) para crear una banda en la que poder dar forma a la música que más le apetecía componer.
Así, a través de RULO Y LA CONTRABANDA, ha podido seguir escribiendo unas canciones con un estilo que ya es “marca de la casa”, pero en las que echamos de menos la garra de sus composiciones más antiguas. Con su primer disco, “Señales de humo”, ya dejó claro que buscaba desmarcarse hasta cierto punto del sonido de LA FUGA, y con el segundo, “Especies en extinción”, no hace sino confirmarlo. Así, nos encontramos con canciones con calidad y divertidas, pero algo convencionales y faltas de intensidad rockera.
El día del concierto, la Sala Acapulco del Casino de Asturias presentaba una enorme cantidad de público, un público muy joven y que estaba deseando escuchar y disfrutar las canciones del de Reinosa. Por eso, a las nueve de la noche, ya no cabía un alfiler en las primeras filas.
Con algo de retraso sobre la hora anunciada, a eso de las nueve y media, sonó como intro una música de tango, y entonces escuchamos eso de “Desde Reinosa, Cantabria… RULO Y LA CONTRABANDA” que indicaba que la fiesta ya empezaba. Así, Rulo y sus compañeros salieron a darlo todo con “A punto de colapsar”, de su último disco. A partir de este momento, quedaron claras dos cosas. En primer lugar, que el grupo lo que quería era pasarlo bien y que el público también se lo pasara bien. En segundo lugar, que la gente que estaba allí no iba a parar de saltar y de cantar ni un momento. Continuó la actuación alternando temas de este álbum y del anterior, y así sonaron “No sé”, “El prota” o “Mi Cenicienta”.
Rulo se cuelga una guitarra acústica e interpreta “Buscando el mar” o “Como Venecia sin agua”. Entonces, llega el momento de recordar su “anterior proyecto” (es destacable que Rulo siempre se refirió a LA FUGA como su “anterior proyecto”, no diciendo el nombre del grupo), y tocan una “Majareta” que el público coreó con muchas ganas.
Rulo se muestra muy comunicativo con el público, y nos incita para que cantemos y saltemos, y no pierde ocasión de alabar el trabajo de sus compañeros. Sigue alternando canciones de sus dos discos, con temas como “Como a veces hice yo” o “Divididos”, y al tocar “Tranqui por mi camino”, un problema con la guitarra que estaba tocando le obligó a cambiarla por otra.
Continúan con “Mi pequeña cicatriz” y “A solas”, tras la que interpretan un tema que se quedó fuera del disco. Vuelven a tocar un tema de LA FUGA, esta vez, “Por verte sonreír”, que Rulo dice que es una de las canciones que más le gustan de todas las que ha compuesto. El público no da tregua, y responde muy bien a las canciones del grupo, aunque algo menos a las de LA FUGA.
Entonces, los músicos se ponen sombreros y disfraces, mientras suena una música tecno, que sirve de arranque a un brevísimo instrumental muy experimental que usaron para introducir “Fauna rara”. Siguen tocando con “El mejor veneno”, “Heridas de Rock n’ Roll”, para despedirse con “La flor”.
Muy pronto Rulo vuelve solo al escenario, con su guitarra acústica, para cantarnos un tema que, según nos dijo, no suelen tocar en esta gira; se trataba de “Descalzos nuestros pies”. Después, el resto de los músicos volvieron al escenario, para tocar, con muchas ganas, “P’aquí, p’allá”, “Buscando en la basura” y “La cabecita loca”.
Mucha gente empezó a irse pensando que la cosa ya había terminado, pero muy pronto Rulo y sus chicos volvieron otra vez a subirse a las tablas para interpretar un último tema, el que abre el disco que venían a presentar, que no es otro que “Al infinito”, canción que Rulo usó para presentar a toda la gente que les acompaña durante la gira. Después de esto, los músicos soltaron los instrumentos y, mientras se escuchaba el “Vals del adiós” por los altavoces, estuvieron despidiéndose de la gente de las primeras filas y posando para fotos.
De esta forma terminaron dos horas de actuación, en las que Rulo se mostró enrollado y con ganas de hacernos disfrutar, y durante las que un público con muchas ganas se lo pasó genial. Tal vez echemos de menos la caña de sus canciones más antiguas, pero no podemos negar que Rulo le da a su público lo que este le pide. O, por lo menos, lo que su público actual le pide.






























