ÁFRICA: LA PERIFERIA DEL METAL
¿Existe el Metal en África? Esta pregunta me la hice hace un par de meses, así que decidí buscar información por internet. Una búsqueda en Google me sirvió para encontrar un artículo de Ian Christie, el autor de “El sonido de la Bestia”, así como varias referencias a un reportaje fotográfico de Franck Marshall sobre la subcultura del Heavy Metal en Botswana, representada por los llamados “renegados”, como el que ilustra la cabecera de este texto. Todo eso me ayudó a darme cuenta de que, pese a lo que puede parecer, en África también hay Metal, aunque sea una música que, desde los países occidentales, apenas conocemos. Por eso utilizo en el título de este texto las palabras “La periferia del Metal”, porque el Metal africano es un conjunto de sonidos poco conocidos para nosotros, y también diferentes a los que solemos escuchar.
Evidentemente, en un lugar como África, la diversidad de culturas y de territorios se traduce en distintas formas de entender la música, y, por ello, en diferentes maneras de asimilar las influencias metaleras, que se combinan con los sonidos propios de cada lugar para dar lugar a sonidos muy particulares, en los que las guitarras distorsionadas conviven con los sonidos propios de los diferentes territorios africanos. Así, desde los sonidos más progresivos de los años setenta hasta el Metal Extremo que practican los grupos del siglo XXI, el Metal africano aparece como una realidad muy diversa y a la vez original, que puede sorprender a quienes estamos acostumbrados a la música que se crea en Occidente. Pero fijémonos en algunos grupos, para saber de qué estamos hablando:
AMANAZ
La primera banda propiamente metalera de África fue AMANAZ, un grupo surgido en 1973 en Zambia. Su música, muy influenciada por los sonidos psicodélicos y progresivos, estaba cantada en inglés, y en ella se veía una influencia muy grande de las percusiones africanas.
SCARAB
Los egipcios SCARAB practican un Metal extremo oscuro y denso, en el que también podemos reconocer las influencias de su tierra, y unas guitarras que reclaman nuestra atención de manera insistente. Su último disco, publicado este mismo año, es “Serpents of the Nile”.
SASAMASO
SASAMASO es una sorprendente banda de Thrash Metal procedente de Madagascar, que tiene dos particularidades: en primer lugar, que la voz cantante la tiene una mujer, y en segundo lugar, que han optado por cantar en su lengua, el malgache. Todo un descubrimiento.
WRUST
Desde Botswana llegan WRUST, un grupo que combina el Death y el Groove, y en el que podemos encontrar un cierto regusto a SEPULTURA.
OVERTHRUST
También desde Botswana llegan OVERTHRUST, un trío de Death Metal que probablemente sean el ejemplo más claro de la vanguardia metalera africana. Vale la pena escucharlos.
SKINFLINT
Sin salirnos de las fronteras de Botswana ahora podemos hablar de SKINFLINT, un grupo de Heavy clásico, en el que se reconoce la influencia de IRON MAIDEN, y cuyas letras nos hablan de la mitología de su tierra.
CRACKDUST
Otro grupo procedente de Botswana son CRACKDUST, que practican un Brutal Death Metal con unas voces guturales que son verdaderamente salvajes.
JUGGERNAUGHT
Pero no todo va a ser Botswana. En Sudáfrica también se hace música, y un ejemplo pueden ser los JUGGERNAUGHT, muy influenciados por la música occidental, pero que también se abren a otro tipo de sonidos más propios de su continente.
Zambia, Madagascar, Egipto, Botswana, Sudáfrica… Países distintos con diferentes tradiciones culturales y musicales, en el que sus gentes escuchan, tocan y asimilan el Metal, combinándolo con esas diferentes tradiciones para dar lugar a sonidos nuevos y muy particulares. Sin embargo, ¿estos grupos de los que hemos hablado son las únicas bandas de Metal que hay en África? Por supuesto que no. De norte a sur y de este a oeste, hay muchas otras que combinan los sonidos netamente metaleros con los propios de su tierra para crear una música, que, aunque tenga una base común, se desarrolla de formas muy diferentes entre sí, dando lugar a sonidos que nos sorprenderán al escucharlos.
Solo necesitamos tener la mente abierta.

































