Crónica de Leyendas del Rock 2022 – 2ª Parte
La tercera jornada la comenzamos como es tradición en la Plaza Mayor de Villena, donde Tete Novoa consiguió congregar a un buen número de seguidores, a pesar del calor, para ofrecernos junto a Yeray López una selección de temas de su carrera en solitario, junto a algunos clásicos del rock como “The Show Must Be Go” o “Highway to Hell”.

Pasamos después por la carpa del camping para ver a los valencianos Rockbender, a los que podríamos definir como los Airbourne españoles, que se ganaron su participación hace tres años, quedando segundos en el concurso “Forjando Leyendas”. Junto a sus ya clásicos “Llena mi jarra”, que aprovecharon para compartir una botella de destilado con todo aquel que repetía esas tres palabras, o el adictivo “Sube el volumen”, nos presentaron algunos de los temas nuevos que saldrán en breve en su segundo trabajo como “Paso mucho”, “Hoy toca ensayar”, “Cállate” o “Hay una solución”, que le dará título.
Una vez dentro del recinto, nos encontramos con los vikingos suecos de Brothers of Metal, que cumplen el décimo aniversario con su folk Metal para todos los públicos y que han conseguido enganchar a los más jóvenes con su segundo trabajo ‘Emblas Saga’, del que sonaron “Njord”, “Powersnake” o “Theft of the Hammer”, o sus más conocidos “Yggdrasil”, “The Mead Song” o “Defenders of Valhalla”, llevando el peso de las voces Ylva Eriksson y Joakim Lindbäck.

‘Anhelos del alma’ fue un brillante trabajo que salió en plena pandemia y que Adamantia no pudieron presentar como se merecía, así que pudimos disfrutar de ellos en el festival, con su nuevo vocalista Diego Valdez, que rayó a gran altura y al que vimos en 2019 en este mismo recinto, cubriendo la baja momentánea de Ronnie Romero en Lords of Black junto a Dino Jelusic. Canciones como “Nuestro primer día aquí”, “El esclavo” o “Ellos”, sonaron francamente bien capitaneados por su líder, el guitarrista murciano Fran Soler, al igual que “Hielo en la sangre”, de su anterior álbum ‘Pandora’.
Turno después para los segovianos Lujuria, que son fijos en este festival y que siempre preparan algo especial para el evento. Oscar Sancho salió con un guardapolvo, chaleco y pantalones hechos con camisetas del Leyendas de anteriores ediciones y sin dejar su espíritu solidario y de reconocimiento hacia otras personas o músicos, homenajeo al desaparecido Boni de Barricada, que nos dejó el año pasado, con “Esta es una noche de rock & roll”, a los ucranianos Jinjer por lo que estaban pasando en su país y que saldrían a continuación, y al costarricense Josué Porras, un seguidor muy joven del rock de nuestro país y fallecido recientemente, con una bandera colgada en la tarima de la batería. No faltaron sus canciones más reconocidas como “Joda a quien joda”, “Corazón de Heavy Metal”, “Mozart y Saliere” y “Ojos de presa”, que contó con un jocoso juramento que el público repitió párrafo a párrafo.

Un gran telón en el que predominaban los colores azul y amarillo, nos anunciaban la presencia de Jinjer sobre el escenario, con la poderosa voz de Tatiana Shmailyuk, que pactaron con su gobierno poder salir del país para recaudar fondos y explicar lo que está sucediendo allí. Su actuación se basó en ‘Wallflowers y ‘Macro’, sus dos últimos álbumes, con temas como “Colossus”, “Call Me a Symbol”, “Vortex”, “Home Back”, “On the Top” y “Pisces” de ‘King of Everything’.
Con la portada de su último disco ‘#13’, los suizos Gotthard, una banda muy querida por el que suscribe estas líneas y habiéndoles visto una docena de veces, no consiguieron engancharme en ningún momento. Ya tengo superada la desgraciada pérdida de Steve Lee, pero he visto a Nic Maeder saliendo con más predisposición en otras ocasiones, incluso sus grandes clásicos como “Lift U Up”, “Mountain Mama” o la maravillosa “Anything, Anywhere” me sonaron con menos fuerza y gancho que otras veces. De su último trabajo sólo recuperaron “Every Thing I Die”, dedicándole Leo Leoni, “One Life, One Soul” a Lee, que cumpliría años el 5 de agosto.

Da gusto ver a grupos como Ankhara a una buena hora, aunque no sea en el escenario principal y el sonido no les acompañara, que además salieron muy enchufados y contaron con gran presencia de público. Un inspirado Pacho Brea como maestro de ceremonia, nos metió en faena con canciones como “Lentamente”, de su último disco ‘Premonición’, “Un paso más” o “Dueño del tiempo”. Un repertorio con temas como “Sigo en pie”, “No mires atrás” o la fantástica “Acordes mágicos” son una garantía de éxito. El pobre Alberto Marín tuvo infinidad de problemas con su guitarra, aunque pudo terminar de la mejor manera posible. A destacar también el gran trabajo del batería Osckar Bravo (Nightfear), en sustitución de Matt de Vallejo.
Los germanos Blind Guardian, que lanzan en breve su nuevo álbum ‘The Bard Machine’, están celebrando el trigésimo aniversario de su cuarto disco ‘Somewhere Far Beyond’, donde reinaba el power y el speed metal y para ello lucían el telón de la mítica portada de Andreas Marschall. Interpretaron dicho álbum en el mismo orden en el que fue concebido, aunque antes nos dejaron dos cortes como “Into the Storm” y “Tales From the Twilight”. Su vocalista Hansi Kürsch, muy estático como de costumbre, mostró un gran nivel vocal y estuvo a la altura. El trío final con una poco habitual “Lords of the Rings”, y sus dos grandes hits “Mirror Mirror” y “Valhalla” fue impecable.

El pato amarillo gigante nos mostraba que los escoceses Alestorm, que o los amas o los odias, estaban listos para ofrecernos su set power festivo y folk pirata, de connotaciones etílicas, que goza del favor de los más jóvenes. La banda del cantante y teclista Christopher Bowes con su ya habitual Keytar incitó a los walls of death con temas como “Mexico”, “Treasure Chest Party Quest” o “Seventh Rum of a Seventh Rum”. La diversión estuvo garantizada con “Pirate Metal Drinking Crew”, “Drink”, o “Fucked With An Anchor” con un público muy entregado.

Uno de los momentos cumbres de este Leyendas, lo protagonizaron los también escoceses Heavy Pettin, sentando cátedra sobre lo que una banda de hard and heavy que mostró su esplendor en los ochenta es capaz de ofrecernos a día de hoy. Su vocalista Steve Hayman, miembro original junto al guitarrista Gordon Bonnar, mostró sus mejores registros, agudos incluidos, en un gran ejercicio de energía y melodía. Desde el inicial “Back to You”, que regrabaron en 2020 para el EP ‘4 Play’, nos mostraron sus magníficas credenciales. Fue una auténtica delicia disfrutar de cortes como “Lettin’ Loose”, “Rock Aint’ Dead”, “Hell is beautiful”, la famosa “In and Out of Love” o la celebrada “Through a Party”. Esperemos que se retome su concierto en sala para volver a reencontrarnos con una banda que desprende magia y feeling.
Con su último disco aún fresco, los británicos The Darkness, muy habituales en los festivales de nuestro país, volvían para ofrecernos algunos de esos temas nuevos como “Welcome Tae Glasgae” o “Motorheart’, que le da título. Su cantante y guitarra, el peculiar y divertido Justin Hawkins estuvo en su línea de no parar de moverse, poner muecas imposibles y soltar alguna charla que otra. Su excelente debut ‘Permission to Land’, sigue protagonizando sus actuaciones, con canciones imprescindibles como “Growing on Me”, “Black Shuck”, “Givi’n Up” la balada “Love is Only a Feeling”, o el cierre con “I Believe In a Thing Called Love”, sin olvidarse del imprescindible “One Way Ticket”, de su segundo álbum.

A pesar de haber visto infinidad de veces en directo a Saratoga, sigo disfrutando con ellos, porque siempre su entrega es máxima y tienen un cancionero lo suficientemente exitoso y coreable, que te enchufa enseguida si llevas tiempo siguiéndoles. Con Tete como maestro de ceremonias, la presentación en el festival de El Estepario Siberiano, una maquina perfecta de percutir y la celebración de su treinta aniversario con ‘XXX’, dando un baño nuevo a sus clásicos, la noche se presentaba muy bien y así ocurrió. No faltaron “A sangre y fuego”, “Vientos de guerra”, “Las puertas del cielo”, “Como el viento”, la balada “Si amaneciera”, “Perro traidor” o “Resurrección”.
Los pioneros del metal industrial español Ktulu, con Willy Espejo a la voz, mostraron muy buena actitud para reivindicar la vigencia de su música, centrando su actuación en su obra más reconocida de 1997 ‘Confrontación’, del que sonaron “Biocontaminación”, “Sutil mutilación”, “Solo” y Delirium Tremens”, junto a “Apocalipsis 25-D”, que apareció en la reedición de ‘Orden genético’ y en la película ‘El día de la bestia”.
De nuevo otro grupo castellonense como Lèpoka, que ya dejaron atrás sus hábitos de monjes, lograban poner al público en pie a pesar de cerrar el escenario principal a altas horas de la madrugada. A ritmo de folk metal y con aires muy festivos, fueron cayendo “El baile de los caídos”, “La batalla de los cueros de vino”, versión que aportaron al disco de Saurom ‘Mester de juglaría’, “Seguimos en pie”, “Goliardos”, “Yo controlo” o “Beerserkers”, que hicieron que el público bailara y disfrutara a lo grande.
A nosotros todavía nos quedaban fuerzas para ver los últimos temas de los tarraconenses Ankor, que el año que viene celebran su veinte aniversario y que con su propuesta de Metal Alternativo, comandada por los guitarras originales David Romeu y Fito Martínez, junto la voz de Jessie Williams pusieron a los que permanecían en el Mark Reale a bailar con canciones como “Holy Wolf”, “Lost Souls”, “Hill Valley”, el pegadizo “Bad Guy”, versión de Billie Eilish, y cerrando a las 4:07 horas exactamente de la noche, con la potente “Walking Dead”.
Comenzábamos la última jornada del festival en la Plaza Mayor de nuevo con un acústico de la banda suiza Cellar Darling, comandada por la ex vocalista de Eluveitie Anna Murphy, encargada también de la zanfoña. Lándevir se unió a Ana para interpretar “Leyendas del medievo”, canción que contó con su colaboración en el último disco de la banda.
Llegamos al camping para ver a los barceloneses Astray Valley, con la vocalista Clau Violette al frente y a ritmo de Metalcore, que presentaban su último EP ‘Tales of Lun’, del que tocaron “Firehearts”, “Ersased” y “Negra noche”, junto a otros de su primer larga duración como “Constellations”, “Northlights” o “Hollow”, con un buen recibimiento de los asistentes que sabían que era interesante verlos a pesar de la hora.
El primer grupo que vimos dentro del recinto fueron los glam metaleros noruegos Wig Wam, de vuelta tras su parón en 2014, que saltaron a la fama por su aparición en Eurovisión en 2005 con la pegadiza “In My Dreams” y que junto a la adictiva “Do Ya Wanna Taste It”, están de nuevo en el candelero por su inclusión en la serie ‘Peacemaker’ de HBO Max, sonando ambas aquí. Su vocalista Glam (Åge Sten Nilsen), con algún kilo de más, consiguió animar a los allí presentes con su hard rock festivo y temas como su nuevo single “Never Say Die”, “Non Stop Rock’n Roll”, “Kilimanjaro”, “Gonna Get You Someday”, que nos suena mucho a Alice Copper o “Dare Devil Heat”. Que buena opción para empezar la tarde!
Jorge Salán que a estas alturas nadie le discute su calidad como guitarrista y atesora ya diez álbumes de estudio, nos ofreció un show variado e intenso como acostumbra junto al bajista Nando Campos y Edu Brenes a la batería. Mezcló temas propios como “El cielo es lodo”, “Patrulla”, cuya letra es de su escritor favorito Manuel Vicent, la antirracista “Terrateniente”, “Es momento de luchar”, coescrita junto a su amigo El Drogas, o “Viejos Dinosaurios”, donde reflexiona sobre el relevo generacional, junto a dos versiones de clasicazos como “The Thill is Gone” de B.B. King, dedicada a su amigo fallecido Alberto Rodríguez, y “La Granje” de ZZ Top con sus habituales barbas postizas y Jorge mezclándose entre el público para realizar un solo marca de la casa.
Butcher Babies con sus vocalistas Heidi Shepherd y Carla Harvey al frente junto al guitarrista Henry Flury, salieron a darlo todo desde el inicio con su fórmula donde se funden el hardcore, el metal alternativo, el thrash y el nuevo metal, llegándose a mezclar con el público en un desatado circlepit y demostrando una conexión máxima con ellos. Repasaron sus tres discos de estudio con temas como “Igniter”, “The Butcher”, la enloquecedora “Monster Ball”, “It’s Killing Time, Baby!”, “Gravemaker”, “Jesus”, “Best Friend”, “Sleeping With the Enemy” o “Magnolia”.

Turno después para los finlandeses Ensiferum, cuyo nombre que significa “Portador de la espada” nos da una idea de su propuesta, que se mueve por el viking metal, el folk metal y el death metal melódico, con su miembro fundador el guitarra Markus Toivonen como gran cerebro. Presentaban su nuevo trabajo ‘Thalassic’, del que sonaron el inicial “Rum, Women, Victory”, “Run From the Crushing Time”, “Midsummer Magic” o “Andromeda”, junto a sus clásicos que fueron muy bien recibidos a ritmo de pogo como “From Afar”, “Twilight Tavern”, “Iron”, “Lai Lai Hei”, “Iron” y su ya lejano “Token of Time”.
Los italianos Turilli/Lione Rhapsody, que así se denominan desde 2018 para diferenciarse de Rhapsody of Fire, si no los has seguido mucho la pista últimamente pueden llegar a despistarte, ya que estos mismos componentes fueron los que se presentaron en 2017 en la gira de reunión como Rhapsody a secas. Fabio Leone (Angra) además de demostrar su gran estado vocal, se dirigió el público en un español básico y con temas como “Dawn of Victory”, la indispensable “Emerald Sword” o “Knightrider of Doom” se los metió enseguida en el bolsillo. Aunque lanzaron en 2019 el disco ‘Zero Gravity’, prescindieron de él, para darnos un homenaje a lo mejor de su anterior etapa con “Lands of immortals”, “Riding The Winds of Eternity” con recuerdo al gran Christopher Lee, “Holy Thunderforce”, la épica “Lamento Eroico” o la trallera “Unholy Warcry”.

Los gaditanos Sphinx reactivados en 2019, que no han gozado nunca del reconocimiento que se merecen, volvían por cuarta vez al Leyendas para repasar sus tres primeros discos y allí acudimos para comprobar el magnífico estado de forma en el que se encuentran, presentando además a su nuevo baterista Antonio Pérez “Nykly” (Aracner). Canciones como “Santa maldad”, “La muerte sobre un papel” o “Destino” sonaron rotundas, con su vocalista Manuel Rodríguez mostrando unos registros excelentes y que invitan al optimismo. Con temas como “Recluso 493”, “Noche maldita” sobre la violencia de género, la magnífica y deudora de Maiden “A las puertas del infierno”, una de nuestras favoritas como “No” y la extensa que les da nombre “Sphinx”, fueron despedidos con grandes ovaciones y merecimientos. Alex Sánchez y Justi Bala a las guitarras, junto con el inquieto Pepe Pineda al bajo completaban una formación indispensable en la historia del heavy metal de este país y de los que esperamos pronto noticias sobre su sexto álbum.
Por si la sesión de thrash metal que habíamos tenido durante el festival no fuera suficiente, los estadounidenses Overkill, pioneros del género, con más de cuatro décadas de historia y liderados por sus dos sexagenarios miembros originales, el vocalista Bobby “Blitz” Ellsworth, que salió con una camiseta del Leyendas agradeciendo además a Marcos su presencia, y el bajista D.D. Verni, volvieron a darnos una lección de energía, contundencia y gran ejecución. Su set list abarcó siete discos diferentes con temas como “Wrecking Crew”, “Electric Rattlesnake”, “Hello From the Gutter”, “Rotten to the Core”, “Bring Me the Night” , “Ironbond”, “Elimination”, “Welcome to the Garden State” y cerrando con “Fuck You”, la versión de The Subhumans que también han llevado a su terreno.

Dünedain reventaron el Mark Reale como no lo hizo ninguna formación en todo el festival y fue una de las noticias más agradables de las bandas españolas, consiguiendo abarrotarlo con mucho público viéndolo desde fuera y con méritos suficientes para aspirar a un escenario mayor en próximas ediciones. El dúo formado por el vocalista Carlos Sanz “Nano” y el guitarra solista Tony Delgado se mostró pletórico y solvente, sin desmerecer al resto de miembros. Su repertorio se basó en sus dos últimos discos ‘Pandemonium’ y ‘Memento Mori’, con cortes como “Legado”, “Vuela”, “Unidos” o “A un paso del cielo”, pero sin olvidarse de sus grandes himnos como “Por los siglos de los siglos” o “Corazón de invierno” y despendidos con grandes ovaciones.
Los siguientes en liza eran Opeth, la banda sueca que creó en 1990 el vocalista David Isberg, sumándose poco después el gran músico y compositor Michael Åkerfeldt, ahora su líder indiscutible y al frente de una formación con trece álbumes de estudio y más de cuarenta años de trayectoria. La música de los de Estocolmo no es fácil de digerir dentro de un ambiente más propenso al metal más potente, rápido y extremo, aunque estos tengan retazos. Sus composiciones necesitan más atención y para un servidor se disfrutan más girando en solitario y en salas, aunque son necesarias en un festival por la diversidad de públicos y de propuestas. Canciones como “Hjärtat vet vad handen gör”, cantada en sueco (recordemos que su último álbum ‘In Cauda Venenum’, tiene otra edición en dicho idioma), fue el punto de inicio, repasando también sus últimos trabajos con “The Devil’s Orchand”, “Cusp of Eternity” o “Sorceress”. Mención especial para una esplendorosa y extensa “Ghost of Perdition” de mi álbum favorito, el aclamado ‘Ghost Reveries”, que resume a la perfección lo mejor de la música del grupo, con grandes desarrollos progresivos, cambios de ritmo, suaves melodías, atmósferas inquietantes y sonidos oscuros, apoyados en unas voces guturales, que consiguen acentuar el dramatismo y la intensidad del mensaje. “The Drapery Falls”, “In my Time of Need” y el indispensable “Deliverance”, consiguieron completar una brillantísima actuación.

Un gran acierto de la organización, fue la sustitución de Tokyo Blade, que se cayeron del cartel, por los siempre fiables Picture, que dejaron un gran sabor de boca enarbolando la bandera del hard and heavy ochentero con mucha dignidad. Canciones como “Message From Hell”, “Heavy Metal Ears”, “Eternal Dark”, “Bombers” o
“Make You Burn” sonaron a gloria bendita, destacando la gran forma de toda la banda y especialmente del vocalista Peter Strykes, sustituto del original Ronald van Prooijen, pero dotando a los temas de la energía y el registro que requerían.
Y llegaba el plato fuerte de la noche y uno de los principales del Leyendas 2022, con la banda procedente de los Países Bajos Epica, a la que hemos visto crecer desde su primer concierto en Madrid en la sala Ritmo y Compás en 2004 presentando su debut “The Phantom Agony”, subiendo un escalón con cada disco y convirtiéndose en cabezas de cartel de este Leyendas por méritos propios, a punto de cumplir su vigésimo aniversario. Su puesta en escena fue esplendorosa, con un enorme telón de la portada de su último trabajo ‘Omega’, dos cobras gigantes metalizadas que escupían fuego por la boca o descargaban humo sin escatimar, una pasarela que recorría la parte posterior de la tarima de la batería y grandes figuras simbólicas en movimiento a cada lado del escenario. De este nuevo disco sonaron la inicial “Abyss of Time – Countdown to Singularity”, “Code of Life” y la rotunda “The Skeleton Key”, que va para clásico. Repasaron su obra anterior con la maravillosa “Storm the Sorrow”, “Beyond the Matrix”, la emblemática “Cry for the Moon” de sus inicios, “Sancta Terra”, “Unchain Utopia” o la espectacular “Consign to Oblivion” con la que cerraron. La soprano Simone Simons estuvo extraordinaria, dominando el escenario y cantando de forma impecable, muy bien apoyada por la voz gutural del guitarra y principal compositor Mark Jansen y contando con las travesuras de un inquieto y divertido Coel Janssen a los teclados, que en algunos momentos usó como patinete desplazándolo por la pasarela del escenario. Realmente sobresalientes y el mejor show del Leyendas sin lugar a dudas.
De los albaceteños Angelus Apatrida se han dicho todo tipo de elogios y con total merecimiento, después de una carrera en la que han tenido que picar mucha piedra, pero que con trabajo y esfuerzo están recogiendo los frutos que los encaraman en las primeras posiciones del metal patrio y líderes indiscutibles dentro de la rama thrash, tocando en los principales festivales europeos y a punto de iniciar su primera gira estadounidense. Tras arrancar con dos cortes de su reciente disco homónimo como “Bleed the Crown” y el demoledor “Indoctrinate”, viajaron a tiempos pretéritos con “Give ’Em War”, con circle pit incluido y “Vomitive”. “Of Men and Tyrants” de su disco ‘Clockwork’, la excelente y melódica “Sharpen the Guillotine”, “Serpents on Parade” y “You Are Next”, pusieron el broche final a una actuación demoledora, en la que Guillermo Izquierdo y compañía no bajaron el pistón en ningún momento, realizando un intenso y poderoso ejercicio de thrash metal de muchos quilates.

Leo que emitió un comunicado a principios de año explicándonos su dolencia y lo que había pasado con la voz, supo adaptarla a su estado actual, sin parar de moverse por el escenario y animando a la audiencia. Nos presentó a sus dos nuevos componentes, el bajista Pablo Pantera (ex Sacramento) y el guitarra Christian Juárez (Dawn of Extinction), abarcando temas de casi todas sus épocas y formaciones como “Grande” de Stravaganzza, dedicado a Big Simon, “Ballena negra” y “Mesías” del homónimo último trabajo, contando en esta con la colaboración de Korpa, la balada “Vuela alto”, “Del amor al odio” y “desde niño” de ‘Animal solitario’ o “Con razón o sin razón” de ‘La factoría del contraste”. Hubo también un recuerdo a Leo 037 con “El fin del camino” y “Condenado”, además de marcarse una versión de Presuntos Implicados como “Es por ti”, llevándola a su terreno.

El Reno Renardo con su freak metal y rock paródico, fue el grupo encargado de cerrar el Festival, tarea encomendada otros años a Lujuria, y lo curioso de todo es que cuando parecía que la mayoría de la gente ya se había marchado, emergió una cantidad de público de no sabemos dónde, que volvió a poblar el escenario principal con ganas de fiesta y juerga final. Y lo que tenían preparado los vizcaínos que vestían con faldas escocesas no iba a decepcionar, desde el inicial “Cipote ancho”, pasando por “Fiesta palangana”, la celebradísima “Tu Hamster”, “Spoilerman”, la jocosa “El bogavante” con desfile de crustáceo marino incluido, la imprescindible “Camino Moria” y la nostálgica “Crecí en los ochenta”. Jevo bromeó diciendo que “Nos han dado las llaves para que cerremos todo”.

Esto fue todo de un Leyendas que podría numerarse como el quinceavo o el primero después de la pandemia y que servirá de transición para seguir avanzando y mejorar el año que viene. Aunque con algunas lagunas como la falta de grada lateral, el excesivo humo en algunos escenarios (¿A quién beneficia?), la escalada de precios en las consumiciones y algunas caídas inesperadas, el resultado final podemos darlo por bueno, ya que la oferta de grupos ha sido variada e interesante teniendo en cuenta el momento que pasamos, apostando por las bandas de aquí como en pocos festivales, el sonido salvo algunos casos ha sido optimo y el comportamiento del público ejemplar, sin registrar ningún tipo de incidente. ¡Nos vemos en 2023!

























