ALTER BRIDGE – III

Crítica

La espera llega a su fin. Mucho se ha hablado de la salida de este nuevo disco, que apuesta por encontrar un mayor acogimiento mediático y en ventas que su predecesor “Blackbird” de julio de 2007 (aunque algunos temas se colasen en los charts). Para una banda del calibre de Alter Bridge, tres años sin material nuevo, con una gira medio anual y retazos al año siguiente, resulta un tanto arriesgado desde mi punto de vista.

Por desgracia, esta banda no son megastars, no rezan en lo más alto de la Billboard, aunque tienen su público, fiel al máximo, pero escaso. Los compromisos de Myles Kennedy en su gira con Slash, y la reunificación de Creed el año pasado con sus cuatro miembros originales dieron al traste con la posibilidad de tener entre manos este trabajo un año antes del que nos ocupa. La apertura de puertas vía colaboraciones mutuas Slash-Kennedy y Kennedy-Slash, así como la vuelta al ruedo de Creed en 2009, hace ahora poco menos de un año, con “Full Circle”, le ha brindado a Alter Bridge la oportunidad de que sus dos anteriores trabajos hayan sido investigados por prensa y fans.

Los resultados han sido excelentes. Curioso resulta observar cómo plumillas del tres al cuarto comentaban en la salida del “One Day Remains” que se trataba de una unión más entre músicos de diversa convergencia y cuyo resultado iba más orientado a suplir la falta de ventas y repercusión en su respectivas bandas anteriores, que al propio hecho de la apuesta firme y decidida por la nueva banda en sí. Digo, esos plumillas, hoy se deshacen paradójicamente en elogios hacia ese material de 2004.

Seamos serios en el juicio por favor. Alter Bridge se forma de las cenizas de Creed, disueltos en un principio en verano de 2004, y de las que Mark Tremonti, Brian Marshall y Scott Phillips resurgen buscando un cantante de voz suave y registros variados. Dan con la tecla perfecta rebuscando entre varias sesiones, y nos descubren a un Myles Kennedy que con sus “The Mayfield Four” venía ofreciendo y haciendo gala de sus dotes vocales con maestría y decisión.

Mark Tremonti, guitarra en mano y Myles Kennedy, suponen una mezcla tan genial que no puede dejar indiferente a nadie. El nombre de la banda surge por un puente que tiene un curioso interés para Tremonti, al estar ubicado en la calle Alter y delimitar la línea que separa las ciudades de Detroit y Grosse Pointe Park. Un límite que Mark tenía prohibido cruzar de pequeño, obteniendo por tanto un guiño a lo que tiene que venir, al incierto futuro.

Historia aparte, en lo que refiere al nuevo trabajo que nos traemos entre manos, no podemos decir que es el disco perfecto, el disco por el que Alter Bridge serán recordados musicalmente, no. No supera lo anterior, tampoco lo engrandece, porque es un trabajo muy lineal, muy basado en las melodías de “One Day Remains” y “Blackbird”, pero no por ello falto de calidad, precisamente calidad es lo que rebosa por el plástico. El disco requiere escucha, no vienen temas del calado de “Ties This Band”, “Broken Wings” o la inmensa y delicada “Watch Over you” que penetran directamente y a la primera en tu cabeza como cuchillo en mantequilla.

Sin embargo, han sabido abrir con un primer tema (Slip to the Void) cuya fase inicial te lleva durante un minuto y medio a pensar en Steven Wilson, hasta que Tremonti nos recuerda que es él quien mantiene las riendas de todo esto. Hard Rock con cierto aire heavy, y un juego de guitarras muy recomendable resultan lo más auténtico de este tema. “Isolation” nos enseña las armas que la promoción usa para presentarnos este redondo. Riffs de calado heavy rock. Myles Kennedy demuestra en este tema el por qué es un cantante escogido por Slash, y el por qué su fama crece día a día. Habrá que ver si este tema viene en directo acompañado por Myles en la rítmica, porque así lo necesita si no lo quieren descafeinar.

“Ghost Of Days Gone By” comienza a tener la personalidad que una banda necesita para sonar a sí mismos y no hacer comparaciones ni plagios baratos. Con este corte Alter Bridge impregnan el disco de un olor a ellos mismos que viene a ser la base de las grandes bandas. Un buen medio tiempo acelerado con un Myles entonadísimo, con una profundidad de voz deseable en tantos cantantes…, sólo con escuchar el barrido arrastrado de voz del tercer minuto podemos vez qué nos demuestra este cantante. Esperemos que este tema venga con el set list de la gira, porque supone de lo mejor del álbum.

“All Hope is Gone” y “Still Remain” son muy buenos temas, notables en sí mismos, como notables hay tantos en el panorama musical. Uno más elaborado y que continúa la estela de Ghost of Days Gone By, y el otro marcando un sendero más duro y menos enrevesado con buenos cortes y cambios de tempo. Si escuchas su sexto corte “Make It Right” tendrás que afinar mucho para distinguir su puente al estribillo inicial de ese pedazo de tema con el que cierran el disco “Words Darker Than Their Wings”. Aún así, Make It Right supone un derroche de energía y potencia, muy centrado en voces y con un punteo bastante rítmico con oleajes  y pasajes de la etapa Creed de Tremonti.

Viene “Wonderful Life”, cacareada hasta la saciedad antes de su edición en este disco. Supone su “In Loving Memory” particular para este trabajo. Compuesta con una base acústica pero grabada eléctricamente es un himno a la maravilla de la vida, a la pérdida del amor y la amistad, a la melancolía en definitiva. Muy dado Kennedy a este tipo de letras, que lo han convertido en un tipo “raro” en esto del rock, que no habla de vampiros, giras, carreteras, pesadillas, motos, dragones, salas, conciertos, chicas y demás clichés asociados al rock, sino que mantiene un cierto hermetismo en sus letras que hacen que sea aún más interesante coger el libreto aún sin que su música esté sonando.

El disco transcurre así en un vaivén de enormes temas y notables temas. Cortes made in home, canciones de su alejada raíz post grunge, hard rock técnico, medios tiempos importantes y temas con riffs contundentes muy construidos. Nada queda a la aleatoriedad, todo va encajando perfectamente como un puzzle. Me da que el orden de los temas probablemente haya sido objeto de sesudas sesiones en postproducción.

Destacar “Fallout” como un tema muy delicado, de kiloherzios subidos, con preciosa melodía vocal, muy acertada, de fácil arreglos, y con elementos de entretenimiento bastante aceptables. “Coeur D’Alene” es otro tema destacado en la segunda parte del disco, que, de construcción similar al citado anteriormente (un juego muy común en AB), va cediendo terreno conforme lo escuchas. Sin embargo, todo esto se transforma para dar paso al Rey de la cara B, “Words Darker Than Their Wings”, como tema catorce que cierra el disco. Sólo tres escuchas de este tema te hacen creer en Alter Bridge y en sus posibilidades. Tremonti trabaja con escalofriante serenidad y maestría, Kennedy entona como pocos, y Marshall y Phillips acometen una base rítmica perfectamente engrasada. Un tema que bien podría servir para cerrar los shows de esta gira.

Alter Bridge ha fichado para este tercer trabajo por Roadrunner Records, quien editará y distribuirá en todo el mundo excepto en los USA, que lo editarán bajo su propio sello y lo distribuirá EMI, a partir de noviembre. Han grabado durante mes y medio a las órdenes de Michael Baskette, que ya les produjo su Blackbird de 2007, y que para los más curiosos ha colaborado en la producción del último trabajo de Ratt, amén de Shadow’s Fall, Limp Bizkit, Stone Temple Pilots o los Mayfield Four entre muchos otros. Un tipo joven que ya tiene en sus espaldas varias producciones y mezclas.

Puntuación: 8,2

Discográfica: Roadrunner Records

Autor: David Rodrigo (Coon)

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