Crítica
El legado continúa, aunque la inspiración no siempre alcanza la grandeza del pasado.
Más de cuatro décadas después de convertirse en uno de los grandes referentes del rock progresivo melódico, Asia regresa con “Indigo”, su primer trabajo de estudio desde “Gravitas” (2014). Un lanzamiento que llega cargado de simbolismo, marcado por la ausencia de John Wetton y por una renovación prácticamente completa de la formación. Geoff Downes, único miembro fundador que permanece en activo dentro del grupo, asume nuevamente las riendas de un proyecto que busca mantener viva una identidad musical que dejó una huella imborrable durante los años ochenta.

Junto a él encontramos a Virgil Donati a la batería, John Mitchell a la guitarra y Harry Whitley al bajo y la voz. Una alineación renovada que afronta el reto de continuar una historia especialmente ligada a la personalidad de sus integrantes originales. Y lo cierto es que el resultado conserva buena parte de las señas de identidad que hicieron reconocible a esta formación: melodías accesibles, arreglos elaborados, abundantes teclados y ese equilibrio entre sofisticación progresiva y sensibilidad AOR que siempre constituyó su principal atractivo.
La gestación de “Indigo” se remonta a 2015, cuando Downes y el fallecido Wetton comenzaron a trabajar en nuevas composiciones tras la publicación de “Gravitas”. La enfermedad del vocalista interrumpió aquellos planes, que quedaron pendientes hasta que el teclista decidió recuperarlos años después. De aquella etapa proceden “Tattoo Indigo (Parts 2 & 3)” y “Chesapeake Bay”, dos piezas que aportan al disco una conexión emocional especialmente significativa con el pasado. Esta última cuenta, además, con la colaboración de Steve Howe a la guitarra acústica, un detalle que refuerza el vínculo con la formación clásica sin convertir el álbum en un simple ejercicio de nostalgia.
Con quince canciones en su repertorio principal y una pista adicional como bonus track, la edición completa alcanza los dieciséis cortes. Se trata, por tanto, de un trabajo extenso, quizá demasiado para una propuesta que no siempre consigue mantener el mismo nivel de inspiración. La producción, realizada por Downes junto al resto de músicos y mezclada y masterizada por Mitchell, presenta un sonido cuidado, limpio y perfectamente equilibrado. Cada instrumento encuentra su espacio, mientras las interpretaciones demuestran una solvencia técnica incuestionable.
Uno de los grandes aciertos está en Harry Whitley, cuya voz constituye una de las principales sorpresas del álbum. Su registro posee una fuerza y una expresividad que inevitablemente recuerdan a Wetton, aunque sabe aportar personalidad propia sin caer en la imitación. Su trabajo resulta especialmente convincente en “Arcadia”, una composición de amplios desarrollos atmosféricos y ciertos ecos de la tradición progresiva de Yes, así como en “Is This The Life?”, donde una excelente melodía encuentra el complemento perfecto en el elegante solo de guitarra de Mitchell. También destaca “Life In The Sun”, una canción luminosa que demuestra que, en ocasiones, la sencillez puede ser mucho más efectiva que los arreglos excesivamente elaborados.
Entre los momentos más destacados encontramos igualmente “Echo Of You”, una de las composiciones más interesantes de todo el repertorio. Sus diferentes secciones se enlazan con naturalidad, combinando desarrollos instrumentales, cambios de intensidad y una melodía realmente atractiva. Aquí la banda recupera ese equilibrio entre ambición progresiva y vocación comercial que en su día la convirtió en una referencia. Resulta significativo que una de las mejores canciones aparezca precisamente al final del recorrido, dejando la sensación de que todavía existe un enorme potencial creativo en esta nueva etapa.
La suite “Tattoo Indigo”, dividida en tres movimientos, representa el acercamiento más ambicioso al rock progresivo. Sus cambios de ritmo, pasajes instrumentales y desarrollos de mayor profundidad ofrecen algunos de los momentos más interesantes del conjunto. Especialmente emotiva resulta la presencia de las composiciones de Wetton, cuya huella adquiere un significado añadido al tratarse de parte de su legado musical. “Chesapeake Bay”, por su parte, combina piano, guitarra acústica y una interpretación vocal cargada de dramatismo, aunque en determinados pasajes se aproxima peligrosamente a una grandilocuencia casi teatral.
No todo alcanza, sin embargo, ese nivel. “Change Of Heart” apuesta por una balada sentimental de aroma ochentero, mientras que “Night And Day” ofrece un agradable ejercicio de rock melódico que, pese a su eficacia, no termina de dejar una impresión duradera. “Valencia (The Ghost Ship)” incorpora cierta teatralidad y “Hymn For The Fallen” busca la emoción desde un planteamiento elegíaco, aunque su interpretación resulta algo contenida para la intensidad que requiere. En otros momentos, determinados arreglos de sintetizador y estructuras demasiado familiares hacen que algunas canciones parezcan reproducir fórmulas que el propio género lleva décadas explotando.
Y ahí reside precisamente la principal limitación de “Indigo”. No estamos ante un mal disco, ni mucho menos. El nivel instrumental es extraordinario, las melodías tienen atractivo y la producción demuestra un cuidado evidente por los detalles. Sin embargo, falta esa chispa capaz de transformar una buena composición en una canción memorable. En ocasiones, la música parece quedarse a medio camino entre el rock progresivo y el AOR, sin alcanzar plenamente la personalidad de ninguno de los dos territorios.
Quizá sea injusto exigir a estas alturas que el grupo vuelva a firmar otro “Heat Of The Moment” o un nuevo “Only Time Will Tell”. Aquellos clásicos pertenecen a una época irrepetible y a una formación cuya química resulta imposible de reproducir. Pero sí cabe esperar algo más de riesgo, personalidad y capacidad de sorpresa.

En definitiva, “Indigo” es un regreso digno, elaborado con respeto hacia una trayectoria extraordinaria y sostenido por músicos de primer nivel. Su mayor virtud está en la sensibilidad de algunas composiciones, en la magnífica aportación vocal de Whitley y en el emotivo homenaje a Wetton. No contiene suficientes canciones destinadas a convertirse en clásicos, pero sí ofrece argumentos para disfrutar de una banda que, lejos de rendirse ante su propio legado, todavía tiene cosas que decir. Un trabajo notable en sus mejores momentos, algo irregular en su conjunto, pero suficientemente interesante para mantener viva la llama de Asia.
Listado de temas:
The Traveller (Into The Light)
Change Of Heart
Arcadia
Is This The Life?
Tattoo Indigo (Part 1)
Tattoo Indigo (Part 2)
Tattoo Indigo (Part 3)
Life In The Sun
Hymn For The Fallen
Night And Day
Valencia (The Ghost Ship)
An Elegy
Chesapeake Bay (Featuring Steve Howe)
On A Winters Night
Echo Of You
Tattoo Indigo (Part 3) (featuring Mike Portnoy) (Bonus Track)
Line Up:
Geoff Downes
Virgil Donati
John Mitchell
Harry Whitley
Puntuación: 7/10
Discográfica: Frontiers Music





