CAGE – SCIENCE OF ANNIHILATION

Crítica

Se van a cumplir 18 años desde la formación de este grupo americano. En mi opinión, Cage han tenido una carrera bastante lineal, en la que han practicado siempre un power metal primigenio, oriundo de sus tierras, en el que el Heavy Metal se hermana con el Speed y alguna dosis extra de melodía aquí y allí. Mucho más directo ya afilado que aquel que floreciera en Europa en los 90. Un estilo que puede dar mucho de si, que se practica a los dos lados del charco y que nos ha dejado grandes discos a lo largo de su historia, como “Enlighten The Darkness” de Angel Dust, “Soul Temptaion” de Brainstorm o el homónimo de Ballistic y que, sin embargo, puede conducirte a un camino de repetición y autoplagio severo si no se pone cuidado.

Cage han sabido hacerse con una buena base de fans gracias a un gran uso de las guitarras, siempre afiladas, siempre potentes; de la batería, siempre sobria, en su sitio, marcando el headbanging y, como no, de la voz de Sean Peck, potente, amplia en registro y bastante agresiva. A priori parece que lo tienen todo para triunfar en el género. Algo que en discos como “Astrology” o “Darker Than Black”, parecía vislumbrarse en su futuro. Yo, que soy bastante aficionado a este estilo, nunca he sido lo que se dice un fan del grupo.

Con su disco de 2007, titulado “Hell Destroyer”, la banda enamoró a sus fans…y nos asustó mucho a todos los demás, con un disco que, en su edición definitiva, contaba con 21 temas, y lo repito para que no creáis que habéis leído mal, 21 temas, que se sucedían uno tras otro sin que notaras el más mínimo cambio…porque no lo había.

Ahora nos presentan “Science Of Annihilation”, un nuevo LP con 13 canciones recién salidas del horno. Tras una intro llamada “The Power That Feeds”, el grupo arranca con la mayor potencia posible en “Planet Crusher” y “Spirit Of Vengeance”. Guitarras afiladas, riffs potentes que pasan de la melodía a la velocidad y la garra heredadas del Speed, un metrónomo tras los parches y Sean Peck exhibiendo su capacidad vocal.

Les sigue “Scarlet Witch”, que adopta un carácter algo más hímnico en su estribillo, un tipo de tema bastante característico del grupo. Y con los ingredientes mencionados hasta ahora, el grupo se regodea en una espiral de autocomplacencia y éxtasis metálico a lo largo del disco, dejando piezas como “Operation Overlord” (uno de los mejores riffs del disco), “Speed Kills”, “Stranger In Black” o la que da nombre al disco, “Science Of Annihilation”, sin variar sus esquemas, si alterar sus estructuras, sin cejar en sus elementos. Potencia, velocidad y actitud.

En mi opinión el disco (y el grupo) peca de una grave falta de imaginación (o quizás es simple falta de voluntad por evolucionar un poco). Se vanaglorian en ellos mismos y dirigen su música a los que, como ellos, solo esperan los elementos antes indicados sonando a través de su reproductor. El principal problema con esto es que, aunque seguramente todos los amantes del Heavy Metal pudiéramos disfrutar de seis o siete de sus composiciones seguidas, a partir de ese número solo los verdaderos fanáticos del grupo continuaran escuchando sin la sombra del tedio. Y siempre caen en el error (para sus fans, regalo) de ofrecer un número notable de temas.

Cage ya no son un futuro, son un presente y, en pequeñas dosis, son un grupo disfrutable, que no hace las cosas mal, pero que ha descartado la más mínima innovación o avance en su sonido, repitiendo esquemas e incluso riffs. Son un grupo recomendable para todos aquellos que se sientan identificados con el estilo descrito anteriormente o para aquellos que no cuenten con nada parecido en su estantería. Y por supuesto, para los fans del grupo. Para los demás, pedid alguno de sus temas en vuestro garito, decidle a un amigo que ponga alguno en el coche o buscad algún recopilatorio en el que aporten algo, y divertíos con esas dos o tres canciones que consigáis escuchar.

Puntuación: 5,7

Autor:  David Rodrigo (Coon)

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