CYNIC – TRACED IN AIR

Crítica

Corría el año 1993 cuando Cynic pusieron en el mercado uno de los discos más adelantados a su tiempo que se han visto jamás. “Focus” se ha mantenido hasta hoy en día como un ejemplo y disco de culto en la escena progresiva. La mezcla de metal progresivo con tesituras y formas propias del death metal más primigenio (no en vano Cynic nace de Paul Masvidal y Sean Reinert, ambos ex Death). El uso de voces limpias, guturales y voces sintetizadas creando un efecto “futurista” era algo bastante poco habitual por entonces en la escena. Las estructuras destacaban también por el mismo motivo.

A pesar de que “Focus” salió con Roadrunner Records, una compañía importante, el grupo desapareció de la escena poco tiempo después. Sus miembros se mantuvieron activos en otros proyectos mientras los fans ardían en deseos por un nuevo disco de Cynic. Ahora, quince años después de que Paul Masvidal, Sean Reiner, Sean Malone y Jason Gobel lanzasen uno de los discos más transgresores en su género, CYNIC vuelven a la carga con “Traced In Aire”. Tymon Kruidenier sustituye a Jason Gobel a la guitarra y el resto del grupo se mantiene igual.

La noticia de que el grupo volvía al estudio fue recibida con alegría por los fans, aunque también con cierto grado de escepticismo. Quince años después ¿podrían volver a crear algo válido?. Tras una larga espera al fin tenemos la respuesta: rotundamente SI.

“Traced In Air” no solo es un disco válido, sino que es una obra maestra del metal progresivo. El grupo ha dejado de lado casi por completo todas sus influencias extremas y ha dado mucho más peso a sus influencias jazzys.

Paul Masvidal se ha sacado de la cabeza unas estructuras inverosímiles, unas composiciones a un nivel ridículamente alto, que permiten a este “Traced In Air” competir de forma directa con cosas como “Watershed” (OPETH) o “Not AT Good As The Book” (THE TANGENT).

“Traced In Air” nos muestra sus cartas desde el primer momento con “Nunc Fluens”. Tras una inquietante introducción “in-crescendo” (que se prolonga hasta el minuto y cuarenta segundos en una canción de 2:55, para terminar convirtiéndose en la base del tema) la canción se desata en una interesante aportación instrumental que sirve de antesala para “The Space For This”.

El uso muy poco habitual de varios elementos, la complejidad compositiva y la casi extravagancia de las estructuras harán que tengáis que fijar los cinco sentidos en un album difícil de asimilar, pero que puede proporcionar grandes satisfacciones a cambio de un pequeño esfuerzo. El grupo ha mantenido voces muy limpias y voces sintetizadas, ampliando esas voces “futuristas” a voces casi…“impersonales”.

El trabajo a las seis cuerdas de este disco es casi tan abrumador como la labor del bajo de Malone. Y que podemos decir de Reinert. Probablemente es uno de los mejores y más infravalorados baterías de toda la escena.

Tras la maravillosa “The Space For This” el grupo ha dispuesto que escuchemos “Evolutionary Sleeper”. Y si aún estábamos asombrados con su predecesora, “Evolutionary Sleeper” es casi sobrecogedora. En algo más de tres minutos y medio el grupo nos ofrece una composición asombrosa. El sentido musical que Paul Masvidal ha demostrado en dos temas esta años luz por encima del que muchos músicos han sido capaces de demostrar en 20 años de carrera, ahí dejo eso.

En la primera escucha “Integral Birth” nos pillará demasiado asombrados con las dos anteriores, pero pronto se convertirá en uno de los temas con más gancho del disco. Las melodías aquí son sencillamente geniales. Y que queréis que os diga, el disco continúa subiendo en intensidad, complejidad y calidad tema a tema. Cientos de detalles, miles de pequeños puntos a considerar.

Escuchar “Traced In Air” es como hacer un viaje a través de una galaxia lejana y desconocida e se me antoja harto difícil hacer una review de este disco. Cada tema es en cierto sentido mejor a los demás. Es imposible decidirse por uno, porque todos son virtualmente perfectos. Es como si viajase por esa galaxia e intentase describir cada estrella, cada planeta, pero estos fueran demasiado grandiosos para que las simples palabras puedan tan siquiera ofrecer una vaga idea de ellos.

Vosotros mismos os convenceréis de que no exagero cuando le llegue el turno a “The Unknown Guest”. Aquí son muy evidentes esas voces “impersonales” que mencionaba al principio. Y la forma en la que cada instrumento lleva su parte de forma perfecta, encajando con cada uno de los otros, construyendo entre todos melodías asombrosas, sobrellevando estructuras increíbles. “Adam’s Murmur” mantiene la tónica del disco y vuelve a ofrecer calidad compositiva e interpretativa en cantidades ingentes. No voy a decir nada más porque no me apetece repetirme.

Si que me detendré en “The King For Tose Who Know” que es junto a “Evolutionary Sleeper” e “Integral Birth” el corte que más me ha gustado del disco. Desde mi punto de vista es un tema que encierra toda la esencia de CYNIC. En su desarrollo podemos encontrar metal progresivo de la más lata factura, unas buenas dosis de jazz y ciertos resquicios de sus influencias extremas, que apoyan al tema y le dan algo así como un macabro trasfondo. Compositivamente, un diez. Interpretativamente, lo mismo.

No dejéis de prestarle atención al juego de guitarras y la batería de Reinert. Esta gente se merece un monumento en cada esquina de su ciudad. Para terminar este nuevo y esperadísimo trabajo nos encontramos con “Nunc Stans”. Se trata de uno de los cortes más oscuros del disco, con una melodía sorprendente. De nuevo, matrícula.

Creo que lo he dejado bastante claro, pero “Traced In Air” es una obra maestra, un disco altamente recomendable a los fans del progresivo, recomendable a los que no lo son tanto, pero se atrevan con algo diferente y para mi, sin duda ninguna, uno de los mejores discos del año. La única pega posible, su corta duración: tan solo treinta y cuatro minutos. Pero lo bueno, si breve…

Puntuación: 10

Autor: David Rodrigo (Coon)

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