Graham Bonnet Band – Lost In Hollywood Again (Live)

Crítica

Cuando Graham Bonnet subió al escenario del mítico Whisky A Go Go en 2024, pocos podían imaginar que el resultado sería uno de los documentos en directo más significativos de su etapa tardía. Lost In Hollywood Again no es un simple concierto grabado: es un testamento de supervivencia artística, un recordatorio de que algunos músicos viven conectados a un voltaje emocional que el paso del tiempo no consigue desgastar.

Aunque el audio de esta nueva entrega en directo quizá no tenga la inmediatez casi agresiva del reencuentro de Alcatrazz en Japón —aquel Parole Denied de 2017 que sorprendió por su fuerza y crudeza—, el álbum ofrece una radiografía muy honesta del presente de Bonnet. A sus más de 70 años, sigue siendo capaz de proyectar una voz enorme, de transmitir energía y de sostener un repertorio que solo muy pocos vocalistas de su generación podrían defender hoy con cierta dignidad.

El disco no intenta edulcorar la realidad. Los primeros compases de Eyes of the World, todavía con la introducción pregrabada, quedan casi tapados por la algarabía de los asistentes; y cuando la banda entra, el bajo de Ami-Beth Heavenstone domina más de lo habitual. Es un comienzo atropellado, pero real, un recordatorio de que estamos ante un directo de verdad.

Graham muestra una voz poderosa, aunque claramente temblorosa cuando debe atacar registros altos. Lejos de comprometer la experiencia, este desgaste añade personalidad: Bonnet canta con la garra de quien se sabe mortal, pero se niega a bajar los brazos.

La banda, por su parte, responde con solvencia. El guitarrista Conrado Pesinato no intenta replicar a Blackmore; tampoco lo necesita. Su tono grueso y su forma de frasear aportan otro tipo de contundencia, más cercana al metal melódico contemporáneo que al hard rock clásico de finales de los 70.

El arranque del concierto se apoya fuertemente en el repertorio de Rainbow, y All Night Long destaca de inmediato: más musculosa, más cruda, con unas armonías sorprendentemente limpias que matizan la aspereza de Bonnet. Resulta incluso más efectiva que el corte de estudio en ciertos pasajes.

El bloque Rainbow alcanza su cima con Love’s No Friend, donde Bonnet explora una vena más bluesy y Conrado oscurece su sonido, construyendo una versión densa y muy atmosférica. Los teclados de Alessandro Bertoni llenan el espacio con auténticas murallas de Hammond que le dan un toque más profundo que el original. Para muchos, será el gran momento del primer acto.

Sin embargo, Makin’ Love sufre por un cambio abrupto de tempo. Su carácter mid-tempo hace que parezca un valle emocional después del poderío de Love’s No Friend. Aun así, se sostiene gracias al pulso firme de Cassol y al solo de Conrado, uno de los más fluidos del tramo inicial.

La interpretación llega demasiado pronto en el set y acusa ya cierto cansancio vocal. Bonnet titubea en un par de frases, pero la banda salva la canción con un enfoque casi heavy/AOR que moderniza el tema. Conrado vuelve a ser determinante, aportando una muralla de sonido que aleja cualquier comparación directa con Rainbow.

Aquí es donde el concierto se resiente. Seis minutos de solo de teclado, seguidos de seis minutos de Lazy, producen una desconexión evidente. Aunque es comprensible darle un respiro a Graham, el segmento es excesivo, poco creativo y rompe la narrativa del directo. En un álbum grabado para consumo global, estas secciones sobran o deberían haber sido editadas drásticamente.

Con el regreso a escena, el álbum recupera el pulso. Imposter mezcla una ejecución potente con fallos encantadoramente humanos: Graham entra demasiado pronto en el segundo verso, y varios compases quedan al borde del caos. Pero es un directo real, no plastificado, y eso se agradece. El solo de Conrado y el trabajo de teclas son excelentes.

S.O.S. es un highlight vocal. Bonnet, pese a las décadas, conserva un timbre emocionante cuando trabaja en registros medios. Las líneas “morse” siguen siendo tan extrañas como divertidas, pero la canción funciona como un tiro.

El primer guiño a Alcatrazz llega con Desert Song, donde el grupo suena compacto y Bonnet abraza la oscuridad dramática del tema. El sonido es grueso, casi metalizado, pero efectivo.

Night Games, pese a su popularidad, no termina de cuajar. La afinación de la intro es extraña, el ataque instrumental más tosco de lo habitual y la mezcla algo turbia. Sin embargo, la banda logra remontar en los coros y el solo, que brilla con un toque muy Schenkeriano.

Into The Night cumple sin deslumbrar, mientras que Assault Attack es todo lo contrario: feroz, urgente, inesperadamente intensa. Bonnet canta como si fuera 1982, empujado por la distorsión más agresiva de Conrado. Una de las mejores del disco, sin discusión.

El momentum se rompe, de nuevo, con un extenso solo de batería que recuerda a los excesos de los 80. No aporta nada y podría haberse reubicado o suprimido.

La recta final llega fuerte. Too Young To Die, Too Drunk To Live presenta algunos excesos vocales, pero la banda le da un empuje épico gracias a un solo espectacular y una sección rítmica que retumba. El cierre con Lost In Hollywood es apoteósico: rápido, rugiente, y con Bonnet demostrando que aún le queda pólvora para los grandes himnos.

La producción del audio es honesta, algo cruda, sin intentar ocultar fallos. Esto gustará a quienes buscan autenticidad, aunque otros puedan echar de menos mayor claridad. El DVD, sencillo visualmente, documenta la noche sin florituras, pero es un añadido valioso para fans que jamás podrían haber asistido.

La mayor crítica global: la casi inexistente presencia de su material más reciente. The Book, Meanwhile…Back In The Garage y Day Out In Nowhere son discos notables, y apenas aparecen aquí. Bonnet conoce a su público, pero aún así se echa en falta un equilibrio mayor.

Lost In Hollywood Again no es un directo perfecto; es un directo verdadero. Suena vivo, humano, irregular, eléctrico. Graham Bonnet, en una etapa donde muchos de sus contemporáneos ya no pueden entregar actuaciones dignas, sigue defendiendo un repertorio histórico con una energía admirable.

Este álbum captura a un artista que ha envejecido, sí, pero que sigue siendo una fuerza escénica, un intérprete que entiende que la música en directo no es cuestión de exactitud, sino de emoción. Y de eso, este disco va sobrado.

Listado de temas:

1. Eyes Of The World
2. All Night Long
3. Love’s No Friend
4. Making Love
5. Since You’Ve Been Gone
6. Keys solo
7. Lazy
8. Imposter
9. S.O.S.
10. Desert Song
11. Drums solo
12. Night Games
13. Into The Night
14. Assault Attack
15. Too Young To Die, Too Drunk To Live
16. Lost In Hollywood

 

Line Up:

Graham Bonnet – Vocals
Conrado Pesinato – Guitars
Beth-Ami Heavenstone – Bass
Alessandro Bertoni – Keyboards
Francis Cassol – Drums

 

Puntuación: 8/10

Discográfica: Frontiers Music

<< volver a discos