GRINDERMAN – GRINDERMAN 2

Crítica

Nick Cave y sus variopintos proyectos. Un artista con mayúsculas. Este australiano es capaz de editar un disco de un influyente rock mesiánico, escribir un guión para la gran pantalla, novelas de medio leer, o pintar un cuadro para una galería. En cualquier caso, por polifacético que se muestre, su verdadera valía la obtiene de la música.

Embarcado en uno y mil proyectos musicales, a lo Steven Wilson pero exagerado, Grinderman resulta ser su proyecto musical secundario de mayor carácter alternativo a su propia banda principal, los “Bad Seeds”. Nick Cave es atrevido, entretenido, de tendencias evolutivas y con profundas raíces en los más serios en esto del rock. Es garagero, hard rockero, indie a más no poder, hippie que destila humo en lo más profundo del barrio de Haight-Ashbury, blues de profundos pantanos, de espiritualidad transgresora, con ansia de vocación, vamos, un tipo muy variado.

Una de las frutas que nace de ese inmenso jardín es el proyecto Grinderman, cuyo disco que aquí os reseñamos supone su segundo florecer, tras el indomable y también homónimo “Grinderman I”. Esta banda viene formada en la actualidad por Nick Cave, Warren Ellis, Martyn Casey and Jim Sclavunos. Con Warren Ellis ya lleva aparte dos bandas sonoras editadas para sendas películas.

Amén de todo esto, este trabajo que nos ocupa es, como el primero, una vía de escape a través de la cual da rienda suelta a sus instintos experimentales más atrevidos, cosa que no hace en solitario y mucho menos con los Bad Seeds. Y a buena cuenta que así no es. No por baja calidad, sino porque cada cosa la prefiere en su sitio. Grinderman II es la continuación natural del primer trabajo, dando una nueva vuelta de tuerca experimental a las creaciones de Cave y Ellis.

Nadie puede esperar aquí al Cave de Orpheus en clave de rock, ni la profundidad de su oscura etapa del Boatman’s Call o de su asesino de baladas, ni incluso quedan restos de sus dos primeros discos de eminente calado postpunk. Grinderman pretende retrotraer al Cave más juvenil, sin la rabia de su adolescencia, por mucho que pretenda soltarnos ramalazos en riffs de cuchillo estriado. Grinderman es para veteranos curtidos en sus batallas, tiroteados por las balas que Nick Cave nos ha ido disparando a través de todos estos años, para fans que degluten y fagocitan todo aquello que su ídolo escupe. Para gente sin escrúpulos en los gustos del rock, vaya.

Siendo objetivos, Grinderman II no supera a su primer trabajo, pero no lo empeora, y resulta, dentro de la onda Cave, un experimento altamente recomendable para todos los que amamos los devaneos de este hombre con diferentes estilos y maneras de entender la música. No es sin duda el trabajo por el que Nick Cave te debe enganchar, está en el furgón de cola de un enorme tren con vagones cargados de oro, y éste, evidentemente, también lleva oro, y de decenas y decenas de kilates.

Destacar un tema por encima de otro, o hacer una reseña de cada tema supondría un intento poco resultón para juzgar este tipo de álbumes, porque, lejos de tener un single comercial del que hablar, que lo tiene (Heathen Child), este disco no adquiere importancia en el primer tema, da igual cual pongas, todos te sonarán raros, extraños, desechables, puntiagudos, poderosos, ambiguos, relevantes, impresionantes, etc… según sea el calado que Nick Cave tenga en ti.

Eso sí, si hay una cosa clara es que no te puede dejar indiferente. Hemos ansiado el regreso a las guitarras y al combo de Cave desde “Dig, Lazarus, Dig”, bien en forma de Grinderman, bien acompañado con sus Bad Seeds (mejor con los últimos, pero bueno), porque con este tipo, dos años sin rock supone un abismo de insondables consecuencias. El disco sale en formato Lp con cd incluido (un detalle discográfico que se va haciendo notar) y en cd con booklet de 60 páginas al más puro estilo deluxe edition.

Dadle al “Dig, Lazarus,Dig”, a su preciosidad y maravilla del “Murder Ballads”, al bizarro “Let Love In”, pero por favor, tras repasar la discografía de Nick Cave & The Bad Seeds, no os olvidéis de alquilar a Grinderman I y II para hacer las tareas. Este es un trabajo precioso, extraño al gran público, pero fuerte y directo como pocos.

Puntuación: 7,8

Discográfica: Mute Records

Autor: Jesus Cabezas (Noko)

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