INOQUO – INOQUO

Crítica

Impactante. Así definiría este disco en una sola palabra. Desde las primeras escuchas tuve la sensación de estar escuchando algo especial y creo, al menos yo lo siento así, que no me he equivocado. Hacía bastante tiempo que no me encontraba con un disco así dentro de nuestras fronteras.

Desde Girona llega el debut de Inoquo y es sencillamente mágico. Tras un par de escuchas comienza a ser evidente el trabajo que hay detrás de sus canciones. Pero antes de empezar a hablar de los temas conviene señalar que el disco se divide en tres partes. La primera de ellas cuenta con los temas “Horizontespiral”, que abre el disco de forma más que interesante, “Dulces Sueños”, exhibiendo un estilo similar a su predecesora pero con algunos elementos diferentes que ya comienzan a darnos una idea de lo que este grupo baraja en su sonido. El tercer y último tema de este primer bloque es “Partícula”; en esta ocasión la canción suena algo distinta, más directa quizás, pero conservando algunos elementos de las dos anteriores. Durante las primeras escuchas es fácil intuir que hay algo en estos temas que no entendemos…pero tras escuchar el disco detenidamente nos damos cuenta de que se trata. Es el sonido, no la producción o algo de eso, sino el sonido en si mismo. No sucede como en otros discos de estas características en los que en muchas ocasiones parece que estemos escuchando un gran medley de influencias, no. Aquí tenemos que esforzarnos para reconocer las influencias, hay que mirar muy profundo en los temas, porque Inoquo tienen un sonido sorprendentemente propio. El estilo lo han usado muchos, pero su sonido es personal, y eso es algo que últimamente escasea.

El segundo bloque del disco pone música al comic “Lazos de Metal”, cuya historia fue escrita por el propio grupo e ilustrada por Ferran Agut. Este documento gráfico viene plasmado en el libreto del disco, dando como resultado una presentación de primer nivel, además de ser un aliciente para los que disfruten de este tipo de productos. Centrándonos en la música, la segunda parte abarca desde el cuarto hasta el undécimo tema, ambos inclusive. El tener una historia que seguir y plasmar en su música ayuda al grupo a exponer todo su potencial y consiguen crear un interesante ambiente. La historia, que no voy a desvelar, es emotiva y oscura pero sobretodo realista. Este detalle es vital ya que las letras de temas como “Gérmenes de lo absurdo”, “Clan” o “Más allá” nos sonarán familiares a todos los que veamos las noticias. “Sola”, “Ser O No Ser”, “Desierto” y “Revelación” van desarrollando el argumento al mismo tiempo que nos muestran el abanico de posibilidades que cubre este grupo, mezclando rock, hard rock, heavy metal clásico y algún riff más pesado que traerá a nuestra mente grupos como Metallica o Megadeth, estando ambos lejos de ser influencias para el sonido de Inoquo.

Una vez se profundiza en los temas del grupo uno puede atreverse a mencionar grupos como Ted Nugent, Heroes Del Silencio o unos oscurecidos Beethoven R a la hora de señalar posibles influencias; pero será mejor decirlo con la boca pequeña, porque, me reitero, su sonido es 95% Inoquo.

Estos muchachos demuestran en su disco debut tener un sentido musical asombroso. No son grandes virtuosos en sus instrumentos, no hay un Steve Vai ni un Bruce Dickinson en sus filas, pero no es relevante; no es que aprovechen bien lo que tienen, es que llegan a convencerte de que lo que tienen es mucho más de lo necesario. Esto lo consiguen encadenando composiciones llenas de dinamismo y sentimientos, canciones en constante cambio cuyas variaciones se suceden de forma increíblemente natural.

La segunda parte del disco la cierra el tema “Día Rojo” que, para mi, es el mejor corte del plástico y, paradójicamente, es también el más impersonal. En el tercer bloque volvemos a encontrar tres temas, “Infuzzio” “In Somnio” y “Reality Show”. Aunque pensábamos que el grupo ya había enseñado todas sus cartas, estros tres últimos cortes nos reservan alguna pequeña sorpresa, mostrándonos otras vertientes de su sonido (¡más!) y en los cuales se muestran más atrevidos a la hora de manejar distintas tesituras, estructuras y elementos. Sencillamente sorprendente y encomiable.

En un disco como este (es su debut) es casi un deber hablar de la producción. Inoquo ha auto-producido su trabajo y el resultado es sorprendentemente bueno. A decir verdad, no hay muchas diferencias con una producción profesional habitual, salvo en el tratamiento de la voz, que es quizás el único punto negro de este trabajo. Iván es un buen cantante, técnicamente hablando, pero no posee una voz que se justifique por si misma, su mayor virtud está en su habilidad para transmitir distintas sensaciones y todos los detalles, porque pequeños que sean, son importantes. Es una de esas voces que, o te encantan, o las odias, y esto depende casi siempre de cómo las trate la producción. Sin embargo, los fallos, como digo, no son especialmente graves y el resultado es excepcional, al igual que el disco.

Vuelvo a expresar la grata sorpresa que ha supuesto este disco para mi y la enorme ilusión que me hace tener entre mis manos un documento musical tan esperanzador; pongo la mano en el fuego por una larga y más que satisfactoria carrera para Inoquo. Si su primer disco es así y no se diluyen como le ha sucedido a otras bandas a lo largo de la historia ¿qué podrán hacer con mejores medios y más experiencia? Estoy seguro de que nos darán muy buenos momentos.

Puntuación: 10

Autor: David Rodrigo (Coon)

<< volver a discos