Crítica
Pocas bandas consiguen levantar tanto revuelo con un nuevo lanzamiento como IRON MAIDEN. La doncella de hierro es, por merecimiento propio, una de las bandas más importantes de la historia del Heavy Metal, responsables de que miles de chavales comenzaran a amar esta música, cabeza de lanza indiscutible de la NWOBHM y una experiencia inolvidable en directo. Con “The Book Of Souls” la banda nos presenta un lanzamiento muy especial. Especial porque llega después de que Bruce Dickinson superase un cáncer de lengua que nos tuvo a todos en vilo y especial porque es el primer disco doble de estudio en la carrera de la banda, una carrera que en este 2015 cumple ya cuarenta años. Parece mentira que haga ya tanto tiempo que discos como “Iron Maiden”, “The Number Of The Beast” o “Powerslave” cambiaran para siempre la historia de esta música.
En palabras de la propia banda, este nuevo trabajo es su esfuerzo más progresivo hasta la fecha. Quisieron celebrar este aniversario tan especial con un disco sin fronteras en el que pudieran dar rienda suelta a sus ideas y creatividad y de ese ejercicio nace el principal motivo de que se trate de una obra doble. Lo cierto es que desde el primer momento el disco está levantando división de opiniones, algo que viene siendo habitual con los últimos discos de Maiden. Desde el regreso de Bruce en “Brave New World” los trabajos de la doncella se han mirado con lupa: “Dance Of Death”; “A Matter Of Life And Death” y el más reciente “The Final Frontier” no han estado exentos de voces que expresaban bien alto que el grupo había perdido parte de su esencia, que les faltaba chispa o comentarios menos elegantes. Pero tampoco faltaron los que alabaron estos trabajos y supieron disfrutar de sus virtudes y la dirección tomada por la banda.
Debo confesar que me encuadro a mi mismo en estos últimos: en “Dance Of Death” pude disfrutar de algunos temas fantásticos como la potente y adictiva “Rainmaker”, la intensa “No More Lies”, la directa “Montsegur”, la épica “Paschendale o la íntima “Journeyman”; en “A Matter Of Life And Death” me encontré con un disco realmente sólido y sorprendente, completamente digno de la leyenda que lo editó y con “The Final Frontier” pude disfrutar de una banda que supo plasmar en su trabajo temas con un sonido más clásico como la fantástica “Mother Of Mercy”, “Coming Home” o “The Alchemist” y otros de una tendencia más actual y experimental para la banda como “Starblind” o “The Talisman”. Con este nuevo “The Book Of Souls” debo concederle a la banda que desde luego parece su disco más elaborado hasta la fecha: tres temas por encima de los diez minutos y un total de cinco por encima de los siete, con una suite final de dieciocho minutos, todo un record para el grupo.
Y sin darle más vueltas nos adentramos en el doble plástico con uno de los temas que han llegado a gustarme más, la inicial “If Eternity Should Fail”, una pieza ocho minutos y medio que arranca con unos versos de Bruce y una misteriosa melodía a modo de introducción, construyendo una atmósfera densa y bastante característica para la banda con la entrada de la instrumentación el tema avanza potente en un tempo solo ligeramente superior al medio tiempo, dándole mucho protagonismo a la sucesión de riffs y a la voz de Bruce, que se aventura desde el comienzo a notas elevadas que hacía tiempo que no le escuchábamos de forma tan habitual y bien llevada. Desde luego, nadie podría haber adivinado durante la grabación de este trabajo la enfermedad que padecía el vocalista, ya que a todas luces parece tan en forma como siempre.
Con una sección instrumental muy bien cuidada y trabajada y una estructura inteligente pero no demasiado compleja, la banda muestra todas sus señas de identidad musicales, con el bajo de Harris cabalgando como siempre y las tres hachas de la banda sonando más compenetradas que nunca, con una gran sucesión de riffs y solos, que se prolongan al fondo tras la re-entrada de Bruce. Podría fallarme el oído, pero creo que el más largo y llamativo (todos lo captaréis al escucharlo) nos llega de la mano de Adrian Smith. El final, oscuro y misterioso, con unas líneas narradas bajo distorsión, culminan un interesante y prometedor comienzo para este disco.
Le sigue el ya famoso single “Speed Of Light”, un tema que puede definirse como el clásico single de la última época de Maiden: tiene una base rock bastante fuerte, una melodía fácil se seguir, mucho peso en el estribillo, un riff sencillo y potente y una melodía fácil de recordar. Es con mucho el tema menos elaborado del disco (muchos dirán que el peor y tampoco podría decirse que no), aunque eso no quiere decir que sea un mal tema: es entretenido y directo, dará mucho juego sobre el escenario (algo primordial para un single de Maiden, recordemos lo poco que gustó “Wildest Dreams” y lo bien que funcionó durante la gira) y viene acompañado de un video realmente interesante y del lanzamiento de un pequeño videojuego online que hará las delicias de todos los fans que sean, además, nostálgicos de las recreativas clásicas.
Con “The Great Unknown” volvemos a toparnos con un tema más elaborado y que avanza en un habitual crescendo. Lo cierto es que se trata de un tema cuya melodía inicial no resulta muy innovadora y es bastante deudora de trabajos como “Dance Of Death”, pero a medida que gana fuerza y velocidad (y gana mucha de la primera) y nos adentramos en su minutaje, vamos descubriendo un tema bien construido, con espacio para que todos los integrantes dejen su sello y demuestren sus capacidades. Especialmente interesante me parece el intenso puente-estribillo del tema y muy destacable la sección instrumental, con un solo realmente memorable.
Tras un final en “fading”, la banda no espera más y nos presenta uno de los platos fuertes del disco en “The Red And The Black”, que arranca con una interesante y calmada intro de guitarra que rompe en un potente riff con un sonido totalmente característico para el grupo. Me gusta la melodía principal del tema, planteando unas estrofas rápidas con subidas y bajadas para que Bruce juegue con su voz. No obstante las guitarras son más protagonistas en este tema que en los anteriores, la voz de Bruce sigue siendo un elemento primordial. Aún hoy sigue sin haber ninguna duda de porqué la banda perdió tanto tirón con su abandono del grupo, a pesar de que Blaze es un buen cantante. La estructura del tema avanza y evoluciona de forma calmada y suave, sin sobresaltos, mutando poco a poco. Es un tema bastante elaborado y relativamente complejo para los estándares de un estilo como el de IRON MAIDEN. Su evolución paulatina recuerda a la de la propia banda, que después de cuarenta años parece no haber cambiado su sonido ni un ápice y sin embargo basta con poner “Piece Of Mind” y “A Matter Of Life And Death” para comprender la evolución de la banda.
Con un estribillo realmente sobresaliente, “The Red And The Black” es un buen ejemplo de las posibilidades compositivas de la banda a día de hoy y da muestras de que aún tienen ideas e imaginación para y ganas de seguir estando en lo más alto de la escena. El disco continúa su avance con “When The River Runs Deep”, un tema algo más convencional, ligeramente por debajo de los seis minutos de duración y con un sonido totalmente reconocible como Maiden (supongo que es inevitable después de cuarenta años) pero enfocado desde una perspectiva que la banda a explotado menos. El resultado es un tema rápido y entretenido, pero que pasa un tanto desapercibido en la vorágine de un disco con momentos mucho más destacables. Tan solo una pequeña sección instrumental hacia el minuto cuatro y medio llama verdaderamente la atención.
El siguiente en la lista es el que da título a este trabajo. “The Book Of Souls” arranca con una pequeña y casi tímida intro para convertirse en uno de los temas melódicamente más interesantes de este trabajo (esta es una de esas veces en las que el tema que da título a un disco realmente lo merece), alargándose por encima de los diez minutos en una evolución realmente completa y potente. El tema tiene cierto aire “egipcio” en algunas de su melodías, y la energía que desprende me hace pensar en una actualización del sonido de “Powerslave”. Es uno de mis favoritos.
“Death Or Glory” es, para muchos, el que debería haber sido el single de este trabajo: un tema directo y potente, cien por cien clásico IRON MAIDEN, ideal para el directo y, ciertamente, más impactante, pegadiza y mejor llevada que “Speed Of Light”. No es la primera vez que nos encontramos con algo así en un disco de los británicos, siendo uno de los ejemplos más claros y recientes la elección de “Wildest Dreams” como single de “Dance Of Death” por encima de “Rainmaker”. En cualquier caso, con “Death Or Glory” inauguramos el segundo plástico de este lanzamiento doble, que aún nos guarda varias sorpresas interesantes.
“Shadows Of The Valley” llega con una intro que resulta bastante familiar, guardando similitudes muy reconocibles con aquella de “Wasted Years”. La entrada de la melodía tampoco nos presenta grandes novedades, ya que resulta igualmente familiar… solo que en las primeras escuchas no conseguía saber bien a qué. Pero la entrada del puente-estribillo lo hizo realmente cristalino: se parece peligrosamente a “The Reincarnation Of Benjamin Bregg”. Sin embargo las estrofas de este tema de siete minutos y medio nos ofrecen en su avance algunos momentos de verdadera emoción e intensidad. Puede que no se trate del conjunto melódico más original de Maiden, pero es innegable que el resultado global es, en su conjunto, un tema bastante sólido, potente, divertido y agradable d escuchar que seguramente dejará muy buenas sensaciones en vivo.
“Tears Of A Clown” es un característico medio tiempo similar a otros que hemos escuchado en Maiden y, con más frecuencia, en el trabajo de Dickinson en solitario, que posiblemente se convierta en uno de los temas más especiales del disco, no por ser particularmente bueno o llamativo (se trata de un buen tema, con un solo interesante y bien llevado, pero sin demasiados alardes), sino por estar dedicado al tristemente desaparecido Robin Williams en un emotivo homenaje.
Nos aproximamos al final del disco con “The Man Of Sorrows”, un tema que casi puede definirse como “power ballad” en muchos tramos de su desarrollo, saltando al medio tiempo en otros. Bastante intenso y con un sonido característico y familiar, es su segunda mitad la que mejor sabor boca deja, con un avance in crescendo muy interesante hacia un resultado potente y que dibuja un paisaje sonoro bastante completo. No es de los temas más destacables del disco y queda decididamente eclipsado por los temas que tiene antes y después, pese a tener una gran sección instrumental en la que podemos disfrutar de algunos de los solos más inteligentes y sorprendentes de este redondo.
Finalmente nos encontramos con la suite “Empire Of The Clouds” y sus dieciocho minutos. Un comienzo pausado y misterioso nos va introduciendo en una atmósfera y una historia verdaderamente cautivadoras, con Dickinson como maestro de ceremonias y las guitarras dibujando los caminos a seguir. Melódicamente excelente en todas sus fases, es sin duda el tema más progresivo del disco y posiblemente de la carrera de la doncella, con una estructura más compleja de lo que es habitual en la banda, muy bien llevada y con una evolución completa y evidente a lo largo de su minutaje. Personalmente me parece de lo mejor del disco, una delicia sonora que pone un broche de oro a un trabajo mucho más que meritorio.
Lanzar a estar alturas de su carrera un disco de estas características es muy aventurado para un grupo como IRON MAIDEN, que podrían recolectar buenas críticas por parte de medios y fans si simplemente fueran sobre seguro con un disco más clásico. El meterse en un “embolao” como “The Book Of Souls” solo puede responder a una cosa: aunque los miembros del grupo los superan ampliamente, la banda como entidad está en plena crisis de los 40: buscando reinventarse a sí mismos como la revolución que fueron. Pues si el resultado es este ¡bendita crisis de los cuarenta!
TRACKLIST:
Disco 1
1. If Eternity Should Fail
2. Speed of Light
3. The Great Unknown
4. The Red and the Black
5. When the River Runs Deep
6. The Book of Souls
Disco 2
1. Death Or Glory
2. Shadows of the Valley
3. Tears of a Clown
4. The Man of Sorrows
5. Empire of the Cloud
IRON MAIDEN son:
Bruce Dickinson – Voz
Dave Murray – Guitarra
Adrian Smith – Guitarra
Janick Gers – Guitarra
Steve Harris – Bajo
Nick McBrain – Batería







