LOREWEAVER – IMPERVIAE AUDITIONES

Descripción

LOREWEAVER son una banda de Alessandria (Italia), practicantes de un claro metal progresivo de carácter melódico, los cuales nos dejan un primer larga duración de ocho temas con una duración cercana a la hora de reloj. Una de las principales características de esta formación, reside en estar liderados por la vocalista Bárbara Rubin que aporta al disco un toque de frescura y elegancia a través de voces en la mayoría de los casos dobladas por ella misma en diferente tesitura, ofreciendo un resultado muy compacto y acertado.

El trabajo se abre con “Bogus”, un tema que viene a ser una auténtica locura con una intro de minuto y medio literal, en el que “se divierten” cosa mala, a través de un sin fin de recursos que los vinculan claramente con el término progresivo, como esa respuesta entre instrumentos, ese afán de protagonismo musical, o el hecho de que simplemente comienzan de forma fastuosa el corte y sin comerse la cabeza tiren de sintetizador como si no hubiera un mañana. Los ritmos juguetones, acariciados por toques pícaros y a la vez sufridos de teclados fuerzan bastante la canción y rápidamente la someten a la voluntad de la vocalista que baila sobre ella, controlando los tonos en todo momento con una voz cálida y segura, que rompe esquemas en los momentos justos y se adapta a las formas musicales en los demás.

El disco continua con la tranquilidad aparente de “Dead Man Walking”, que aparece muy segura de su misma y del que rápidamente se comprende el título, la labor del teclista es impresionante, jugando con una gran velocidad a su favor y diferentes tonos con astucia, que dan paso a la línea vocal, que se desdobla en varias partes, llegando incluso a aparecer algún tono grave inesperado que queda muy bien, se trata de un corte muy elaborado y de mucho feelling, en el que la capacidad vocal de Barbara brilla de forma estelar.

Mucha más potencia se emplea para comenzar con “De Rerum Natura”, un tema que le tiene mucho que agradecer al blues, en el que la batería adquiere un cliché inicial muy interesante y el aporte del bajo rápidamente se agradece, esos ritmos variables que el sintetizador afila sirve para ponernos en un estado de total atención, porque realmente se trata de un tema que logra absorberte, al menos hasta esa parte central en la que parece abrirse. El cambio de ritmo que aportan en torno al medio de la canción, creando un inciso instrumental, les queda algo fuera de lugar, aunque volviendo a la parte inicial cierra de la mejor manera posible y vuelve a dar la oportunidad a la guitarra y bajo de lucirse y tener sus preciados instantes de gloria. La parte final ofrece un crescendo bastante clásico que viene a ser hasta lo más bonito del tema, que se engancha con la lírica de manera magistral mientras que los sintetizadores cumplen su cometido.

Pocas pegas se pueden poner al discurso que plantea la banda, continuado por “Follow The Weaver”; una canción que inicialmente parece absorberse a si misma, es un efecto bastante curioso y complicado de expresar en palabras, no es que vaya a preceder al mejor corte del disco pero si sorprende bastante porque ese tono colado que incorporan a la voz es todo una novedad que no termina de antojarse bien, bajo mi humilde opinión, ni siquiera cuando aparece para doblar la parte principal. El corte se rompe en la parte central para ofrecer un fragmento movido con mucho sentido en el que el doble bombo juega un papel crucial, así como por el contrario su forma de silenciarlo. Por otro lado, también presentan una parte lenta que auspicia el rumor de un piano muy bien pensado y de cierta dificultad, que logran empalmar con el solo de guitarra con un bonito resultado.

El tema más corto del disco es un instrumental y se llama “Ride The Owl”, comienza con una introducción en la que incorporan varios efectos como el llanto de un hombre o la risa de un bebé, que en conjunto les queda bastante desmerecido para lo que vienen a contarnos luego, que no es sino un bonito juego protagonizado sobre todo por el diálogo de instrumentos (enfatizar la parte del teclado…).

“Avoid Feelings” se inicia con el titubeo de unas campanilla y rápidamente el sintetizador echa tierra al asunto desmedidamente, para comenzar a desarrollar el corte, que va a ser una de las canciones de guitarras más potentes y concisas, se puede ver mucho mejor la energía de las cuerdas, esa fuerza que llega hasta la voz, aportando calidez a la canción. Es uno de los cortes en los que la intención cuentan más que la propia música, es esa forma de contarnos la historia la que realmente está  brillando y aportando la insistencia necesaria para el desarrollo, que se va edulcorando por partes con diferentes medios, como las campanillas que vuelven a titubear, o esos teclados que llegan hasta a resultar confusos mientras que aparecen las guitarras desde el fondo para disipar dudas; una genialidad, así como la parte del final en el que el piano juega con ritmos que ni se acercan al género que practican, bastante divertidos por cierto.

Serán los propios teclados, los que inicien la balada del trabajo a la que han bautizado como “That Night”, una historia que nos cuenta Barbara con ese recurso de comenzar a cantar apoyada únicamente en la magia que aporta el piano, luciendo su poderosa y enérgica voz todo lo que no está escrito, a la espera de que sus compañeros, entren en acción para dar al tema otro enfoque, no sin perder el piano y la orquestación, que siguen con la tónica general…Resulta un tema de extraordinaria belleza, en el que incluso la incorporación del solo queda adaptado al movimiento principal; pura magia como he dicho más arriba.

El último corte del disco, se titula “UltraWorld” y presenta casi diez minutos de extraordinaria duración, comenzados por una guitarra clásica que llega hasta una voz que rápidamente parece deshacer el tema, para contar con unos ritmos que adquieren forma de cuchillo y que resultan cuanto menos curiosos, son las partes más densas del disco en verdad, no es que me haya gustado mucho como han sido pensadas, pero es solamente mi humilde opinión de no verlas encajar con ese sintetizador agudo que parece chirriar. Insertan una parte más potente que pretende decir un hasta aquí, para volver a la apacibilidad necesaria para que Barbara comience a cantar, desarrollando una labor soberbia, a medida en el que la canción va aumentando de intensidad (algo en lo que la banda es claramente especialista como os habréis dado cuenta si habéis leído con atención). La canción se corta por segunda vez con un sistema al que recurren bastantes bandas, incorporando de nuevo una grabación radiofónica que precede al solo y a una voz en la que la propia Barbara propone numerosas tesituras, incluso se desmelena con algún inesperado gutural, para volver a dejar paso a otra parte de la canción en la que vuelven a sonar grabaciones (poco acertado en mi lugar), mientras suenan ritmos de gran épica. En definitiva una locura de canción, aunque tratándose de progresivo y de la duración, no es de extrañar el resultado, enfatizando claramente el soberbio final.

Sinceramente tengo que decir, que previa escucha del disco no conocía a la banda y me han dejado gratamente impresionado con la calidad tanto del formato como musical de los integrantes de la misma, es un debut muy recomendable para todos los amantes de la buena música y en especial aquellos seguidores del género progresivo, estoy totalmente convencido de que no puede defraudar a nadie, haciéndose muy fácil de escuchar.

 

Tracklist:
01 Bogus
02 Dead Man Walking
03 De Rerum Natura
04 Follow The Weaver
05 Ride The Owl
06 Avoid Feelings
07 That Night
08 Ultraworld

 

Puntuación: 8.8
Discográfica: SG Records
Autor: Javier Fraile

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