NEIL YOUNG – HARVEST

Crítica

Me dispongo a hablar de este trabajo. Por tanto, pongo mi viejo vinilo en mi equipo. Suena la harmónica de “Out In The Weekend”. Pues bien, hasta aquí, y antes de escribir algo sobre el “Harvest” de Neil Young, es necesario hacer una reverencia, pero muy pronunciada ¿eh?. Es de esos discos que han servido de teta para infinidad de músicos, cientos, miles, diría yo. En pie y saluden. Ante semejante clásico del rock, del folk, de la roots music americana, no queda otra cosa que empezar exponiendo que forma parte del elenco más importante que la música rock del siglo XX ha facturado. Da igual que el cerebro haya sido Neil Young. Eso, en este tipo de clásicos ya casi no importa. El público fiel sabe perfectamente de quién es este trabajo y estas canciones, y el público de masas no le interesa quién es el artífice de semejantes canciones, simplemente las conocen y les gustan. Es de esos discos que gustan a papás, mamás, abuelos, abuelas, e hijos/as y nietos/as por igual. Se transmite generación a generación, adquiere importancia según la edad en que se transmita, pero, al final, adquiere la importancia que tiene en la vida de cualquier persona que guste de la buena música rock.

Neil Young, de origen canadiense, es un artista con mayúsculas, con una retahíla de discos a sus espaldas que da miedo, con colaboraciones impresionantes y con un abanico de sonidos tan dispares partiendo de una misma raíz, que sólo Dylan y Cash le siguen, incluso Van Morrison o el mismo Boss sólo le hacen sombra. Neil Young nos muestra en cuarenta años sonidos desde el folk, al country, el grunge, el rockabilly o incluso ha tenido tiempo y gusto para la electrónica. Además es incorruptible, nunca ha cedido a las presiones de la moda, de la industria o del colegueo. Siempre ha hecho, y a estas alturas más aún, lo que le ha dado literalmente la gana.

“Harvest” es un disco difícil, como casi todos los trabajos de Neil Young, pero es precioso a la vez, inmerso en melodías, repleto de guiños a su entonces pasado reciente con Crosby, Still, & Nash, amén de conseguir la colaboración de la Orquesta Sinfónica de Londres en un par de temas del álbum (aspecto tan repudiado como adorado según sea el crítico). Es un trabajo delicado donde todos los temas son geniales, con uso de melodías de harmónica increíbles, con una mezcla de acústicas y slide guitar de lujo. “Harvest” representa el pináculo perfecto donde apoyar el rock suave de tendencia folk y country en los primeros setenta junto a The Byrds y los Buffalo Springfield.

“Heart Of Gold” supone un himno que ha ido calando en cada directo de Neil Young durante décadas, sin fallar, hasta el punto de declarar públicamente que este tema “me puso en la carretera”, “Viajar se convirtió en un agujero del que aún no he sido capaz de salir”. Sin embargo sí que tuvo la valentía de retirarlo en algunas giras por ser su éxito más comercial y no querer que eso le pesase en exceso en cada directo dándole oscuridad a sus nuevas creaciones. Ahora, curtido en miles de batallas, parece que vuelve de nuevo con él.

“Are You ready for the Country?” supone otro excelente tema de temática lírica country, usando el resultado de forma bipolar, por un lado nos habla del estilo musical y por otro del país en sí, y sobre todo a la guerra de Vietnam. Un tema muy básico que redunda en su conjunto para elevar este disco a lo más alto.

Por otro lado, este álbum supuso la ruptura definitiva con el ahogado sueño hippie, donde Joplin, Hendrix o Morrison ya no estaban entre nosotros, dando paso al Folk incendiario que Dylan nos propuso en la década anterior a “Harvest”. Como letrista se nos revela lúcido, coherente y sensato. Nos habla de la contradicción de las drogas, en un momento en el que los estertores de la marihuana y el LSD propio de la psicodelia de los sesenta todavía querían seguir manteniendo su caché, rompiendo así el molde que separaba la utilización de la droga como experimentación para la composición y el arte.

Como curiosidad de la grabación de “Harvest” podemos citar el hecho de que la grabación de varios temas se recogió en monitores, sin auriculares, con lo que también se recogían las voces y sonidos del resto de la banda. Al escuchar para la mezcla vieron que el efecto no les parecía mal, y de hecho, ahí queda para la posteridad.

Neil Young sigue editando discos, siguen girando, y podemos disfrutar de él esperemos que por mucho tiempo. Este señor es y será insustituible y es de aquellos que generan en la última década el eterno debate de los testigos. Mientras tanto, él es el maestro, y así, el que quiera, que lo siga a ver qué aprende.

Autor: Jesús Cabezas (Noko)
Web: http://www.neilyoung.com

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