OPETH – SORCERESS

Crítica

A estas alturas es innegable el impacto de OPETH en la escena progresiva y metalera internacional. Los suecos, comandados por el siempre genial Mikael Akerfeldt, se han convertido con los años en una verdadera referencia para decenas y decenas de bandas alrededor del mundo y sus discos nunca dejan indiferente a nadie. Muchos son los que les criticaron con sus dos últimos esfuerzos (“Heritage” y “Pale Communion”) por el giro en el sonido de la banda, abandonando los guturales y los elementos más death metaleros en busca de un sonido con más influencias setenteras y psicodélicas. No faltan las voces que gritan que OPETH sin guturales no son OPETH (deben ser primos hermanos de los que dicen que Accept sin Udo no son Accept, o de los que critican a Iron Maiden por no hacer lo mismo que hace treinta (jodidos) años hicieron). Esta review, crítica o como elijáis llamarlo no va dirigida a ese sector. Si piensas que OPETH sin guturales ya no son un buen grupo, tienes desde “Orchid” hasta “Watershed” para encontrar algunos. Y que conste que me gusta esa faceta de la banda como al que más (cuantas veces habré dicho que Akerfeldt me parece el mejor “growler” que conozco…) pero entiendo la necesidad de una banda de expandir sus fronteras y buscar nuevos caminos. Luego esos caminos les quedarán mejor o peor, ahí entran un número de factores diferentes, pero criticar la búsqueda, la exploración y el movimiento me parece que se aleja mucho del espíritu del arte y, más aún, del de un género como el progresivo. 

176023_opeth1

Pero me disperso, el caso es que OPETH tienen un nuevo disco a punto de salir. Lleva por título “Sorceress” y todos hemos podido escuchar ya un par de adelantos y ver una portada muy colorida y un tanto sangrienta y macabra (que personalmente me gusta mucho). Pero sinceramente, y como el mismo Mikael Akerfeldt nos contaba en esta entrevista, no hay una sola canción en “Sorceress” que pueda servir como ejemplo de a qué suena este disco en su conjunto. No voy a decir si este trabajo es el mejor o el peor de OPETH, pero si puedo decir sin temor a equivocarme mucho que es el más variado de su carrera.

Desde el inicio con la íntima, enigmática y melancólica intro “Persephone” podemos sentir que este va a ser un disco especial. Enseguida nos encontramos con el tema que da título a este trabajo y que fue elegido como primer anticipo del mismo: “Sorceress”. Poco puedo decir de este corte que no sepáis ya: tiene un sonido potente, con una afinación en un tono muy bajo y con un inicio que da protagonismo para el bajo y para el mellotron. A primera escucha se hace un poco extraño, pero pronto se convierte en un tema realmente disfrutable, con giros interesantes en su estructura y sonido, muy patentes con la entrada de los riffs que acompañan a la voz. Quizás este elemento (la voz de Akerfeldt) sea el que más similitudes o conexiones nos ofrezca con los anteriores trabajos e la banda, siguiendo una cadencia melódica que, sin duda, ya hemos visto en los anteriores “Pale Communion” y “Heritage”. Llegando al final del tema, la sección instrumental toma fuerza en un pequeño giro para terminar en un grandilocuente final.

En fin, este ya os lo sabréis todos así que os hacéis una idea de a qué me refiero. El caso de “The Wilde Flowers” es diferente. También con una afinación grave (aunque no tanto como en “Sorceress”) y marcando cada paso de la melodía vocal, el tema gana algo de velocidad y locura tras la primera estrofa, dejándonos un arrebato de influencia jazz, para volver de nuevo a la forma original con la re-entrada de la voz. Aunque no es exactamente igual, ya que el fondo conserva algunos adornos adicionales y detalles muy interesantes que se abren a nosotros en las sucesivas escuchas, o si se le pone verdadera atención a la totalidad de la pieza (los teclados que “pululan” en el fono de la canción son realmente interesantes). Tras el primer estribillo la canción cambia radicalmente, adopta unos segundos de calma y cuando menos lo esperamos recupera fuerza, con un solo muy intenso y un sonido bastante “heavy”. La atmósfera general del tema es relativamente oscura y su los versos de su estribillo, un tanto tétricos, se te quedan grabados en el cerebro. Poco más allá del ecuador del tema nos encontramos una nueva sección relajada y con cierto sentimiento onírico, jugando al claroscuro con las atmósferas y la evocativa voz de Akerfeldt, que nos traslada a un paraje enigmático y distante, en el que no sabremos distinguir si estamos en un sueño o en una pesadilla. La entrada de la batería “a toda mecha”, la potencia de los riffs y un solo enérgico ponen el punto final al tema de forma sorprendente.

Will O The Wisp” fue el segundo corte elegido por la banda para presentar su trabajo y seguro que la mayoría lo habéis escuchado ya un millón de veces. La influencia de JETHRO TULL es palpable en el sonido de esta preciosa pieza que, sin perder la esencia y personalidad de los suecos, nos recuerda a la mítica formación liderada por Ian Anderson y a su estilo progresivo lleno de folk, instrumentos acústicos y preciosas melodías. Algunas gotas de psicodelia redondean un tema bastante interesante, que se establece como uno de los momentos relajados del disco en cuanto a velocidad y potencia, aunque consigue mantener una intensidad constante (y necesaria) que hacen de esta canción una buena elección como single, además de un corte pegadizo y fácil de seguir que podría llegar a funcionar muy bien en directo. Por último, me gustaría hacer una mención especial al trabajo de guitarra: sencillamente perfecto.

Chrysalis” ha sido desde las primeras escuchas mi tema favorito del disco, un corte realmente potente e intenso en el que podemos disfrutar a partes iguales de la clase y la energía características de OPETH, con una estructura interesante y bien construida sin llegar a ser excesivamente completa y ofreciéndonos una gran cantidad de detalles (como pequeños solos y fraseos casi ocultos) sobre una base rítmica basada en un “shuffle beat” (del que podéis conocer más en la ya mencionada entrevista con Akerfeldt que publicamos hace poco). En general, la sensación que me transmite este tema es similar a la que tuve en su día con la grandiosa “The Lotus Eater”, de su disco “Watershed”. No se puede decir que ambos temas se parezcan realmente, pero tienen un espíritu y una energía que sin lugar a dudas se pueden relacionar sin dificultad. Al igual que aquella, “Chrysalis” es uno de los temas más potentes de su discos, con un aire fresco pero familiar y unas interpretaciones sensacionales (el solo de guitarra, aunque sencillo, es fantástico, en diálogo con su equivalente en las teclas). El final, en un colorista “decrescendo”, es un detalle que personalmente me encanta.

En mitad de este disco nos encontramos “Sorceress 2”, que poco o nada tiene que ver con la primera. Se trata de una pieza relajada y un tanto ambiental, que me recuerda bastante a “Heritage” y que podría decirse que es la balada de este disco (si es que a algo tan desconcertante y oscuro se le puede llamar balada). Con la excepción de la introducción y el outro este es el tema más corto del disco y personalmente lo que más destaco de él es la voz de Akerfeldt, con un registro interesante y un enfoque un tanto diferente a lo que le habíamos escuchado hasta ahora, o al menos más depurado. Es un tema interesante y su función en el conjunto del disco está clara y bastante justificada para darle empaque y sentido a la globalidad del trabajo, pero individualmente creo que se queda algo por detrás del resto de cortes de este plástico y para muchos puede bajarle algún puntito al disco.

The Seventh Sojourn” se mantiene en el medio tiempo, con unas influencias muy interesantes del medio oriente que se funden con el clásico sonido y enfoque de OPETH para dejarnos un resultado bastante completo y personal. Se trata de una pieza instrumental (a excepción de unos coros llegando al final del tema) muy bien llevada, con melodías muy evocativas y pequeños detalles que le dan sentido, no solo como tema individual, sino en el contexto del disco, uniendo los conceptos sonoros de varios de los temas de este trabajo sin perder en ningún momento su propia identidad. Realmente es como adentrarse en la antigua Arabia, o quizás en el antiguo Egipto, de la mano de una entidad oscura y fría. Un matrimonio musical mucho más que acertado y evocativo. Sinceramente la única pega posible para esta canción es su posicionamiento en el tracklist: puede que haya muchos fans que la recibieran mejor si se encontrase entre dos temas más potentes.

Strange Brew” es la composición más larga del disco (con algo menos de nueve minutos) y posiblemente una de las más interesantes. Comienza con una intro propia, construyendo una carga ambiental bastante densa a base de sonidos melancólicos y melodías relajadas que saltan entre la luz y la oscuridad, bailando entre ellas en un relajado comienzo. Así transcurren los dos primeros minutos de “Strange Brew”, hasta que nos sorprende un potente riff y el tema toma una dirección muy diferente, utilizando la atmósfera previamente diseñada para montar un intenso y enérgico castillo musical lleno de giros y detalles jugosos que solo podrían haber salido de la mente de Akerfeldt. Es un corte con un estilo inconfundible pero lleno de ideas que no habían terminado de materializarse completamente hasta este momento. Las guitarras son un escándalo en este tema, así como la batería y me sorprende gratamente el desempeño vocal de Akerfeldt, especialmente cuando adopta una tesitura más agresiva y rasgada, algo a lo que no se había atrevido completamente con su voz limpia en discos anteriores. “Strange Brew” pasa de la furia a la calma en un instante (una calma oscura e inquietante, cabe añadir). Muy agradable desde las primeras escuchas, acaba por convertirse en un verdadero gozo tras varias vueltas. Muy buen trabajo.

A Fleeting Glance” es un tema con mala suerte. Y lo digo porque es ese tipo de canción que, siendo bastante buena en si misma, se ve eclipsada por las que le rodean. Se trata de un corte con una personalidad bastante marcada, con cierto aire “carnavalesco” y muy apoyado en los teclados. Es una pieza desconcertante, intensa y que encaja muy bien en la variedad sonora que OPETH han querido presentar en este disco y que cuenta con un solo corto aunque muy interesante, pero, al menos en mi caso, ha tardado bastantes escuchas en llamarme la atención, puesto que tanto su predecesora “Strange Brew” como la sucesora “Era” la han mantenido bastante eclipsada durante mucho tiempo.

Y es que “Era” es otro de los pesos pesados de este disco, no por su duración (no alcanza los seis minutos) sino por su contenido. Nos recibe con unas notas de piano que enlazan con el final de “A Fleeting Glance” y pronto comienza a desarrollar una de las estructuras que más me han llamado la atención en este disco. El delicado comienzo estalla en una vorágine de energía con la batería y el bajo asumiendo bastante protagonismo y un riff pesadísimo que sirve de pie a una melodía vocal veloz y diferente a ninguna otra que hayamos visto en el disco (incluso diría que tiene pocos paralelismos en la carrera de la banda). El solo, de corte muy “heavy”, resulta verdaderamente refrescante e intenso. Y ya que lo menciono, intensidad sería la palabra perfecta para describir este tema, que termina abruptamente desembocando en “Persephone (Slight Return)” una outro que repite las notas de piano que fueron la introducción de “Era” hasta desvanecerse, poniendo así el punto y final a este trabajo.

Hay un elemento más, y muy importante a mi entender, que desde el principio he tenido la sensación de que envuelve todo este disco: un halo perceptible de psicodelia de pura cepa. No es que haya elementos en todos los temas, ni que la mayoría de las canciones suenen en esta dirección ni mucho menos. Es más bien una sensación, un toque oculto en el “poso” del disco que de alguna manera deja rastro. Y resulta muy agradable. Como ya comentaba al principio, estamos ante un disco enormemente variado y esa es su mayor virtud y también el motivo que le hará ganarse más críticas: no faltará quien diga “solo me gusta X tema y el resto nada”, de eso estoy seguro. Pero creo que es un trabajo con muchísima personalidad, que refleja fielmente quienes son OPETH hoy en día y que tiene todo lo necesario para que el grueso de los fans de la banda encuentren en él un disco que vale mucho la pena. Ponerle una puntuación numérica me trae más de un quebradero de cabeza, porque el corazón me pide la matrícula de honor, pero la cabeza me recuerda que “Sorceress 2” no termina de encajarme completamente bien. En cualquier caso, fantástico disco que espero podamos disfrutar en directo por aquí.

TRACKLIST:

01.- Persephone
02.- Sorceress
03.- The Wilde Flowers
04.- Will O The Wisp
05.- Chrysalis
06.- Sorceress 2
07.- The Seventh Sojourn
08.- Strange Brew
09.- A Fleeting Glance
10.- Era
11.- Persephone (Slight Return)

OPETH son:

Mikael Akerfeldt – Voz, Guitarra
Fredrik Akesson – Guitarra
Joakim Svalberg – Teclados
Martín Méndez – bajo
Martin Axenrot – Batería

Puntuación: 9,5/10
Discográfica: Nuclear Blast
Autor: David Rodrigo (Coon)

<< volver a discos