Crítica
Comenzar este artículo con un furibundo alegato contra el injusto azar del mundo de la música no sería un movimiento especialmente novedoso ni serviría para algo más que rellenar unas pocas líneas en el documento Word que tengo frente a mí. No obstante, considero mi deber incidir, una vez más, en una cuestión que no por manida ha perdido su vigencia ni las espinas que recorren su superficie, por desgracia. A día de hoy es un lugar común alumbrar quejas respecto a todos aquellos grupos que por un motivo u otro no han conseguido alcanzar la posición de la que, según una amplia mayoría, son merecedores. La suerte (o más bien su ausencia), las contradicciones de una industria endogámica en pleno proceso de extinción y la veleidosa voluntad del público son algunos de los motivos presentes en el monstruo multiforme que acecha a todos aquellos que luchan por abrirse un camino a través de las notas. Y por ahora no hemos encontrado a ningún valiente caballero andante dispuesto a enfrentarse a él en batalla singular, así que hasta que no hallemos la forma de resucitar a Lancelot y compañía tendremos que conformarnos con alzar nuestras voces y tratar de apoyar en la medida de nuestras posibilidades a la escena musical.
Y si os parece, podemos empezar con aquellos que hoy nos convocan: Piel de Serpiente. Este grupo de valencianos que un buen día decidieron escaparse de la canción de Sangre Azul donde vivían y montar un grupo han escrito su historia a través de un Hard Heavy de enorme calidad con el que han engendrado 4 discos, contando su más reciente trabajo. Sin embargo, el destino ha jugado en su contra de una manera o de otra y nunca han conseguido posicionarse entre los grupos de primera línea. El abandono de la formación por parte de Romariet y Emma, bajista y baterista respectivamente, tras la publicación de “Inevitable” en 2011, paralizó el movimiento de la banda durante una buena temporada. Afortunadamente el sol siempre sigue a las nubes de tormenta, y tras este silencio de cinco años el grupo ha resurgido de sus cenizas con fuerzas renovadas. Y nada mejor para demostrarlo que su último disco: “Todo o nada”. Un álbum con el que dan un paso adelante en su carrera gracias a un sonido más contundente y trabajado y que supone un cañonazo lo suficientemente poderoso como para derribar finalmente las puertas del castillo y coronarse reyes. Y dado que esta historia no la escribe George. R. R. Martin podemos mantener la esperanza de un final feliz.
Una confianza que se ve colmada gracias a Pero ella habló, primer corte del disco y perfecta personificación de la progresión experimentada por el sonido de estos chicos desde la última vez que tuvimos noticias de ellos. Piel de Serpiente arremete desde el primer segundo como un martillo de guerra y arrasa con todo lo que tiene por delante sin mostrar ningún resquicio entre los diferentes instrumentos. De esta manera podemos apreciar el mérito de la producción de Facundo Novo, que ha sabido trasladar la esencia del grupo a una esfera más moderna y pesada sin alterar su personalidad. Pero ella habló condensa de manera bastante precisa todo aquello que el grupo ha volcado en este álbum, a saber: canciones potentes y efectivas capaces de desplegar un feeling enorme, y aderezadas con solos de guitarra que comparten el protagonismo con la increíble voz de Lufti. A destacar también el humor desplegado en el tema gracias a una letra 100% desenfadada, y que ahonda en una verdad universal: algunas personas están más guapas calladas.
Aquí ya no hay marcha atrás, y solo queda continuar nuestro camino y arrojarse a los lobos. Lobo Blanco, Lobo Negro nos traslada a las antiguas llanuras indias con una pequeña introducción de ritmos tribales para narrarnos una vieja leyenda indígena que describe el alma como bestias enfrentadas para imponer la luz o la oscuridad en el corazón de cada persona. El tema sigue la dinámica mostrada al iniciarse el álbum, si bien adquiere una mayor personalidad gracias a unos estribillos magistrales y algunas secciones que otorgan un mayor protagonismo a las guitarras. Lufti muestra además una variedad vocal más expresiva que hace de este corte uno de los más destacados del disco. Y eso que no lo tiene fácil entre tantos competidores, como Todo o nada, tema-título de veloz comienzo que muestra un ritmo más rápido y heavy, compenetrado con los tremendos agudos regalo de la casa y que no hace sino constatar el gran nivel que los valencianos han logrado alcanzar en este trabajo.
Con El Chaleco de Bon Scott nos acercamos a la cara más jocosa de Piel de Serpiente. En esta esperpéntica narración seguimos las peripecias de un chaval que adquiere el chaleco del fallecido cantante de los AC/DC, y de paso su sex appeal. Supongo que el resto os lo imagináis. Se trata de una composición sumamente curiosa en la que se intercalan pequeños fragmentos de canciones como Highway to Hell a medida que aparecen en la historia y que desprende un aroma absolutamente rockero, en la onda de nuestros queridos australianos. Los estribillos juegan muy bien con los coros y hacen de este tema una baza perfecta para los conciertos gracias a su contagioso feeling. Seguramente el propio Bon Scott le daría su bendición.
Reflejos de Otra Realidad sigue la estela marcada hasta ahora, con un sonido algo menos intenso que en momentos anteriores pero que experimenta un impulso notable en determinados secciones y conecta rápidamente con el oyente. Con Hijos del Rock cambiamos radicalmente de atmósfera para trasladarnos a una suave balada en la que la voz de Lufti no pierde ni un ápice de su poderío aunque se ponga al servicio de una causa más cercana al corazón. Los diferentes instrumentos se complementan perfectamente para dar forma a un tema lleno de sentimiento y dedicado a todos los amantes de la música rock. Una canción que todos deberíamos llevar con nosotros.
Sin embargo esto va de meter caña, así que la calma no podía durar mucho. El Marqués de Sade parte de manera arrolladora para dar pie a una excelente composición en la que encontramos un soberbio juego de voces a cargo de Paloma Grueso, profesora de canto de Lufti. Así, da el contrapunto a su alumno para poder dar vida a diferentes personajes dentro de la trama que envuelve al conocido aristócrata, y aporta un punto de dulzura muy bien recibido. Destaca también la batería de Fran, como una auténtica máquina que no deja títere con cabeza y controla a la perfección el ritmo del tema.
Habiendo superado el ecuador del disco, es hora de realizar una respetuosa reverencia ante estos chicos y su buen hacer. Pues lejos de bajar el ritmo, nos lanzan sin dilación ante Rompe el hechizo, uno de los mejores vástagos de su nuevo esfuerzo discográfico. Su ritmo trepidante y ágil remite a algunas composiciones de Iron Maiden y prohíbe terminantemente el mantenerse estático mientras la escuchas, al tiempo que acomete un estribillo de naturaleza más solemne e ideal para alzar a todos los oyentes como uno solo. Por su parte, Eco de la Tormenta parte de un férreo riff de guitarra para ir en crescendo hasta encontrar su forma definitiva en una base contundente como una armadura, aunque su desarrollo sigue la misma fórmula aplicada hasta ahora y no llega a sorprender tanto como temas anteriores. Pese a ello logra alcanzar algunos puntos que en determinados momentos podrían calificarse incluso de épicos. Una flaqueza que también puede observarse en El Edén, al no abandonar unos esquemas ya recorridos anteriormente sin aportar nada novedoso. El estribillo no obstante consigue balancear la situación y mantener la dignidad de una composición que mantiene el tipo gracias a su actitud rockera y desenfadada.
Musas, por el contrario, invita a bajar de nuevo el ritmo y cerrar los ojos mientras Lufti y Paloma nos guían a través del cálido manantial de sus voces en un tema bello y frágil como una estatua de cristal, y que culmina en uno de los mejores solos de guitarra de todo el disco y un último baile vocal entre los dos cantantes soberbio. Un final perfecto para una de las mejores composiciones del álbum.
Tras la frescura de Musas, Nido de Serpientes y Atrévete retornan a la fórmula empleada durante la mayor parte del álbum, fundamentada en un sonido potente y con pegada, acompañado de estribillos efectivos, pero que no brilla con la misma intensidad al haberse ido agotando a lo largo del álbum. Y es que si hemos de señalar un defecto en este trabajo, por lo demás sólido como un bloque de metal, es la excesiva reutilización de unas dinámicas fijas y que restan personalidad a unos temas por lo demás excelentes. Pese a este comentario negativo, es innegable que Piel de Serpiente ha logrado dar forma a un álbum de sólidos cimientos y ejecución impecable, con algunos destellos que llegan a un nivel magnífico. Esperemos que gracias a este gran paso que han dado la Diosa Fortuna se muestre benevolente y les conceda su lugar en el panorama musical español. Con esfuerzos como este, se lo merecen.
Tracklist:
1. Pero Ella Habló
2. Lobo Blanco, Lobo Negro
3. Todo o Nada
4. El Chaleco de Bon Scott
5. Reflejos de otra Realidad
6. Hijos del Rock
7. El Marqués de Sade
8. Rompe El Hechizo
9. Ecos de la Tormenta
10. El Edén
11. Musas
12. Nido de Serpientes
13. Atrévete
Piel de Serpiente son:
Lufti Salah Al-Kharbutli: Voz
Javi Pimentel: Guitarra, coros
PJ Risco (The Rix): Bajo, coros
Fernando «Fher» Rudilla: Guitarra, coros
Fran Santacatalina: Batería





