RAM – LIGHTBRINGER

Crítica

Es de nuevo la escena sueca la que como viene siendo costumbre en los últimos tempos, nos sorprende con un lanzamiento sin precedentes, lleno de cortes altamente clásicos que nos recuerdan al mejor metal que se practicaba en décadas anteriores, en este caso el plástico es el segundo trabajo de los suecos RAM , que tras deleitarnos hace cosa de cuatro años con un más que impresionante “Forced entry” es ahora cuando nos están presentando este “Lightbringer” que desmenuzaré en las siguientes líneas.

La obra se compone de diez temas con una duración algo inferior a los cincuenta minutos, más que suficiente para provocarnos toda una serie de sensaciones y darnos cuenta de que estos chicos tienen mucho que decir en un futuro cercano desde la más rotunda humildad musical, ya que lo único que buscan según sus propias palabras es la esencia del verdadero heavy metal dejando que la música fluya.

El plástico se inicia con un corte al que han bautizado como “Crushing the Dwart of ignorante”, el cual, lejos de ser una mera introducción (que también lo es y por lo tanto funciona como tal) es un tema de mucha garra que nos da una clara idea de la fuerza que transmite lo que posteriormente acontece. Creo que es una de las introducciones más interesantes que he escuchado en tiempo, ya que tiene puntos que traspasan la barrera que existe entre algo que sirve únicamente de nexo, y un tema que funciona de verdad. Comienza con guitarras muy rotundas desde el principio y a mitad del tema se introducen otras que dan un aire misterioso al que se le unen voces que bien pudieras ser psicofonías a modo de conjuro, creo que el tema perfecto para definirlo es “brillante”.

Sin más precedentes se sucede el tema homónimo al disco, de manera rotunda con un carácter poderoso, estos chicos han sabido reflejar fielmente lo que se espera del buen heavy metal. Una voz que suena algo baja en relación con los instrumentos, queda muy bien enmarcada en el encuadre de estos siguiendo ritmos muy cuadriculados. Las guitarras son muy fenomenales, se deja latente su carácter en cada pequeño espacio pertinente, con lo que quiero decir que su fuerza no se ve reflejada únicamente en los solos. Estos chicos llevan su buen hacer a lo largo de toda la canción claramente reflejado en el solo final que hará las delicias de los amantes de las guitarras limpias.

“In victory” viene a suponer un pequeño inciso en lo que venimos hablando, aunque con características similares, la introducción es bastante llana, aunque el resto siga girando en torno a la marcada voz que rige los esquemas rítmicos. Creo que refleja una intensa profundidad sobre todo en la parte final de la canción aunque durante todo su transcurso se mantenga firme con guitarras muy sencillas. La nota negativa la aportan algunas voces bastante poco acertadas que lejos de aportar algo a la canción; la deterioran aunque no de manera significativa.

El siguiente tema se titula “Awakening the Chimaera” y viene siendo como un despertar en el disco, me ha gustado muchísimo por esas voces perfectamente metidas a lo Rey Diamante que nos recuerdan los mejores temas del Mercyful Fate (así pues esta especialmente recomendado para los que al igual que yo seguimos esta fenomenal banda). Las tesituras que distan de las de King Diamond están perfectamente conseguidas a todos los niveles, tanto las que se pasan de graves como las normales ya que aportan un interesante juego harmónico. Y como era de esperar lo único bueno que le faltaba a este tema, era un buen solo de guitarra que por ende no han olvidado introducir para completar de esta forma una de las mejores canciones de la obra.

El tema que culmina la mitad del disco se llama “Ghost Pilot (MII)” y pretende desde el primer momento proponernos una lúgubre ambientación, que se verá reforzada sobre todo en la introducción a través de esas voces fantasmales. Aunque de nuevo sean las características del metal más clásico las que se hagan patentes, los agudos de este tema no tienen el carácter que presentan en el que hemos analizado escasas líneas a esta, aunque no por eso deje de tener un claro sentido al acompañarse de las voces más graves. En la parte central para mi sorpresa, aparecen melodías mucho más propias del folk metal que de un género tan puro como el que esta banda practica. Los solos también están perfectamente encajados en sus diferentes formas aunque se echa en falta una mayor colaboración por parte de la batería.

Es turno en esta parte para “Suomussaimi (The few of Iron)”, tema que para mi gusto peca de extrema duración. El bajo toma notas dominantes desde el principio, con una introducción algo cargante a la que se superpone un sentimiento de juego y duda, la voz es sumamente extraña en este caso de hecho podemos ver como se pega mucho más a la melodía que cualquier otro tema del disco. Es la voz aguda y rasgada que hemos comentado antes la que comience a partir esa idea. Con una duración de este calibre no es extraño pensar que se planteen varias partes, así pues vemos como una pautada batería rompe el esquema inicial para que la voz discurra con los que escuchan hasta que el solo de guitarra intervenga. Por otro lado tenemos que dejar bien remarcado ese fragmento en el que muy al estilo Manowar la batería marque un ritmo escasamente acompañado por guitarras, ya que da una imagen desastrosa de la composición hasta saltar a la parte siguiente. Es indudable que la mejor parte de la canción sea la última que actúa como una especie de resumen del resto.

“Blood God” es esa clase de tema que tanta falta hace en un buen directo ya que la batería inicial nos aporta la fuerza que cualquier concierto necesita. También podemos establecer la necesaria velocidad del tema que harán las delicias de aquellos amantes de los géneros más rápidos o movidos. Es sin duda alguna el típico tema que taladra perfectamente ya que de cierta forma cae a modo de bomba, y podría pasar algo desapercibido por la velocidad de este si no fuera por la garra que transmite desde los primeros segundos hasta su final. Como punto negativo los últimos 20 segundos que retardan la canción de mala manera sin aportar nada.

En el caso de “Titan”; los RAM nos proponen un tema para pensar, con una introducción muy al estilo de las más tiernas baladas aunque con cierto enfoque gamberro, damos paso a esa clase de guitarras implacables de las que hace gala la buena obra de la que estamos hablando. Es simplemente impresionante como tratan los temas centrales, sobre todo en la forma en la que sin cambiar el volumen consiguen que las guitarras generen ese efecto de cambio que queda tan original e inesperado en este tipo de composiciones. Así mismo podemos ver una introducción en medio del tema, muy similar a la que han usado sus compatriotas suecos Wolf para el tema “Voodoo” de su última obra, aunque en este caso solamente sea para organizar un fenomenal solo de guitarra y continuar con la esencia del tema.

Para encaminar el final, la formación nos presenta “The Elixir” con una introducción bastante interesante que nos vuelve a recordar de nuevo a otros grupos de la nueva generación sueca. Lo cierto es que el tema no me ha llamado en demasía la atención, creo que peca de lento entre tanta “caña” con unas voces que en un principio no pegan nada con lo que viene siendo el resto de la obra, es una parte lírica bastante mal introducida según mi humilde opinión.

Por último es el “Prelude to death” el encargado del adiós sinceramente creo que al componer este tema estaban algo cansados y decidieron simplemente hacer un instrumental de despedida, que no termina de cuajar en un impecable trabajo en el que el buen hacer queda reflejado a lo largo de los nueve temas que hemos comentado más arriba. En mi humilde opinión, no deberían de haberse esforzado en introducir algo así para concluir un disco tan bueno.

Espero que el próximo disco siga el camino de estos dos plásticos de los que ya podemos disfrutar y poder verlos en el Keep It True del 2010.

Puntuación: 8.3

Autor: Javier Fraile

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