RPWL – THE RPWL EXPERIENCE

Crítica

Continúa el aluvión de metal y rock progresivo. Ya va siendo habitual encontrarnos con uno o dos lanzamientos de calidad al mes en este estilo, cuanto menos. Que la escena vive un buen momento es un hecho y solo hace falta querer para poder disfrutar de trabajos tan maravillosos como “Isolate”(Circus Maximus), Fly Paper(Tiles) o el que ahora nos ocupa, “The Rpwl Experience”.

El nombre es curioso y el posible significado de “Rpwl” es hasta el momento desconocido, pero lo que ya conocemos es su capacidad para crear música. El nuevo disco de los alemanes lo abre el tema “Silenced”, un magnífico corte de casi diez minutos que evidencia el buen hacer a las seis cuerdas y la facilidad que tiene la banda para crear una atmósfera impresionante con unos cuantos acordes y un ligero toque de sintetizador. Compositivamente demuestran una habilidad interesante para encadenar tempos e introducir cambios en la estructura del tema sin desconcertar al oyente, lo que consigue mantener la atención y deja una muy buena sensación.

“Breath In, Breath Out”, con unos toques de rock alternativo y unas gotitas de psicodelia, constituye un tema a tener en cuenta dentro del disco, que continua la propuesta de su predecesor y a la par introduce un ligero dinamismo que nos guía de manera excepcional hasta “Where Can I Go”. El tercer tema de este album esconde en sus casi siete minutos y medio de duración un conjunto de influencias tan variado como sorprendente, pasando desde Black Sabbath hasta Pink Floyd, desde The Who y Rush hasta Nirvana y Radiohead. Una pequeña distorsión en la voz y unos buenos arreglos redondean un tema que cuenta con una satisfactoria labor del bajo y la batería.

El siguiente es uno de mis temas preferidos del disco, “Masters Of War”. Se trata de un tema muy sentido que combina una melodía enigmática y melancólica con algunos riffs cargados de distorsión y un tremendo trabajo a los teclados y sintetizadores. La voz de Yogi Lang se funde con la atmósfera del tema y lo envuelve todo. Una composición de base sencilla que va creciendo con pequeños detalles. Un dechado de genialidad con un solo de primerísimo nivel.

Hasta el momento estábamos ante un disco más bien relajado, sin alardes de velocidad ni fuerza. No es que el siguiente corte “This Is Not A Prog Song” sea la panacea de la brutalidad musical, ni muchísimo menos, pero su melodía alegre y un ritmo algo más vivo le dan al disco un toque de color que le hacía falta. El título del tema deja bastante claro lo que NO es este tema, sin embargo se presenta como un buen corte de rock dulzón, con solo con una clara influencia de grupos como Supertramp o Eagles. EL resultado es muy refrescante y pronto se convierte en esa clase de tema que se quiere escuchar una y otra vez. No obstante, el grupo no se aleja por completo de su estilo y pequeños detalles progresivos son encontrados también en este tema, aunque pasan casi desapercibidos. “Watch Myself” conserva una importante influencia de su predecesora inmediata, pero regresa al elemento progresivo de los primeros temas. Aunque en un primer momento no destaca, el personal trabajo vocal de Yugi Lang y la conseguida melodía hace que nos fijemos en el durante las escuchas y lleguemos a descubrir auténticos detalles maestros en su composición. Sin embargo, esta lejos de ser de los mejores cortes del disco.

“Stranger” recupera de forma completa los sonidos y estructuras progresivas y construye una atmósfera bélica desde el primer momento, usando para ello unos grandes arreglos y un riff interesantísimo y oscuro que rompe en una melodía rápida y eficaz. En ocho minutos y medio da tiempo a muchas cosas y puedo decir que RPWL han sabido aprovecharlos bien. Con inteligentes cambios de ritmo y el uso variado y correcto de los distintos elementos en su mano, consiguen un tema adictivo y muy adecuado para un grupo de su estilo. Siendo uno de los cortes más progresivos del disco, no cuesta excesivo trabajo asimilarlo y con solo un par de escuchas se convierte en un fantástico acierto. Muy posiblemente se trate del mejor tema de todo el album y, para no desmerecerlo, el grupo ha conseguido plasmar una interpretación excelente. En especial cabe destacar la guitarra de Kalle Wallner. Sencillamente genial.

“River” vuelve a ser un corte netamente progresivo, muy melancólico y relajado, recordando a grupos como Riverside y con elementos extraídos de bandas como Pink Floyd o King Crimson. En esta canción Kalle Wallner y Marku Jehle se muestran sencillamente soberbios, haciendo gala de su calidad con la guitarra, los teclados y los sintetizadores. Unos grandes arreglos y una buena producción terminan de formar un tema complicado de asimilar, con un peso psicodélico importante en su parte central y final.

“Chose What You Want To Look At” es el tema con más pegada del disco y tras unas cuantas escuchas resulta muy interesante y bastante adictivo. No obstante al tema le falta algo para completar el desarrollo de las ideas que se perciben y el resultado final es inferior a lo que podríamos suponer. A pesar de ello, su buen estribillo le hace ganar algun punto. Con “Turn Back The Clock” el disco termina elegancia y bastante buen hacer, siendo uno de los temas mejor conseguidos del album. El trabajo en los arreglos de este temas es excepcional y compositivamente no deja nada que desear.

En definitiva, nos encontramos ante un disco bien hecho, que continúa el trabajo de su anterior lanzamiento “World Through My Eyes”. Un esfuerzo lleno de buenas ideas y con un estilo bastante personal al que aún le quedan algunos detalles por pulir. Recomendable para los fans del progresivo y para aquellos que quieran disfrutar de un disco más bien relajado que requiere de bastantes escuchas para saborear todos sus detalles.

Puntuación: 8,5

Autor: David Rodrigo (Coon)

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