Soulburn – Quantifying Cosmic Doom

Crítica

A estas alturas de su trayectoria, pocos esperaban que Soulburn todavía fuese capaz de sorprender. La banda neerlandesa, nacida de las cenizas de Asphyx en 1996 y convertida desde hace años en una entidad con personalidad propia, regresa con Quantifying Cosmic Doom, un trabajo que no solo mantiene intacta su esencia extrema, sino que amplía sus horizontes de una manera tan ambiciosa como fascinante.

Desde los primeros compases de “The Braveheart of Nightmares” queda claro que estamos ante un álbum diferente. La atmósfera oscura y envolvente domina la composición, mientras que Twan van Geel se atreve a explorar registros más limpios y narrativos, alejándose parcialmente de los gruñidos que han caracterizado buena parte de la discografía del grupo. Es una apertura inesperada, cargada de melancolía y misterio, que marca el rumbo de una obra mucho más aventurera de lo habitual.

A lo largo de más de una hora de duración, Soulburn construye un viaje cósmico en el que death, black y doom metal conviven con elementos atmosféricos e incluso ciertos matices psicodélicos. Temas como “Powehi, the Embellished Dark Source of Unending Creation” muestran una faceta especialmente evocadora, comenzando con pasajes acústicos que desembocan en paisajes sonoros de enorme profundidad. La sensación es la de contemplar un universo oscuro e infinito, donde cada canción descubre una nueva dimensión.

La combinación de estilos alcanza algunos de sus momentos más brillantes en “An Impious Journey Through the Cathedral’s Mouth”, donde la pesadez del doom se funde con ráfagas de black metal y un ritmo hipnótico que atrapa desde el primer minuto. Del mismo modo, “Stalactites of Molten Flesh” refleja toda la crudeza y la frialdad que siempre han formado parte del ADN de la banda, mientras que cortes como “M87 – What Hopes To Be Born?” refuerzan la temática cósmica que impregna el álbum de principio a fin.

Sin embargo, lo más destacable de Quantifying Cosmic Doom es su capacidad para evolucionar sin perder identidad. Cuando parece que Soulburn se ha alejado definitivamente de sus raíces, aparecen piezas como “Iconox Spew Black at the Razor’s Edge”, donde resurgen los riffs más agresivos, los gruñidos profundos y esa contundencia aplastante que conecta directamente con sus primeros trabajos.

La producción, a cargo de Erwin Hermsen y Fons van Dijk, consigue realzar cada matiz de unas composiciones complejas y llenas de detalles, permitiendo que las diferentes capas instrumentales respiren sin sacrificar contundencia. Todo ello queda además envuelto por una excelente portada de Manuel Tinnemans, perfecta representación visual del carácter sombrío y astral de la obra.

Con Quantifying Cosmic Doom, Soulburn demuestra que la veteranía no está reñida con la creatividad. Lejos de acomodarse, los neerlandeses entregan un disco valiente, atmosférico y profundamente inspirado, capaz de sorprender tanto a sus seguidores de siempre como a quienes busquen nuevas formas de entender el metal extremo. Una experiencia absorbente que confirma a Soulburn como una de las propuestas más inquietas e interesantes de la escena europea actual.

Listado de temas:

01. The Braveheart of Nightmares
02. Powehi, the Embellished Dark Source of Unending Creation
03. A Pyramid Absurd
04. An Impious Journey Through the Cathedral’s Mouth
05. Stalactites of Molten Flesh
06. M87 – What Hopes To Be Born?
07. Iconox Spew Black at the Razor’s Edge
08. Down Among the Stars
09. The Desolationist
10. In the Very Time That Will Rot Us
11. An Innocuous Swathe of Sky

 

Line-up:

Twan van Geel – Vocals / Bass
Remco Kreft – Guitars
Eric Daniels – Guitars
Marc Verhaar – Drums

 

Puntuación: 8/10

Discográfica: Testimony Records

 

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