SUICIDE SILENCE - NO TIME TO BLEED

Crítica

Hace dos años Suicide Silence irrumpió en la escena con “The cleansing”, un disco cuyo efecto sólo es comparable al de un elefante furioso destrozando la carpa del circo en que se encuentra encerrado. Y ahora, en 2009 y con dos Golden Gods de la prestigiosa publicación Revolver Magazine en su estantería y un buen puñado de exitosas giras en la maleta (Mayhem Fest, Summer Slaughter Tour), editan su segundo larga duración, “No time to bleed”.

Hacerse un hueco, e incluso podríamos afirmar que situarse en cabeza de un género lleno de naranjas sin zumo como es el Deathcore no es una cuestión baladí. Apoyados por la producción de Machine (responsable de las mejores obras de Lamb Of God), los californianos ofrecen 11 canciones de contemporánea extremidad, desafiando a los oyentes a sobrevivir a la avalancha que se les avecina.

“Wake up” nos despierta y como dice la letra, no es una alucinación. Mitch Lucker alterna desgarradores agudos y profundos guturales, con una excelsa labor en ambos terrenos. Las partes lentas alternan con las rápidas, lo que crea un sentido circular intermitente en toda la canción. La batería de Alex López parece aislarse del resto de instrumentos en algunos momentos, desarrollando ritmos de manera individual, mientras los breaks finales son definitorios del género. Un gran inicio sin duda y una fotografía musical de las pretensiones de Suicide Silence.

El pausado inicio de “Lifted” no debe dar lugar a engaños. Los problemas personales (“tu carga es la vida”) tratados de un modo crudo que desarrolla la letra están acordes a la musicalidad, aunque en esta pieza encontramos partes melódicas más desarrolladas que en la anterior, sobre todo en las guitarra.

“Smoke” habla de los efectos placenteros y liberatorios del cannabis. Con un riff descomunal al inicio, es una de las canciones más cercanas al Grindcore del álbum. La endiablada velocidad decelera para volver a acometer sin piedad creando un efecto goma, todo ello sin cortes abruptos ni perder el sentido musical el tema. El estribillo “burn it down, set yourself free” está condenado a ser uno de los más coreados en los directos del grupo.

Sin llamar a la puerta entra “Something invisible”, un tema puramente Death si no fuera por los matices que la dualidad vocal de Mitch en el micrófono aporta. De nuevo la lírica nos trasporta a sensaciones internas cercanas a la miseria emocional (“tómame tiempo para pensar que te ha hecho débil en tus propias convicciones”).

El tema que titula el disco, “No time to bleed”, rápidamente empatizará con el oyente gustoso del grupo por contener todos los elementos que le caracterizan. Incesante bombo y guitarras trepidantes para una letra de marcado carácter antireligioso, temática menos usada que en su anterior obra.
“Suffer” es otra pieza destinada a brillar en directo, con unos marcados breaks en su parte central y un estribillo sencillo de gritar. La siguiente pieza, “…And then she bled”, tiene una historia curiosa tras de sí. El tema rescata una llamada real al número de emergencias californiano de una mujer que estaba siendo salvajemente atacada por un chimpancé que tenía como mascota. La música en este caso es un mero acompañamiento, lo interesante es fijarse en la grabación en donde se pueden escuchar los gritos del simio, el miedo en la voz de la mujer y al policía tratando de tranquilizarla. Bizarrismo en estado puro.

“Wasted” nos devuelve a los caminos del Deathcore. Instrumentalmente muy bien elaborada, Mitch se dobla a si mismo superponiendo agudos y guturales lo que unido a las guitarras crea un efecto hacha sobre el oyente. De nuevo los cortes suenan secos y precisos, terminando en partes más creativas, con un buen solo a cargo de Chris Garza. Uno de los temas más complejos y difíciles de clasificar del disco.

Originalidad y brutalidad se dan la mano en “Your creations”, otra canción destinada a hacer perder dientes a los que se atrevan con ella en el mosh que generará su versión en directo. La voz de Mitch Lucker se enfatiza con efectos, lo que aumenta la vehemencia con la que el cantante interpreta sus textos, y la batería consigue aunar limpieza y contundencia sin tener que abusar del doble bombo como ocurre con otros bateristas del género, predominando los sonidos de caja.

Distorsión en la guitarra para abrir “Genocide”, un tema juguetón musicalmente hablando pero con un serio mensaje: el genocidio que padece el planeta Tierra, descrito como si de una meretriz se tratara. Más allá de los tatuajes, los beanies o los pantalones XXL hay ideas.

La encargada de cerrar y redondear el disco es “Disengage”, en la que de nuevo el trabajo a las guitarras de Chris Garza y Mark Heylmun lleva el peso del corte. Continuas mutaciones rítmicas se suceden, sorprendiendo y haciendo en ocasiones complicado llevar el hilo de la canción. El final me trae ciertos aires a “Halo” de Machine Head, la cual no es mala referencia si de influencias hablamos.

Como en todo género que se encuentra en su punto álgido o cerca de alcanzarlo, la ristra de actores secundarios abunda, tratando de colocar innecesarias (y en muchos casos inverosímiles) vueltas de tuerca, o sencillamente copiando al pie de la letra a los alumnos aventajados. Suicide Silence en poco tiempo han demostrado andar sobrados de aptitudes y capacidad de liderazgo, trazando nuevas rutas a los sonidos extremos y tendiendo lazos entre estilos aparentemente opuestos. “No time to bleed” les confirma en su alternativa y les separa de la cuadrilla mediocre. Hay quienes estando ya emancipados saben honrar los apellidos de su padre y su madre: Metal y Hardcore respectivamente, o viceversa.

TRACKLIST:

1. «Wake Up» 3:48
2. «Lifted» 4:08
3. «Smoke» 3:08
4. «Something Invisible» 2:57
5. «No Time To Bleed» 2:22
6. «Suffer» 3:55
7. «…And Then She Bled» 4:00
8. «Wasted» 3:13
9. «Your Creations» 3:59
10. «Genocide» 2:17
11. «Disengage» 4:04
Puntuación: 8

Discográfica: Century Media Records

Autor: David Jiménez Rodríguez

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